Cultura

joseluismunoz Por Luis Muñoz Diez

04 de marzo de 2012

Entrevista a Ventura Pons

Entrevista a Ventura Pons

Y también a los protagonistas de Año de gracia (2012): Rosa María Sardá, Santi Millán y Oriol Pla

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Ventura Pons nos presenta su nuevo trabajo: Any de Gracia (2011). El título es un juego de palabras con varios sentidos: un nombre de mujer, el de un barrio, el año y la Gracia. Ventura Pons es un director comprometido, con una carrera compacta, que une a sus cualidades como cineasta su habilidad como productor, que le ha permitido dar continuidad a su trabajo y  levantar proyectos muy personales, a veces contracorriente.

 

Con su primer trabajo, el documental Ocaña un retrato intermitente (1977), participó en la sección oficial de Cannes de 1978, y cuenta con el récord de haber participado durante cinco años consecutivos en la Berlinale. Rueda sus películas en catalán y  las dobla al castellano.     

 

Sus inicios fueron en el teatro y algo le queda en su gusto por llevar al cine buenos textos, escritos para ser representados o libros de cuentos, que ha convertido en películas con mucha habilidad narrativa.

 

Con su primera película de ficción La rossa del bar (1988), escrita junto Raúl Núñez, ya se decantó su gusto por las historias que hacen equilibrio por una fina línea que separa lo cotidiano de lo marginal. Contó la historia de una puta, de un chico que se enamora de ella y de su chulo que la somete, pero su gusto son los moros.

 

Ha conseguido un mosaico de títulos muy interesantes de ver, como El por qué de las cosas (1994), basada en 16 relatos de Quim Monzó. Actrices (1996), que es una historia de divas, en la que sólo aparecen cuatro actrices: Núria Espert, Rosa María Sardá, Anna Lizaran y Mercé Pons, basada en la obra de Benet i Jornet. Caricias (1997), es un retablo inclemente sobre lo cerca que está el amor, el odio, el orden y la crueldad, basada en los cuentos Sergi Belbel. Amic Amant (1998), es un ensayo sobre el paso del tiempo y el amor platónico, al que a veces conduce la homosexualidad reprimida, con una interpretación extraordinaria de Josep María Pou, basada en la obra de Benet i Jornet. En Morir o no (2000) repite con Sergi Belbel. Manjar de Amor (2002) es una obra que causó sensación en el Festival de Berlín de 2002. En Barcelona (un mapa) (2007), basada en la obra de Lluisa Cunillé, despliega de nuevo todo su imaginario, y repite con sus actores emblemáticos, José María Pou, Rosa María Sardá y Nuria Esper, y así hasta veintitrés títulos.

 

En este caso, Any de Gracia (2011), es una apuesta escrita por el mismo Pons junto a Jaume Cuspinera, en la que se propone arrancar una sonrisa al público en un momento tan pesimista como el que vivimos.

 

La historia es sencilla: un estudiante de dieciocho años, Oriol Pla, se instala a vivir con una anciana, que interpreta Rosa María Sarda, en el emblemático barrio barcelonés de Gracia, acogiéndose a un plan de la Generalitat para cambiar hospedaje por compañía. Junto a los dos protagonistas, la señora mayor, que se llama Gracia, y el joven David, se unen otros dos personajes que son la vecina de Gracia, Enriqueta, a la que interpretada Amparo Moreno, y el dueño del bar de abajo, el sufrido Santi Millán, ¡ah! y el periquito Pinocho.


Rosa María Sardá es Gracia en Any de Gracia (2011)

Rosa María Sarda ha posado con gafas oscuras en el Photocall, pero para atender a los periodistas, en un rasgo de cortesía, se las quita. En esta mujer menuda y delicada es difícil reconocer a esa Pórcia rotunda que vi sobre el escenario hace unos meses. Siempre que me dirijo a un actor, y cuanto más grande es, siento más profundamente lo quebradizo de su oficio basado en el tono y el gesto.

 

Rosa María, ¿te gustó el personaje de Any de Gracia?

Claro que me gustó el papel de Gracia, sino no lo hubiera hecho -la actriz no puede evitar introducir un toque de humor y exclama-, ¡hombre tampoco están los tiempos para andar rechazando trabajos! -sonríe y añade-, me gustó el papel, como todo lo que me ofrece Ventura, además todos los papeles que me ofrece siempre me dice que lo ha escrito pensando en mí. A Ventura no le diría que no - vuelve a jugar-  a no  ser que me ofreciera hacer un papel de trapecista.

 

Santi Millán es un hombre entrañable y generoso al que le pregunto por su papel y cómo respuesta me señala a Oriol Pla

Yo hago el papel del Pera, que ya tiene parte del sueño cumplido, pero el panorama tampoco es de color rosa. El chico ve a Pera muy colocado, porque tiene una bar y él no tiene nada, y hace un poco de hermano, de padre, de confesor, cumple el papel de esa familia que el chico no tiene, y le da consejos difíciles de absorber y de utilizar, porque no los entiende en ese momento, pero sí que le hace caso al final, pero el personaje protagonista es Oriol. Me gusta  trabajar con Ventura, es como estar en familia y  para mí Rosa María Sardá es una debilidad. 


Habla Oriol Pla, el "protagonista", como lo señala Santi Millán

El actor Oriol Pla tiene dieciocho años y es hijo de Quimet Pla, uno de los fundadores del emblemático grupo Comediats, y pendiente de estreno Les animals (2010), de Marcal Fores, que protagoniza junto al actor británico Martin Freeman.


¿Cómo ves tú personaje?

David es un chico que baja del pueblo a Barcelona para estudiar Bellas Artes y está cargado de sueños y de ilusiones, quiere tomar las riendas de su vida en busca del éxito. El personaje de David plasma esas ganas que tenemos la juventud de comer el mundo. Luego nos levantamos del suelo y nos damos la hostia. Nos damos cuenta de que no es tan fácil y que tienes que currártelo y darte cuenta que tienes que contar con los que tienes alrededor, que no estás solo, y aunque te diferencien por el color o la edad vivimos el mismo tiempo, y que si nos unimos no irán siempre mejor las cosas y tendremos más facilidad para salir de esta crisis.


Ventura Pons es el director de Any de Gracia (2011)

Bueno, Ventura, te conocí cuando viniste a presentar Ocaña (1978) en  los cines Alphaville de Madrid, y he podido seguir la evolución de toda tu carrera. He visto cómo ibas ganando premios y reconocimiento, por lo que conozco todo tu cine y sé lo que ha representado cada título.

Pero tú eres más joven... Yo ya tengo sesenta y siete años -añade con orgullo-. 

 

Pues estás estupendamente...

...Y estoy vivo, ¿no has visto la película?

 

Claro que la he visto.  ¿Qué queda del Ventura Pons de Ocaña (1978)?

Soy yo mismo pero con veintitrés películas más, más oficio, incluso más comprometido que nunca. En Ocaña tuve el placer de hacer un documental, porque venía del teatro y quería hacer algo con una cámara a ver qué pasaba, y que treinta y cinco años después me la siguen pasando por el mundo…

 

Es que rompiste con la pana.

...pero luego me he podido dedicar a la ficción, que es lo que me gusta. He trabajado muchísimo y todavía tengo el mismo espíritu, o quizá más, de aquellos años en que soñaba con muchas cosas que he conseguido. Cuando era pequeño y me decían “¿tú que quieres hacer cuando seas mayor?”, yo contestaba “una película”, por lo que ahora soy veintitrés veces más feliz que aquél niño, pero soy adicto al trabajo, me gusta y me lo paso muy bien, además, me interesa el mundo, me interesa conocer gente.

 

Ventura se ríe como para dentro, su risa es placentera porque parece que disfruta, y le pregunto ¿por qué te ríes?

Esta es una película de un cabreo, sí, de un cabreo -repite sin dejar de reír-. Esta comedia parte de un cabreo, de un “estoy hasta los huevos de leer noticias malas, les voy a dar una noticia buena”, y ahora resultará que dar una noticia buena es revolucionario.

 

En todo tu cine hay un compromiso y un trabajo de normalización con el tema de la homosexualidad, en ésta no la tocas, ¿crees que ya no es tan necesario? -se relaja y acepta la pregunta como un señor y me contesta con la naturalidad que muchos tomaron como ejemplo-.

No por el hecho de que sea homosexual tengo porque hacer todas las películas sobre ese tema, y no hay que contar siempre las mismas historias. Seguro que volveré, pero en ésta era otro mi interés.

 

Quizá no he formulado bien la pregunta, tu cine siempre ha sido muy reivindicativo en un momento que había que ser valiente para hacerlo, ¿piensas que ya no hace falta ser tan combativo?

Pues quizá sí o más que nunca - afirma y se para un momento antes de continuar- , pero no  ligaba con el placer de lo que yo quería explicar en estos momentos. Yo no me muevo por dictados de ahora toca hacer esto, ahora toca hacer esto otro. No -niega tajante-, me muevo por un ahora me apetece esto. Lo único que vendo es mi diferencia, mi libertad, mi independencia y mi verdad, y si eso liga con el público en ese momento, bien, y si en un momento liga con una conciencia social, también bien, pero antes está mi necesidad de contar historias.

 

Tu cine es muy personal, y aún siendo una unidad, tiene diferentes registros. 

Soy muy poliédrico, pero esa es una virtud que tienen los americanos, que saltan de una cosa a otra y el director se pone al servicio del guión que en cada momento le interesa.

 

El guión en este caso es original, no pertenece a esas adaptaciones magníficas que haces.

He adaptado teatro, cuento y novela, pero este guión es mío y de Jaume.

 

Tienes una carrera muy sólida y con una continuidad inusual.

Sí, pero en Europa no te creas que somos tantos los directores que en veinticinco años hemos hecho veintiuna películas, y además, las he hecho con estas dos manitas - las mueve orgulloso- y esta cabecita y nada más, porque en mi empresa somos yo y mi ayudante, y solo se trabaja de nueve y media a dos y media y basta. Luego, cuando hago una película somos sesenta y la madre, pero contratados por obra, porque yo nunca me he creído en esa idea de que hay que hacer industria.

 

¿Sólo produces tus películas?

Este año he producido un documental maravilloso que hemos rodado en Argentina. Es de una chica catalana que vive allí y está rodado todo en la Patagonia, muy bonito, lo hemos estrenado en cine en Buenos Aires y en España sólo en televisión, es un trabajo finísimo, pero es que sabes lo que pasa: si hice la empresa era para poder trabajar yo y me tengo que dedicar a escribir en cuerpo y alma.

 

Eso te ha permitido hacer una obra tan personal.

Totalmente, a mí me interesa en tanto en cuanto me sirve para poder dedicarme a lo que me gusta sin que tenga que haber nadie por medio que me diga “esto no”. Hay muchas películas de mi filmografía  que un productor convencional no hubiera hecho nunca.

 

No eres un productor al uso, te has servido de la productora para poder hacer el cine que te gustaba.

No -niega amable pero muy seguro-, yo soy productor y tengo una productora que funciona muy bien y es muy sólida -vuelve a reír satisfecho y a mí su contestación me ha desconcertado-, yo defiendo mi  faceta como productor porque me ha costado mucho. Nadie te regala nada.

 

Eso de que nadie te regala nada es uno de los mensajes de Any de Gracia (2011).

Sí, nadie te regala nada y la solución siempre está en nosotros mismos.

 

Con estas palabras  de Ventura "Nadie te regala nada y la solución siempre está en nosotros mismos" creo que debo cerrar esta entrevista con este cineasta honesto y valiente. Dos frases que viniendo de él tienen doble peso y mucho significado. Gracias Ventura.   

 

Año de gracia (2012) se estrenó en España el pasado 2 de marzo de 2012.

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