Cultura

nacho-cabana Por Nacho Cabana

14 de octubre de 2012

SITGES 2012. Crónica 4. PREMIOS Y PREMIADOS

SITGES 2012. Crónica 4. PREMIOS Y PREMIADOS

Los premios han sido para Holy Motors de Leo Carax, como mejor película y mejor director, Alice Lowe mejor actriz por Sightseers de Ben Wheatley y Vicent D´Onofrio mejor actor por Chained de Jennifer Lynch

Ver todas las noticias de Cultura

  

DE RODAJES DESASTROSOS Y OTRAS FANTÁSTICAS REALIDADES

 

Despite the Gods (2012)

 

Cuando, hace cuatro años, Surveillance (2008) ganó el premio a la mejor película del Festival de Sitges, su directora Jennifer Lynch se encontraba en la India inmersa en el rodaje de una película sobre una mujer que se convierte en serpiente entre canciones y coreografías de Bollywood. Estaba soltera, tenía 40 años, una hija preadolescente, un cachorro de carlinos  y los hindús la llevaban (día sí, día también) al borde de un ataque de nervios. Cuando le llegó la noticia del premio, recuperó la confianza en sí misma como cineasta y acumuló fuerzas para escribir y dirigir Chained (2012). Recordemos que la hija del director de El hombre elefante (1980) había sido destrozada por la crítica cuando a los 25 años dirigió Boxing Helena (1993) siendo incluso denunciada por incitar a la violencia contra las mujeres. No pudo volver a ponerse detrás de las cámaras hasta tres lustros después con la película ganadora en 2008. El diario de rodaje de la película hindú de la Lynch (que ella no reconoce como propia al haber remontado los productores su final cut) dio pie a un interesante documental que hemos podido ver dentro de la sección No ficció de Novas Visions. Despite the Gods (2012) de Penny Vozniak sigue los pasos de la peculiar directora desde que llega a la India hasta que consigue culminar su accidentado rodaje. Entre medias, grandes momentos tragicómicos como cuando el técnico de sonido nos presenta a un empleado del catering que hace con la boca los ruidos de animales que le hacen falta para el wild track, evitándose así tener que salir a grabarlos del natural. O cuando, a falta de pocos días para empezar la filmación, Lynch se queja de que no tiene asegurado al equipo y el productor le contesta “unos mueren a los 20 años , otros a los ochenta, la vida es apenas un destello”. Despite the gods se revela como el complemento perfecto a Miss Lovely (2012) de Ashim Ahluwalia el relato dramatizado del off off Bollywood del que ya hablábamos en la primera crónica.

 

Journey to planet X (2012) de Myles Kane y Josh Koury

  

Journey to planet X (2012) de Myles Kane y Josh Koury habla también de rodajes difíciles. Pero en esta ocasión no a causa de la peculiar idiosincrasia hindú sino por las carencias económicas y la falta de (dígamoslo así) solvencia en la dirección de su máximo responsable. Eric Swain lleva años dirigiendo y produciendo cortometrajes que rueda con una pantalla verde en el garaje de su casa con resultados más cercanos a la prehistoria de los videojuegos que a una demo de After Effects. El documental cubre el proceso de preparación, rodaje, postproducción y estreno de su proyecto más ambicioso hasta la fecha. Cuenta para ello con la colaboración en la producción de Troy Bernier, encargado de poner un poco de orden en el caos habitual. Suena divertido. ¿Verdad? Pues no lo es. Y básicamente por que en el documental se hace buena una máxima que aprendí durante el rodaje de mi largo Tres caídas (2006). Lo importante no es lo que cuenta el entrevistado ni lo que haga… sino que sea capaz de transmitirlo a la cámara. Y ni Swain ni Bernier transmiten nada. Al primero le falta el grado de locura que se supone debería tener alguien que dedica tanto tiempo, esfuerzo y dinero a estas descabelladas empresas mientras que el segundo se toma tan en serio su trabajo que nada difiere su conducta de la de un productor de cine o TV al uso. En 2006, el director tunecino Nejib Belkhadi filmó un documental titulado VHS Kahloucha en el que seguía a un pintor de brocha gorda que rodaba en VHS su obra maestra Tarzán de los árabes (2006) con resultados más hilarantes que el de estos viajeros al planeta X.

 

El fantástico mundo de Juan Orol (2012) de Sebastián del Amo

 

Bastante desastrosos y divertidos debieron ser, en cambio, los rodajes de Juan Orol, un exiliado gallego primero en Cuba y luego en México en donde rodó 57 largometrajes convirtiéndose en “el rey del churro”. El fantástico mundo de Juan Orol (2012) de Sebastián del Amo no es un documental (aunque podría haberlo sido) sino un biopic ficcionado de esta suerte de Ed Wood azteca narrado como si de (varias) de sus películas se tratara. Es decir, cuenta sus primeros años a la manera de un film silente para luego adoptar las formas de uno de las historias de gánsters que filmó en los años cuarenta para acabar contando en color sus últimos años de actividad fílmica. Una ingeniosa y divertida apuesta que no hubiera sido económicamente viable antes de la popularización y perfeccionamiento de la pantalla verde como sustituta de localizaciones y decorados. Muy bien interpretada por Roberto Sosa (aunque abusa de la moletilla “¡Qué coño!” para recordarnos que interpreta a un “gachupín”) y secundado por una Gabriela de la Garza que recupera para su actuación los registros de las heroínas del homenajeado, El fantástico mundo de Juan Orol se convierte una invitación a encontrar y disfrutar de joyas como Gangsters contra Charros (1947) o El fantástico mundo de los Hippies (1970).

  

Room 237

 

Si en una secuencia de la obra maestra de Tim Burton Ed Wood (1994), el peor director de cine del mundo se encontraba con el mejor (Orson Welles), en el programa del Sitges han coincidido Juan Orol y Stanley Kubrick. La película El resplandor (1980) firmada por el segundo es el objeto de estudio de Room 237 de Rodney Ascher un documental presentado en la Quincena de realizadores del pasado festival de Cannes que ilustra de manera bastante hábil las diferentes teorías que sobre la adaptación del director de Espartaco (1960) de la obra de Stephen King circulan por internet. Para algunos, el hotel Overlook esconde entre su atrezzo, vestuario y decoración claves que nos llevan a interpretar la película como una metáfora sobre el genocidio indio. O como una prueba de que Kubrick estaba detrás de la falsa retransmisión de la llegada del hombre a la luna (que habría sido recreada en un estudio). O de que el poster de un esquiador supone una alusión al mito del minotauro y por eso la secuencia final transcurre en un laberinto. ¿Suena absurdo? Lo es, sin duda. Por eso hay que entender Room 237 como una película acerca de la imposibilidad actual de abordar un análisis cinematográfico dentro de un marco teórico relevante debido a la sobreabundancia de gratuidades retroalimentadas en blogs y foros de internet. Dicho de otra manera, está ocurriendo con la crítica y análisis cinematográfico lo mismo que con la música, el cine o la fotografía. La avalancha de escritos y debates on line van lenta pero inexorablemente conformando una nube de ruido que neutraliza las iniciativas rigurosas ocultándolas en un entramado de nimiedades.

 

The conspiracy (2012) de Christopher MacBride

 

También de conspiraciones surgidas y alimentadas en internet versa el falso documental The conspiracy (2012) de Christopher MacBride. En él dos cineastas, Aaron y Jim, le están haciendo un reportaje a un gurú de teorías de la conspiración progresivamente populares (el 11-S fue un autoatentado para justificar la intervención en Irak, las estelas que dejan los aviones que viajan a la velocidad del sonido en realidad son gases que propagan virus entre la población etc) cuando de repente éste desaparece. Hasta aquí, todo bien. Pero cuando los protagonistas (como hacía la pareja central de Sound of my voice -2011- de Zal Batmanglij) comienzan a investigar quiénes son los responsables del posible secuestro y se infiltran dentro de una secta que apenas disimula estar inspirada en las leyendas urbanas que circulan en torno al (por otro lado real) club Bilderberg, la película pierde el norte pasando de ser un mockmentary a convertirse en un found footage film, olvidándose finalmente de su premisa principal y primer punto de giro. Hubiera sido mejor un documental real sobre estos temas que una ficción así.   

  

The exorcist in the 21st century (2012) de Fredrik Horn Akselsen

 

Para terminar esta recopilación de documentales reales, falsos documentales y ficciones documentales hablemos de The exorcist in the 21st century (2012) de Fredrik Horn Akselsen que sigue los pasos de José Antonio Fortea un sacerdote de la diócesis de Alcalá de Henares que viaja por todo el mundo dando conferencias sobre posesiones diabólicas ya que el arzobispado de Madrid sólo le permite realizar exorcismos en su diócesis. Su historia y devenir viajero articulan otros testimonios paralelos al respecto (el más lúcido, el que hace un sacerdote español afincado en Japón) entre los que se encuentra lo que para mí es el gran hallazgo de la película: una pareja en la que la mujer cree estar poseída por el diablo. Un buen trabajo que no da carta de naturaleza en ningún momento al hecho sobrenatural y que le hace preguntarse al espectador porqué el demonio tiene tendencia a poseer a mujeres pobres y con bajo nivel cultural.

 

Palmarés de La 45ª edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. Sitges 2012

 

Seamos sinceros. Los premios no son lo más relevante de un festival de cine y Sitges no es una excepción. Es mucho más importante haber exhibido una selección de excelentes películas que por extrañas, desconcertantes, extremas o pequeñas tienen difícil llegar hasta el espectador español que contar con un palmarés justo y equilibrado. Y esta 45 edición que ahora se clausura ha sido la mejor en muchos años. Hemos gozado con homenajes al fantástico que más amamos (The Cabin in the Woods de Drew Goddard ), nos hemos angustiado con la maravillosa Rosie Day de The seasoning house de Paul Hyatt y con la agorafobia de Aneuron Barnard en Citadel de Ciarán Foy, hemos aplaudido los estallidos de violencia justiciera del protagonista de God Bless America de Bob Goldhwalt y hemos descubierto nuevos usos de la cámara subjetiva en Maniac de Franck Khalfoun. Ninguna de estas películas han sido premiadas, alguna de ellas ni siquiera estaban en una sección competitiva. Pero da igual. Han hecho de este 2012 un Sitges memorable.

 

Holy Motors de Leo Carax

 

Holy Motors de Leo Carax se ha hecho con el premio a la mejor película fantástica y mejor dirección. Se trata del relato de un día en la vida de un “actor” que se dedica a cerrar ciclos en la vida de los demás personajes. Regreso a la dirección del director de Los amantes del Pont Neuf (1991), Carax retoma el inquietante personaje de su fragmento del largo colectivo Tokyo! (2008)  para proponer un juego de máscaras que homenajea a Georges Franju. Lo suficientemente rara y críptica como para que nadie pueda acusar al jurado de premiar propuestas abiertamente genéricas, la película también ha ganado el premio Jose Luis Guarner de la crítica.

 

Alice Lowe

  

Sightseers de Ben Wheatley, un director en alza descubierto por este festival en donde el año pasado presentó Kill List (2011), se ha hecho con el premio a la mejor interpretación femenina para Alice Lowe y el de mejor guión para ésta, Amy Jump y Steve Oram. Se trata de una comedia negra que narra el viaje lleno de salvajadas de dos loosers que se dan cuenta de lo fácil que es matar a aquellos que les molestan. Una premisa parecida a la de God Bless America aunque algo más domesticada.

 

Vicent D´Onofrio

  

Chained de Jennifer Lynch se ha hecho merecidamente con el premio especial del jurado y el premio al mejor actor para Vicent D´Onofrio. Se trata de la mejor película de las tres dirigidas por la hija del director de Inland Empire (2006). Relata una enfermiza relación paterno filial entre un psicópata y el retoño de una de sus víctimas que se convierte en su esclavo primero y en su hijo después. Excelente interpretación de D´Onofrio y excelente realización de su directora.

 

Robot & Frank de Jake Schreier

 

El gran premio del público es para el la feel good fantasy, Robot & Frank de Jake Schreier que cuenta la historia entre un anciano ladrón de joyas que desea volver a su antigua actividad y el robot encargado de cuidarle. Regresaremos a ella cuando se estrene en salas.

 

Rebelle de Kim Nguyen

 

La sección Novas visions, todo un festival dentro del festival, ha repartido premios en cada una de las categorías en las que se divide su programación. El premio a la mejor película de ficción ha sido para Rebelle de Kim Nguyen, la tremenda historia de una niña del la República Democrática del Congo que es secuestrada por unos rebeldes y convertida en soldado antes de llegar siquiera a la adolescencia. Un tema de estas características reclama, en mi opinión, una realización más documental, en la línea, por ejemplo, de la utilizada por Michael Winterbottom en In this world (2002) o Camino a Guantánamo (2006). Sin embargo, como realizador Nguyen tiende a cuidar excesivamente la composición de cada plano mientras que como  guionista estructura su tremenda historia a partir de una historia romántica que ayuda a aliviar la dureza de la desventura del protagonista. Rodada en escenarios reales, acierta plenamente en su secuencia final en la que se glosa perfectamente lo que es África: un continente en el que las personas viven y viajan independientemente de las atrocidades que en ocasiones (no siempre, no en todos los lugares, no caigamos en eso, por favor, África no es un país) suceden en sus maravillosos paisajes.

 

 Me at the zoo (2012) de Chris Moukarbel y Valerie Veatch

 

El premio a la mejor no ficción ha sido (y aquí la competencia ha sido dura) para Me at the zoo (2012) de Chris Moukarbel y Valerie Veatch utiliza a Chris Crocker, un tipo famoso por mostrar retazos de su vida en internet para hacer una reflexión acerca de la fama y su búsqueda en los tiempos de la red 2.0.

 

Dragon de Peter Ho-sun Chan

 

La mejor película asiática ha sido Dragon de Peter Ho-sun Chan, el mejor largo de animación Wolf Children de Mamoru Hosoda, los mejores mejores efectos especiales los de The Viral Factor (obra de Yee Kwok-leung, Garrett Lam, Ho Kwan-yeung) y la mejor fotografía la de Headshot, de Chankit Chamnivikaipong.

 

Wolf Children de Mamoru Hosoda

 

Si realmente, este el mundo se acaba el próximo diciembre y éste es el último festival de Sitges, Angel Sala y su equipo pueden morir (o convertirse en zombis) tranquilos y felices.

 

 

*Nacho Cabana es guionista de cine y televisión y ha participado en las series “Colegio Mayor”, “Médico de Familia”, “Compañeros”, “Policías en el corazón de la calle” al tiempo que gano el Premio Ciudad de Irún dos veces en diez años en 1993 por el cuento “Los que comen sopa” y en 2003 por la novela “Momentos Robados” y escribo los guiones de los largometrajes No debes estar aquí (2002), dirigido por Jacobo Rispa y Proyecto dos (2008), dirigido por Guillermo Groizard.

Publicidad

Publicidad