Cultura

alberto-quintanilla Por Alberto Quintanilla

13 de diciembre de 2012

El Hobbit: Un viaje inesperado (2012), de Peter Jackson

El Hobbit: Un viaje inesperado (2012), de Peter Jackson

Alberto Quintanilla: El Hobbit: un viaje inesperado tiene bastantes similitudes a El Señor de los Anillos pero queda en un peldaño inferior. Habrá que ver qué nos depara la segunda entrega.

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Quién le iba a decir a J.R.R. Tolkien, aquel lejano 21 de septiembre de 1937, (fecha en que se publicó El Hobbit como obra literaria) que su legado y sus obras alcanzarían tales cotas de popularidad. El humilde profesor tenía pocas pretensiones y solo buscaba puro entretenimiento para el público infantil y juvenil. Sin embargo, las cosas se han desbordado con los años y en estos tiempos modernos todo el universo Tolkien parece no tener fin para Peter Jackson, empeñado en demostrar que es el más adecuado para trasladar en imágenes de celuloide todo lo que tiene que ver con la Tierra Media.

 

Si bien la saga de El Señor de los Anillos, cuya última entrega finalizó hace casi una década, dejó buen sabor de boca en líneas generales a legiones de fans y se llevó a la mochila un buen puñado de Premios Oscar, ahora Jackson se enfrentaba a una reválida importante: ganarse de nuevo la confianza con una nueva trilogía.

 

El Hobbit: Un viaje inesperado (2012), de Peter Jackson

 

Situada en una cronología anterior a los sucesos de Frodo y compañía que ya conocemos, esta primera entrega de El Hobbit centra el protagonismo en Bilbo Bolsón, tío de Frodo, cuando era joven. El filme, que dura 169 minutos, propiciará debates y dudas sobre la necesidad o no de una nueva saga tan extensa, siendo el libro un texto mucho más breve y una aventura más liviana. Lo más importante es que casi ningún espectador que quedara contento con las películas de El Señor de los Anillos saldrá especialmente defraudado con esta entrega. Es cierto que El Hobbit: un viaje inesperado es bastante inferior en muchos aspectos a lo que ya habíamos visto anteriormente pero no hay grandes diferencias en cuanto a ambientación y recreación se refiere, sino que decae en ritmo y en profundidad de la historia básicamente.

 

Más allá de polémicas sobre la necesidad o no de crear una nueva trilogía, lo cierto es que Jackson se desenvuelve la mar de bien en entresijos técnicos de grandes recreaciones y planificaciones con decenas de personajes, usando los efectos 3D y el ordenador con absoluta libertad y bastante eficacia. Pongamos entre sus puntos fuertes el muy conseguido arranque introductorio con voz en off de Ian Holm (Bilbo Bolsón adulto) narrando la expulsión de los enanos de su reino con bellas imágenes.

 

Porque Jackson no niega su condición de gurú y ha rodado la cinta con el moderno sistema 3D a 48fps, duplicando la velocidad habitual de cualquier otra película proyectada en una sala de cine (por cierto, opción que no pudimos disfrutar en el pase de prensa). Aún viendo la versión 3D normal de 24fps, creo que es justo decir que satura por momentos con sus excesivos efectos. Chirrían mucho más todos estos añadidos digitales en las batallas y las multitudes de orcos o trolls, por ejemplo, o con los lobos y las águilas.

 

Otra de sus carencias es la machacona insistencia en buscar el humor infantil que no aporta gran cosa y languidece algo la cinta. Además, al igual que en la novela, el argumento es mucho más simple y lineal, más anecdótico que otra cosa. Se limita a presentar a los trece enanos que acompañan a Bilbo Bolsón en una peligrosa aventura (más bien él les acompaña a ellos de forma forzada ante la insistencia del mago Gandalf). El grupo viaja unido para tratar de recuperar su hogar en el reino de Erebor, cuyas riquezas y territorio han sido arrebatados por el dragón Smaug. Sin embargo, en su camino se verán también las caras con los citados trolls, orcos y algún personaje caricaturesco como Radagast el Pardo.

 

El Hobbit: Un viaje inesperado (2012), de Peter Jackson

 

Entre los intérpretes, Ian McKellen brilla en su papel como Gandalf, siendo el héroe real de la cinta. Del nuevo elenco es muy loable la interpretación de Martin Freeman como Bilbo Bolsón, el mayor acierto de un reparto plagado de enanos valientes y glotones, maleducados y socarrones donde solo se otorga especial protagonismo al líder Thorin Escudo de Roble (Richard Armitage). Se agradecen los cameos de los elfos ya de sobra conocidos en el adorable reino de Rivendel: Elrond (Hugo Weaving) y Galadriel (Cate Blanchett). También se puede ver en un par de secuencias a Frodo (Elijah Wood) y Saruman (Christopher Lee).

 

No obstante, hay que esperar bastante para ver lo mejor de toda la película: el encuentro casual entre Bilbo Bolsón y Gollum (recreado digitalmente de nuevo a partir de Andy Serkins). Las secuencias de los dos personajes en la caverna hacen que todo valga la pena, haciendo al espectador feliz. Solo por este rato, muchos perdonarán las imprecisiones y fallos de ritmo a los que se ha visto sometida la cinta hasta ese punto. Porque seamos realistas, 169 minutos se hacen largos en varios momentos, por muchas batallas, efectos digitales o preciosos paisajes de Nueva Zelanda que se retraten...

 

Concluyendo, El Hobbit: un viaje inesperado tiene bastantes similitudes a El Señor de los Anillos pero queda en un peldaño inferior. Habrá que ver qué nos depara la segunda entrega.

 

Alberto Quintanilla es periodista, especializado en cine y cultura. Un redactor “todoterreno”. Ha escrito en multitud de medios, tanto impresos como digitales sobre todo tipo de temas: ELPAIS.com, CADENASER.com, IBLNEWS.com, INFOXXI.es, SPORTEC.com

 

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