Cultura

joseluismunoz Por Luis Muñoz Diez

24 de julio de 2012

Libre te quiero (2012), Basilio Martín Patino

Libre te quiero (2012), Basilio Martín Patino

Luis Muñoz Díez: El documental sobre el 15-M de Basilio Martín Patino es una pieza más de su mosaico de lujo sobre la historia de España: Canciones para después de una guerra, Queridísimos verdugos y Caudillo.

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"Libre te quiero / como arroyo que brinca / de peña en peña / pero no mía/", escribió Agustín Gracia Calvo, al poema le puso música y lo cantó Amancio Prada y se convirtió en un canto de libertad total y María Jiménez lo convierte en un ruego.

Basilio Martín Patino ha escogido la primera estrofa del verso para titular su documental Libre te quiero (2012), un testimonio precioso sobre el 15-M, movimiento casi tallado en humo.

Sobre el 15-M se podrían hacer tantos documentales como personajes se movieron por ese espíritu, pero me parece un lujo contar con el testimonio de un cineasta que  posee una inquietud creadora que sólo se le concede a ciertos elegidos que viven jóvenes hasta que mueren de viejos y al que se le deben tres de joyas documentales indispensables para entender la historia de España: Canciones para después de una guerra (1971) Queridísimos verdugos (1973) y Caudillo (1984).

 

Canciones para despues de una guerraBasilio Martín Patino nació el 29 de octubre de 1930 en Lumbrales (Salamanca), un año antes de la proclamación de la Segunda República, hijo de padres conservadores, ambos profesores, y con dos hermanos, uno cura que fue secretario del cardenal Tarancón, pieza clave en la transición, y otra hermana monja; pero Basilio tenía marcado otro camino muy distinto: asumió los principios anarquistas que tanto se verían reflejados en su cine, estudio Filosofía y Letras y una vez licenciado ingresó en la Escuela Oficial de Cine de Madrid donde obtuvo el título de director-realizador.

En 1955, en medio de la noche del franquismo, en un momento poco o nada propicio para reuniones ni asociaciones y sin pensárselo mucho, junto a Ricardo Muñoz Suay organizaron las I Conversaciones sobre el Cine Español, conocidas como las "Conversaciones de Salamanca", donde se marcaron pautas para lo que debía ser el futuro del cine del país y contando con los mejores directores del cine español de la época. Hoy todo esto puede sonar utópico y romántico, pero era un momento diferente y arriesgado en el que había gente dispuesta a jugarse el todo por una idea o un cambio, por eso el maestro Basilio puede entender, y como nadie, un movimiento como el 15-M.

 

Con su título de director-realizador su arma sería la imagen, dirigió para cine varios cortos y documentales y su primer largo de ficción fue Nueve cartas a Berta (1966), por el que recibió la Concha de Plata del Festival de San Sebastián, pero a Patiño poco le importó su éxito oficial, su éxito de crítica y de público, continuó con un cine comprometido ajeno a los circuitos comerciales, quizá por eso no se conozca, pero ahí quedan películas como Octavia (2002), una obra esplendida con un reparto espectacular.

 

Octavia Martín Patiño tiene un gusto muy especial a la hora de explorar los territorios del falso documental, como el dedicado a la matanza de campesinos libertarios en Casas Viejas o La seducción del caos (1991). En este campo cuenta con piezas realmente divertidas, y si le he llamado joven es porque lo es, nació en  1930 y es coleccionistas de zoótropos  y linternas mágicas, técnicas pioneras del cine, pero ha recibido con los brazos abiertos las tecnologías audiovisuales punteras, lo que le ha llevado a usar e investigar las posibilidades del vídeo, así como los recursos de la imagen en 3D, los videomuros o la edición informática.

 

¡Ah!, quiero destacar que Basilio Martín Patino, como  militante anarcosindicalista, es fundador y participa activamente en la Fundación Cultural de la Conferencia Nacional del Tabajo (CNT).

 

Martín Patiño encontró en Mayo del 2011 un Madrid que era una fiesta, un fenómeno que no había vivido nunca y sólo similar a lo que había oído contar de aquel  acontecimiento que vivió con sólo un año y que fue la proclamación de la Segunda República. No lo dudó, y al día siguiente estaba rodando con Alfonso Parra, su operador a la cabeza del equipo. Rodaron durante 30 días sin guión porque "El guión estaba en Sol", como dice el cineasta. De las 25 horas rodadas el montaje final se ha quedado en una hora, el documental no tiene voz en off, sólo se oyen las canciones de los grupos que sonaban en la calle esos días y a Amancio Prada catando Libre te quiero.

 

Libre te quiero (2012) se estrenará en el Festival de Cien de San Sebastián o en la Seminci de Cine de Valladolid, porque está por confirmar.  

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