Cultura

nacho-cabana Por Nacho Cabana

22 de diciembre de 2012

EL CUERPO de Oriol Paulo.

EL CUERPO de Oriol Paulo.

Nacho Cabana: "Hay mucha más intriga que sustos aunque fotografía, ambientación y música parezcan predispuestas a la aparición en cualquier momento de algún elemento sobrenatural"

Ver todas las noticias de Cultura

Este año 2012 que ahora finaliza ha tenido en lo que a cine español se refiere, tres taquillazos indiscutibles: Tengo ganas de ti (2012) de Fernando González Molina, Las aventuras de Tadeo Jones (2012) de Enrique Gato y Lo imposible (2012) de J.A Bayona. Películas que han hecho ganar mucho, mucho, dinero a sus productores. En el extremo opuesto a la riqueza y la exportación se sitúan esos largometrajes que, por estas fechas, nos llegan a los miembros de la Academia de Cine y que te hacen preguntarte qué extraños intereses hay detrás de su financiación o, siendo bien pensado, hasta dónde puede llegar la atrevida ignorancia del algunos. Cintas que nadie quiere proyectar ni editar ni colgar ni emitir ni seleccionar ni siquiera piratear y que sólo verán la luz si sus responsables contratan una sala para que se estrene (sí, amiguitos, existe un circuito de cines en España que hacen su negocio no de la taquilla sino de lo que cobran a productores desesperados por tener abierta ésta mientras proyectan su film)  

 

Entre el cielo de las primeras y el infierno de las segundas se situarían largometrajes que, aunque no alcancen cifras significativas en taquilla, sí constituyen propuestas apreciables y apreciadas en festivales y revistas especializadas y llevan al cine español por caminos inexplorados, a veces fascinantes, a veces soporíferos pero sin duda arriesgados.

 

EL CUERPO de Oriol Paulo

 

Aunque si de algo está necesitado el cine nacional es de una producción intermedia de películas capaces de llegar a una audiencia suficiente como para ser rentables sin tener que constituirse en un acontecimiento mediático. Dicho de otra forma, largometrajes de género con presupuesto medio y una calidad técnica y artística capaces de competir con y ganar a producciones paralelas estadounidenses en su propio terreno. Un campo el que se mueven la ya recientmente comentada Invasor (2012) de Daniel Calparsoro u Operación E (2012) de Miguel Courtois y en que, lamentablemente, obtienen demasiado a menudo pésimas recaudaciones. Fracasos comerciales sin la excusa de un mal lanzamiento, ni unas malas fechas de estreno.  

 

El cuerpo, película que inauguró la pasada edición del Festival de Sitges pertenece a esta última categoría y afortunadamente, cuenta con mejores cartas que los dos títulos citados.

 

Oriol Paulo, que ha coescrito el guión con Lara Sendim, inicia su historia in media res, presentando a sus personajes mientras les suceden y hacen cosas (es decir, no dedican a ello secuencias enteras sin otro contenido como ocurre en Fin -2012- de Jorge Torregrossa) y no tarda en desafiar las previsiones del espectador con giros y sorpresas. Al igual que Invasor, El cuerpo está estructurada a partir de flash backs pero a diferencia de ésta, lo contado no confirma lo sospechado por el público minutos antes ni convierte un hecho violento pero previsible en piedra angular de su intriga.

 

Una estructura dramática así corre el peligro de caer en la aleatoriedad, en acumular sorpresas injustificables a poco que se ordene o piense al final de la historia lo acaecido anteriormente. De hecho hay un momento en El cuerpo (créanme si les digo que es difícil hablar de esta película sin hacer spoiler) en el que el relato parece caer en una de sus trampas narrativas y tener que recurrir a la indulgencia o falta de atención del respetable para seguir adelante. Pero Paulo y Sendim utilizan a su favor este fleco suelto de la historia, revirtiéndolo para convertirlo en un nuevo, y coherente, giro.

 

Es en la realización donde Paulo se muestra indeciso al crear una atmósfera propia del cine de terror (que es además la utilizada por el departamento de marketing para vender la película) para desarrollar lo que realmente es un thriller de personajes más cercano al suspense, digamos, hitchcockiano, que a lo paranormal. Hay mucha más intriga que sustos aunque fotografía, ambientación y música parezcan predispuestas a la aparición en cualquier momento de algún elemento sobrenatural.

 

Jose Coronado EL CUERPO de Oriol Paulo

 

Sí que yerra, y mucho, el novel director en la caracterización de los policías especialmente el interpretado por José Coronado. Tanto él como los agentes de la ley que le acompañan dan la impresión de ir disfrazados y haberse peinado de forma extravagante para no parecer reales. En el caso de Coronado, las muy discutibles decisiones de peluquería pueden obedecer a un deseo de distanciarse del anterior rol policial encarnado  por el actor y que le llevó a conseguir un Goya pero esta justificación no es válida para el resto de integrantes de los cuerpos de seguridad del estado que le ayudan en la investigación.

 

De hecho late en toda la película un esfuerzo de descontextualización, de no ubicar la historia en España quizás para que ningún posible espectador se distancie pensando que “eso aquí no ocurre” (tal y como opinábamos le podía suceder, y de hecho le ha sucedido, a Invasor) y de paso se pueda vender mejor como cine apátrida fuera de nuestras fronteras.

 

Belén Rueda sigue pisando firme como musa del cine de terror y alrededores (quién lo iba a decir cuando era presentadora de programas como Ta tocao -1994-) Coronado avanza un paso más en su conversión en actor todo terreno que nunca deja de ser él gracias a su inconfundible timbre de voz: a Hugo Silva le cuesta pasar de ser galán treintañero a actor versátil aunque lo intenta; Aura Garrido se gradúa como estupenda secundaria y Oriol Vila nos hace preguntarnos una vez más que diablos ven en él los directores de casting.

 

Producida por Mercedes Gamero para Rodar y rodar, El cuerpo es inferior a otras producciones de la empresa como El orfanato (2007) de J.A Bayona o, especialmente, la minusvalorada Los ojos de Julia (2010) de Guillem Morales pero se constituye en un solvente y apreciable entretenimiento que dice mucho de lo importante que es trabajar con rigor un guión antes de dar luz verde a su rodaje.

 

EL CUERPO de Oriol Paulo

 

*Nacho Cabana es guionista de cine y televisión y ha participado en las series “Colegio Mayor”, “Médico de Familia”, “Compañeros”, “Policías en el corazón de la calle” al tiempo que gano el Premio Ciudad de Irún dos veces en diez años en 1993 por el cuento “Los que comen sopa” y en 2003 por la novela “Momentos Robados” y escribo los guiones de los largometrajes No debes estar aquí (2002), dirigido por Jacobo Rispa y Proyecto dos (2008), dirigido por Guillermo Groizard. 

 

 

Publicidad

Publicidad