Cultura

josé-luis-muñoz Por José Luis Muñoz

03 de septiembre de 2012

Tony Scott, muerte a quemarropa

Tony Scott, muerte a quemarropa

Tony Scott, detuvo el coche en medio del puente y se tiró al agua. Una forma clásica de quitarse la vida que la hemos visto en cientos de películas.

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Se precipitó al vacío. Detuvo el coche en medio del puente y se tiró al agua. Una forma clásica de quitarse la vida que la hemos visto en cientos de películas. No se decantó por un disparo en el paladar, esa manera de morir tan americana, pues prefirió el salto a las letales aguas del puerto de San Pedro, en Los Ángeles, el pasado 19 de agosto anticipándose al cáncer que le roía por dentro.

 

Podría pasar a la historia el británico por ser el hermano pequeño de Ridley Scott, el director cuya firma es garantía casi segura de que no se va a perder el dinero y el tiempo en un film suyo, pero desarrolló una carrera en solitario, independiente, irregular, con alguna cinta brillante, después de rodar miles de spots, porque los Scotts, antes que cineastas, fueron publicitarios y eso se nota, para bien o para mal, en el concepto visual de sus películas.

 

David Bowie y Catherine Deneuve El ansia (1983)

 

En 1980 estaba entre sus planes realizar la adaptación cinematográfica de Entrevista con el vampiro de Anne Rice, que finalmente llevaría a cabo el irlandés Neil Jordan, pero los estudios le ofrecieron El ansia (1983), y ese fue un debut deslumbrante y exquisito en el que lidió con dos vampiros con los rasgos de David Bowie y Catherine Deneuve y una Susan Sharandon que descubría sus tendencias lésbicas con la francesa de expresión gélida.  Vista ahora, la película deja mucho que desear, ha envejecido tanto como la cara de Bowie en la historia fantástica. Cosas del tiempo maldito tan irrespetuoso con las personas como con las películas.

 

    Top Gun (1986) Tom Cruise

 

En 1986 rodó su película más taquillera, por la que, para su desgracia, se le recuerda: Top Gun (1986). El film era un desmesurado spot publicitario de las fuerzas aéreas norteamericanas y las adolescentes de la época buscaban caballeros con los rasgos de Tom Cruise, su protagonista, mientras Richard Gere era oficial y caballero en otra película olvidable. Faltaban años para que estallaran las guerras sucias, las de Irak y Afganistán, y todo ese glamour militar se fuera al garete con el polvo del desierto y la sangre de los inocentes.

 

Sus siguientes películas fueron anodinas. Superdetective en Hollywood, para mayor gloria del payaso Eddie Murphie, un James Carrey negro; Venganza, un thriller fallido protagonizado por Kevin Costner y Madeleine Stowe, para ponerse una vez más al servicio de Tom Cruise en Días de trueno. Con esa carrera el menor de los Scott no iba a ninguna parte mientras que su hermano mayor facturaba obras maestras del cine fantástico como Alien o Blade Runner.

 

        Amor a quemarropa

 

El perezoso Tarantino le muestra al pequeño Scott los guiones de Reservor dogs y Amor a quemarropa (1993). Le gustan ambos y quiere rodarlos, pero el que será niño terrible de Hollywood se reserva, valga la redundancia, el primero y le regala el segundo. Es el mejor obsequio que recibe Tony Scott, y de las líneas del libreto del director de Pulp Fiction saca su mejor película, un thriller violento y salvaje, con mucha acción, humor y cinismo y un reparto espectacular que incluye a Christian Slater, Dennis Hopper, Christopher Walken, Gary Oldman, Brad Pitt, Tom Sizemore, Chris Penn, Val Kilmer, James Gandolfini y Samuel L. Jackson. Todo un acierto y una película que disfrutó rodando. Se nota.

 

Lo que hizo a continuación no pasará a la historia del cine. Filmes de acción correctos, sin más, pero que no dejan huella a pesar de contar en ellos con actores como Robert de Niro en Fanático (1996), Denzel Washington en Marea roja (1995), con el que repite en Déjà vu (2006),  o Will Smith en Enemigo público (1998), quizá la más brillante del elenco.

 

 

*José Luis Muñoz es escritor. Sus últimos libros publicados son Marea de sangre (Erein 2011) de La Frontera Sur (Almuzara, 2010), Llueve sobre La Habana (La Página Ediciones, 2011), Muerte por muerte (Bicho Ediciones 2011) Patpong Road (La Página Ediciones, 2012) y Bellabestia (Sigueleyendo.com 2012)

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