Cultura

josé-luis-muñoz Por José Luis Muñoz

03 de octubre de 2012

Mátalos suavemente (2012) Andrew Dominik

Mátalos suavemente (2012) Andrew Dominik

Brad Pitt en su papel de Jackie Cogan: América no es un país, es un jodido negocio. Así es que dame de una vez ese puto dinero. Una afirmación sobre la nación de las barras y las estrellas que es una verdad como un templo.

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La segundo película de Andrew Dominik, tras ese extraño western, también protagonizado por Brad Pitt, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, es también una película de género, negro en este caso (George V. Higgins y el propio Andrew Dominik son los autores del guion adaptado de la novela negra del primero), decididamente anticanónica, y ése, a mi parecer, su voluntad rompedora, es el punto más débil de este film de gánsteres que quiere ser también una parábola sobre lo que está sucediendo en todo el mundo con la llamada crisis global, el delito a mayor escala jamás cometido por el capitalismo más salvaje y que afecta a millones de víctimas sumisas que se dejan vaciar los bolsillos.

 

Frankie (Scott McNairy) y Russell (Ben Mendelsohn, el inquietante psicópata de la película australiana Animal Kingdom), dos delincuentes de poca monta y encefalograma plano enganchados a las drogas, asaltan por orden de Johnny Amato, alias El Rata, (Vincent Curatola), una timba de póker de la Mafia convencidos de que le cargarán al muerto a Markie Trattman (Ray Liotta), que ya la había asaltado con anterioridad. Driver (Richard Jenkins), un ejecutivo de la Mafia, contrata a Jackie Cogan (Brad Pitt) para poner orden y dar un escarmiento, y Cogan echa mano de un gánster acabado, dipsómano y putero, Mickey (James Gandolfini), para que le ayude en su trabajo.

 

Ben Mendelsohn y Scott McNairy Mátalos suavemente (2012) Andrew Dominik

 

No es el argumento de Mátalos suavemente excesivamente original, ni da para mucho, pero lo alarga Andrew Dominik como una media elástica a base de filmar en tiempo real cada una de las secuencias o ralentizarlas a cámara lenta. Dominik hace de la hipérbole su seña de identidad narrativa (palizas exhaustivas con primeros planos sangrientos; chutes de heroína a ritmo de Heroin de Velvet Underground desde la cabeza de los anestesiados delincuentes de poca monta que en eso gastan el producto de su robo; asesinatos musicales, como el de Trattman en su coche que se va estrellando contra otros automóviles en un preciso ballet destructivo con la música de fondo de Love letters e imágenes de las balas percutiendo a cámara lenta antes de hacer añicos ventanillas y parietales; y verborrea sistemática en los diálogos, como el que inicia Mickey con Cogan en el hotel sobre el tamaño de su miembro viril y su voracidad, trufados de anécdotas accesorias que nada tienen que ver con la trama) con lo que el director consigue, quizá, una de sus metas propuestas: irritar al espectador. Queriendo ser original Mátalos suavemente es una sucesión de secuencias y diálogos ya vistos con anterioridad en otros filmes de género más notables (la influencia de Pulp fiction de Quentin Tarantino flota de principio a fin; a ratos el atraco chapucero me ha llevado a la memoria a Sidney Lumet y su magistral Antes de que el diablo haya muerto) y su mayor originalidad, sin duda, es ese paralelismo, remarcado por los discursos electorales de radio y televisión que son su banda sonora constante, entre el entramado político financiero del país y el mafioso.

 

 Brad Pitt  Richard Jenkins Mátalos suavemente

 

¿Un thriller paródico? Puede, pero si es así le falta gracia y le sobra contención, porque las escenas pretendidamente más brillantes parecen pegotes. ¿La frase? Sin duda la última que suelta a bocajarro Jackie Cogan a Driver, el ejecutivo de la Mafia al que la violencia le asusta, después de haber efectuado su trabajo y no estar muy satisfecho con sus rebajados emolumentos (también la crisis afecta a los sicarios): América no es un país, es un jodido negocio. Así es que dame de una vez ese puto dinero. Una afirmación sobre la nación de las barras y las estrellas que es una verdad como un templo.

 

 

*José Luis Muñoz es escritor. Sus últimos libros publicados son Marea de sangre (Erein 2011) de La Frontera Sur (Almuzara, 2010), Llueve sobre La Habana (La Página Ediciones, 2011), Muerte por muerte (Bicho Ediciones 2011) Patpong Road (La Página Ediciones, 2012) y Bellabestia (Sigueleyendo.com 2012)

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