Cultura

nacho-cabana Por Nacho Cabana

06 de enero de 2013

MÁS DE CIEN MENTIRAS, ÚLTIMOS DIAS EN MADRID

MÁS DE CIEN MENTIRAS, ÚLTIMOS DIAS EN MADRID

Más de cien mentiras, el “juke box” musical que se estrenó en Octubre del 2011 en el teatro Rialto de la Gran Vía madrileña acaba su temporada en España el próximo día 12 de enero y comienza su andadura internacional el próximo abril en el teatro Liceo de Buenos Aires, el más antiguo de la capital porteña.

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MÁS DE MIL MENTIRAS de Joaquín Sabina

 El musical con canciones de Sabina se muda a Buenos Aires

 

No es la primera vez que una producción del grupo “Drive” cruza el charco y aprovecha la popularidad de las canciones incorporadas al espectáculo teatral para triunfar en Latinoamérica. Ya ocurrió en 2006 cuando Hoy no me puedo levantar (2005) de Nacho Cano, Jose María Cano y David Serrano se estrenó en el teatro Telmex de la Ciudad de México a donde, por cierto, regresa la primavera próxima.

 

Los musicales que sustituyen las canciones originales por temas conocidos de un cantante o grupo son una excelente forma de iniciarse en este género teatral aunque con contadas excepciones (Mamma mía -1999- de Benny Andersson, Björn Ulvaeus y Catherine Johnson) han contado con el beneplácito de la crítica especializada. Su principal reto es integrar composiciones que no han sido escritas para su inserción en una trama en un desarrollo dramático sin que se noten las costuras y, a ser posible, aporten algo a la acción.

 

MÁS DE MIL MENTIRAS de Joaquín Sabina

 

Hoy no me puedo levantar fracasaba en este intento a lo que no era ajeno la extrema debilidad del libreto y lo narrativas que son por si mismas algunas de las canciones de Mecano. Es mucho más sencillo introducir temas que comentan estados de ánimo que aquellos que cuentan una historia autoconclusiva. “Perdido en mi habitación” más que “Cruz de navajas”; “Que se llama soledad” más que “Pacto entre caballeros”.

 

Por eso, y porque algo ha aprendido en el camino David Serrano autor de ambos libretos (aquí conjuntamente con Fernando Castets y Diego San José) y director de Más de cien mentiras, lo primero que sorprende del musical de Sabina es lo bien introducidas que están en el texto la mayor parte de las canciones, especialmente aquellas que versan sobre el desamor y la soledad (con la excepción de “El hombre del traje gris”, asignada al personaje equivocado)  Consciente, sin duda, de que son muchas las canciones que tiene el autor de “Pongamos que hablo de Madrid” sobre este tema, Serrano ha multiplicado y mezclado con habilidad diferentes tramas amorosas que dan pie a variados números musicales a los que acertadamente Daniel García, el director musical, se ha atrevido a variar tempo y estilo.

 

MÁS DE MIL MENTIRAS de Joaquín Sabina

 

Tampoco está mal la decisión de ubicar todo el libreto en una historia de amistades traicionadas en los bajos fondos ni contar con un personaje narrador presente en toda la historia y que no es otro que el amigo traicionado y muerto. Lamentablemente, esta trama propia del género negro está muy torpemente desarrollada, es difícilmente creíble, en exceso infantil (lo que contrasta con el mundo lumpen en el que se desarrolla) y no se sostiene en muchos de sus puntos clave. ¿Una variación del timo de la estampita a estas alturas? ¿No había realmente una idea mejor?

 

Como ocurría en Hoy no me puedo levantar, las coreografías (coordinadas por Federico Barrios) son lo mejor de la función aunque deberían aprender que teatro musical no es necesariamente sinónimo de teatro bailado. Espléndido el número que abre el segundo acto al ritmo de “19 días y 500 noches” (de Carlos Rodríguez con arreglos de Jorge Villaescusa)  la versión que hacen de “Yo quiero ser una chica Almodóvar” (arreglada por Jacobo Calderón) y la que da título al show.

 

En cuanto al elenco, vi la función un día en que el personaje femenino principal estaba interpretado por Silvia Álvarez la cover de Guadalupe Lancho Y he de decir que hace un trabajo estupendo, tanto en lo actoral como en  lo vocal y dancístico. Por el contrario, a Adrián Lastra, si bien el físico le acompaña, le falta voz lo que se evidencia especialmente en sus solos. Diego París debería intentar de dejar de ser sólo el alivio cómico o al menos su director acortarle algo sus textos.

 

MÁS DE MIL MENTIRAS de Joaquín Sabina

 

No me suele gustar la presencia de la orquesta (aquí grupo) sobre el escenario, especialmente cuando el teatro cuenta con foso pero aquí no molesta sobre todo por que los movimientos de la escenografía (de Ricardo Sánchez Cuerda) no se supeditan a su presencia y los cambios de escenario se producen con la soltura, rapidez y variedad de los buenos espectáculos de Broadway o el West End.

 

Al inicio de la próxima temporada, el escenario del Rialto acogerá el estreno de Marta tiene un marcapasos con canciones de los Hombres G. Sería de agradecer que, al igual que Catherine Johnson se atrevió a situar la trama de Mamma mía en una isla griega muy lejos del mundo nórdico y eurovisivo con el que se identifica a Abba, sus responsables se atrevan a dar un paso más allá y utilicen las canciones de Summers y compañía para amenizar un libreto que no se desarrolle en el mundo pijo de los 80 y 90.

 

MÁS DE MIL MENTIRAS de Joaquín Sabina

 

Más de cien mentiras, acaba su temporada en España el próximo día 12 de enero en el teatro Rialto de la Gran Vía madrileña.

 

*Nacho Cabana es guionista de cine y televisión y ha participado en las series “Colegio Mayor”, “Médico de Familia”, “Compañeros”, “Policías en el corazón de la calle” al tiempo que gano el Premio Ciudad de Irún dos veces en diez años en 1993 por el cuento “Los que comen sopa” y en 2003 por la novela “Momentos Robados” y escribo los guiones de los largometrajes No debes estar aquí (2002), dirigido por Jacobo Rispa y Proyecto dos (2008), dirigido por Guillermo Groizard.

 

 

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