Cultura

joseluismunoz Por Luis Muñoz Diez

24 de julio de 2012

Una historia para los Modlin (2012), Sergio Oksman

Una historia para los Modlin (2012), Sergio Oksman

Luís Muñoz Díez: El documental Una historia para los Modlin (2012), de Sergio Oksman, es una autentica joya en donde la ficción y la realidad se dan la mano, como en la existencia misma.

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Cuando se dio a conocer el Palmarés de la 14ª Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid entre los premiados estaba Sergio Oksman, autor de los magníficos largometrajes La esteticién (2005) y Goodbye America (2006). Algunos se preguntan por qué algunos directores después de haber abordado largometrajes con éxito siguen rodando cortometrajes y yo escribía para esta misma página: "Un director, en donde realmente se la juega es en los espacios cortos, y para plantear, desarrollar y cerrar una historia en pocos minutos hay que estar dotado de una habilidad muy especial, y por eso nunca el corto debe ser visto como un camino para a otra cosa, al margen de la ambición particular de quien lo realiza", y añadía: "Nadie le discute la genialidad a Rivas, Borges o Cortázar por escribir relatos y no novelas con cientos de páginas. El corto es una obra acabada en sí, y si no que le pregunten a Sir Charles Spencer Chaplin".

 

He tenido la oportunidad de ver los cortos premiados por la Comunidad de Madrid y me aportó más razones para afirmar lo anteriormente escrito el documental de Sergio Oksman, que es una autentica joya, porque en Una historia para los Modlin (2012) la ficción y la realidad se dan la mano, como en la existencia misma, en donde a veces es más cierto lo que deseamos ser que lo somos, y precisamente eso que queremos ser y no somos condiciona más nuestra vida cotidiana que lo que realmente pertenece a la realidad.

 

Elmer Modlin

Elmer Modlin posando para los extraños cuadros de Margaret, su mujer

 

Algo así les ocurre a los Modlin del documental de Sergio Oksman, una ficción que parte de un hecho real y con todos los componentes para ser inquietante y suscitar curiosidad. El argumento surge de los objetos encontrados en un contenedor de basura en la madrileña calle del Pez, una calle estrecha y oscura alejada de cualquier glamur, y son esos objetos los que llaman la atención del fotógrafo Paco Gómez y los que demandan contar su historia, una historia que adquiere una dimensión diabólica, cuando conocen que el que aparece en las fotos es Elmer Modlin, un figurante sin frase que participó en la escena final de La semilla del diablo (1988) de Román Polanski, una secuencia especialmente perturbadora en la que la duda que acompaña a toda la película se convierte en una certeza y Rosmary, a la que da vida Mía Farrow, acepta a su hijo aunque haya parido al mismísimo hijo de Lucifer. Para mí es la película más desazonadora que he visto y Elmer Modlin estaba allí.

 

Elmer y Margaret Modlin

Elmer y Margaret Modlin.

 

Una sinopsis a pinceladas:

 

Después de aparecer en La semilla del Diablo (1988) Elmer Modlin huyó con su mujer Margaret y su hijo Nelson a un país lejano.

 

Encerrados en un piso oscuro, Margaret se dedicó a pintar la llegada del Apocalipsis, tomando a Nelson, su hijo, y a Elmer como modelos.

 

Treinta años después, cientos de fotografías y documentos íntimos de la familia aparecieron tirados en la acera como un rompecabezas, esperando a que alguien imaginara “una historia para los Modlin”.

 

Sergio Oksman

El director Sergio Oksman 

 

Lo más importante es que veáis el documental porque merece realmente la pena, pero a falta de su visionado nada mejor que las palabras de Sergio Oksman para que nos aproxime y nos ponga en antecenente de que vamos a encontar cuando veamos Una historia para los Modlin (2012):

 

En el 2003 cientos de fotografías y objetos íntimos de una familia norteamericana aparecieron tirados cerca de un cubo de basura en la calle del Pez. Una de las personas que pasaban este fin de tarde por la calle, el fotógrafo Paco Gómez, se sorprendió con el tipo de material: fotografías en que un hombre y un chico aparecían en posturas raras, algunas veces desnudos. Cartas manuscritas, algunas de ellas firmadas por el escritor Henry Miller. Bocetos de cuadros.

 

Paco y su amigo Jonás Bel se pusieron a investigar esta familia. Años después me pasaron el material invitándome a dar una forma cinematográfica a la vida de esta familia. De entrada se planteaban cuestiones quizás insalvables: ¿cómo hablar de gente a la que no conocí?, ¿cómo ordenar un material aparentemente inabarcable? La única relación que yo tenía con esta familia pasaba por la ficción: Elmer Modlin había trabajado en La Semilla del Diablo, de Roman Polanski, una película que nos encantaba a los guionistas. Parecía claro que nuestro único nexo de unión con esta familia debería ser el motor de la pieza en la que nos disponíamos a trabajar.

 

Si nos hubiéramos ceñido estrictamente a lo que salió de la investigación hubiéramos hecho un retrato acartonado de estos personajes. No se trataba de hacer un inventario de pasajes de sus vidas, sino crear una sensación de quiénes fueron. Para eso, trabajamos mezclando investigación con imaginación. Una vez terminada la película, hay como una pasta, un magma indisociable, y el resultado, a pesar de la disparidad de “ingredientes”, es real.

 

Hemos trabajado tres años para encontrar la película. Hubo 20 versiones totalmente distintas la una de la otra. Un día, viendo una exposición en el Reina Sofía me deparé con fotografías de manos sujetando fotografías y tuve un flash. Había que dar importancia a la fisicidad de las fotos encontradas en la basura. Además de imágenes, eran papel arrugado, envejecido, y eso se perdía cuando las imágenes eran escaneadas y digitalizadas. A partir de eso fue surgiendo la idea de unas manos que enseñasen fotos y una voz que contase una posible historia, como si se tratase un trilero actuando en directo.

 

Los Modlin

Elmer y Margaret Modlin, y su hijo Nelson

 

La familia de los Modlin cumplió su destino y pocos días después de la muerte de Margaret, Nelson, que puso kilómetros por medio de la oscura vivienda del centro de Madrid, murió joven fulminado de un ataque al corazón y Elmer pereció en un incendio en su propia casa.  

 

Os animo a ver Una historia para los Modlin (2012), recibió el Premio Danzante en el Festival de Huesca y acaba de ser galardonada de nuevo en el Festival Curtas Vila do Conde (Oporto), una de las citas más importantes del mundo en el panorama del cortometraje internacional, que no es poco decir. Y qué decir de Sergio Oksman, sólo que estoy seguro que nos va a dar muchas alegrías como espectadores.

 

 

 

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