Cultura

josé-gómez-fernández Por José Gómez Fernández

10 de octubre de 2012

El Goya maldito

El Goya maldito

José Gómez Fernández, debuta como colaborador en nuestra página y ha elegido un tema casi tabú. Nos habla de "El Goya maldito", que por si acaso, no quiere ni que huela su adorada Macarena García

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Cuando pasen estos tres últimos meses del año, cuando las calles de todas nuestras ciudades se engalanen con esas sobrecargadas luces que a todos nos impulsan inexplicablemente a las compras, alcanzaremos la semana en la que por fin podremos conocer una importante lista, aquella que nos anunciará los “afortunados” candidatos a las diferentes categorías de los premios  Goya 2012. Y será en ese momento cuando yo, desde este cómodo sillón de mi casa, cruzaré los dedos. Lo haré porque mi adorada Macarena García, la Blancanieves más patria que haya podido existir jamás, estará sin duda entre las posibles a un Goya que se me antoja cuanto menos “diferente”, aquel que premia a la actriz descubierta aquel año: el Goya a la mejor actriz revelación. Y no los cruzaré para que el nombre de esta joven se encuentre entre los que ocupan tan privilegiada lista. No, en absoluto. Mis dedos se entrelazarán con un objetivo más bien contrario...

 

¿Qué me puede impulsar a rechazar un premio como éste, uno que debería engrandecer la carrera de una joven actriz que apenas está dando sus primeros pasos? ¿No sería acaso el espaldarazo definitivo que impulsaría la carrera de cualquier actor principiante? ¿Qué joven actor no ha soñado con un momento así? El momento en el que escucha su nombre y sube emocionado a recoger tan fantástico premio mientras intenta recordar, casi entre sollozos, la lista de agradecimientos que tendrá a continuación que “vomitar” a todos los asistentes. La respuesta es sencilla: Mi absoluto convencimiento de que éste es un Goya maldito…

 

Macarena García

 

Son ya más de 25 años de Premios Goya. Son ya más de dos décadas asistiendo como testigo a esta entrega de premios y, aunque éste en concreto se añadiría algunos años después, son ya suficientes las premiadas para entender que algo extraño envuelve a este galardón. Y es que sólo hay que hacer un pequeño balance de las “afortunadas” que en su día recogieron este busto para comprender fácilmente mi tesis.

 

Ruth Gabriel, Isabel Ordaz, Marieta Orozco, Lolita Flores, Micaela Nevárez, Manuela Velasco, Nerea Camacho… Todas ellas tienen algo en común. Todas ellas recogieron en su día el Goya a la mejor actriz revelación y, aunque sus carreras en el mundo de la interpretación nunca llegaron a apagarse del todo, cierto es que lo hicieron con una intensidad mucho menor de lo que en su día hubiésemos esperado. Relegadas en muchos de los casos al mundo de la televisión (la enésima prueba: el fichaje de Manuela Velasco para la exitosa “Aída”), sus carreras en el séptimo arte nunca terminaron de cuajar. Y la cosa puede ser aún más grave. Si repasamos los premiados en su categoría masculina la historia parece repetirse de nuevo. La pregunta entonces resulta inevitable: ¿Por qué?

 

Alguien dijo algún día, y creo que no debía ir demasiado desencaminado, que muchos productores se asustaban ante este premio, que el motivo se debía al impulso que podía experimentar el caché de un actor una vez había sido condecorado con este Goya, que las exigencias económicas de un actor o actriz que había sido premiado con dicho galardón se disparaban como consecuencia directa de este reconocimiento (algo en absoluto cierto) y que esto no era sino la causa de que su nombre fuese descartado para un nuevo proyecto, uno que reservaba el presupuesto mayor para una cara mucho más conocida. No sé si esta teoría estará o no en lo cierto, pero al menos podría aportar algo de más de luz a uno de los grandes enigmas que envuelven a los premios Goya.   

 

Cierto es que hubo excepciones. Ahí tenemos por ejemplo a Paz Vega o a nuestra particular “reina del grito” Belén Rueda, ambas luciendo en sus casas tan polémico galardón, pero también es cierto que sus caras ya eran suficientemente conocidas (si no en el cine sí al menos en la televisión) cuando recogieron el mismo.

 

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Quizá sea demasiado pronto para sacar conclusiones. Aún tendremos que ser testigos de cómo docenas de actores y actrices recogen este Goya y puede que esta dinámica cambie definitivamente con el tiempo. Yo, pese a todo ello y desde algún rincón de mi casa seguiré cruzando los dedos. Y es que yo, desde el más absoluto anonimato, seguiré rogando para que Macarena García ni siquiera huela esta nominación. Es posible que ella no esté muy de acuerdo conmigo, puede que ni siquiera lo entienda, pero también sé que todo esto a fin de cuentas lo hago sólo por su bien.

 

El tiempo me dará o no la razón…

 

 

*José Gómez Fernández es licenciado en Comunicación Audioviual. Ha sido guionista y director de diversos cortometrajes amateur y presentador de diferentes programas para radio y televisión local. Trabajó en el departamento de dirección en series de TVE y Antena 3, así como escribió varios años para la guía de ocio y cultura lanetro, donde decicaba un espacio a hablar de cine.

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