Cultura

jaime-pacios-ramírez Por Jaime Pacios Ramírez

25 de diciembre de 2012

Los Miserables (2012) de Tom Hooper

Los Miserables (2012) de Tom Hooper

Jaime Pacios: Tom Hooper perfecciona e inmortaliza un legendario musical donde partitura, interpretaciones y ambientación se combinan para crear una obra inolvidable.

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Si Victor Hugo levantara la cabeza probablemente se sentiría orgulloso de aquella novela que publicó en 1862, en la que pretendía reflejar la realidad de los parias de la sociedad con una intención realista y cargada de emotividad. Los Miserables es un relato que se ha transformado en distintos formatos artísticos a lo largo de sus 150 años de existencia: de exitosa novela pasó al cine ya en los primeros años del siglo XX, por supuesto en una versión muda; en 1935 y 1958 Francia y Estados Unidos respectivamente realizaron sendos largometrajes; y también ha sido llevada a la pequeña pantalla en un par de ocasiones. La de Tom Hooper es la adaptación del musical estrenado en 1984 que cautivó a más de sesenta millones de espectadores de cuarenta y dos países.

 

Eddie Redmayne en Los Miserables

 

Muchos son los aciertos en este título, para empezar la elección del reparto: Hugh Jackman nos sorprende en su faceta de cantante y con un físico espectacularmente trabajado para representar a un preso que ha vivido 19 años en unas condiciones infrahumanas. Cuenta que tuvo que adelgazar dieciséis kilos y que estuvo treinta y seis horas sin beber para parecer más demacrado en la primera escena. Russell Crowe da vida al alter ego de Jackman, asombra también con su genial desenvoltura en el mundo del musical, aunque con un brillo más moderado en su actuación. Y la sorprendente Anne Hathaway protagoniza un personaje cargado de sensibilidad para el que no ha dudado también en adelgazar once kilos y dejarse cortar salvajemente su melena en aras del realismo exigido en la cinta.

 Hugh Jackman e Isabelle Allen en Los Miserables

La adaptación contaba con un handicap: llevar al cine un espectáculo musical bien conocido por el público. Para ello, Tom Hooper decidió ser lo más fiel posible a esa versión, tan solo se han añadido un par de secuencias al metraje, un personaje (el abuelo de Marius) y una espléndida canción (Suddenlay) para reforzar la trama y aclarar algunas situaciones que en el guion del musical quedaban ambiguas. El resultado ha supuesto el perfeccionamiento de una historia y una mejor comprensión del universo en el que se mueven los personajes. A pesar de sus más de dos horas y media de duración (dos horas y treinta y siete minutos), su acertado ritmo consigue el milagro narrativo de no extraviar en ningún momento su interés, algo por otra parte muy pocas veces logrado en producciones de estas características.

 

Pero la verdadera apuesta de Los Miserables radica en la innovación de las canciones en directo que quizá haya complicado la producción y haya exigido de los intérpretes un esfuerzo añadido. El resultado es sobresaliente. La conmovedora escena en la que Anne Hathaway interpreta I dreamed a dream puede que llegue a ser uno de esos momentos míticos del cine; pero también resulta impresionante el efecto realista que Jackman imprime en aquel número musical desarrollado en pleno ascenso por una montaña, una exigente escalada que no hace perder un ápice de naturalidad o calidad a las notas que el actor interpreta en sus primeros momentos de vida en libertad. Es, en definitiva, una de las escenas más destacables y dignas de mención de todo el metraje.

 Anne Hathaway en Los Miserables

La dirección artística ha tenido un especial interés y un gran acierto en dotar a los decorados de un aura de realismo mágico, un maravilloso espacio onírico en donde las texturas, los colores y la imperfección de las líneas rinden homenaje al teatro musical, pero a la vez recrean a la perfección las calles de un París que ya no existe, que desapareció en la segunda mitad del siglo XIX y que inmortalizó el fotógrafo Charles Marville, poco antes de que Haussman trazara toda una ciudad de bulevares y grandes avenidas. Un gran trabajo de documentación, pero una torpeza la de incluir entre las localizaciones el Old Naval Royal College de Greenwich en Londres, edificio con un estilo tan genuinamente inglés.

 

Paco Delgado es el responsable de otro de los grandes logros de Los Miserables. El figurinista español se ha empeñado en recrear, lo más exactamente posible, un vestuario que no prentendía parecer un disfraz sino un reflejo de la época. Para ello se ha documentado con pintores como Delacroix o Goya. lo conseguido es una perfecta confección de ropajes en los que predominan los colores de la bandera francesa, un intento más de realismo logrado a fuerza de envejecer y estropear las prendas pertenecientes a las clases más humildes y un divertido toque teatral en algunos de los trajes, como los del matrimonio Thénardier.

 

Hugh Jackman en Los MiserablesEn definitiva, Los Miserables cuenta con una serie de aciertos que ya le han hecho merecedora de cuatro nominaciones a los Globos de Oro, pero premios a parte, la cinta aporta un maravilloso plantel de actores que quizá inmortalicemos ya para siempre en estos personajes. Es inolvidable el trabajo de Anne Hathaway y Hugh Jackman, como son inolvidables la partitura y los excepcionales decorados de las calles de un París en barricadas. Son deliciosas las interpretaciones de los niños Isabelle Allen o Daniel Huttlestone;  como es prometedora la carrera del joven Eddie Redmayne... por no hablar de las divertidas apariciones de Helena Bonhan Carter o Sacha Baron Cohen. Pero lo mejor de todo es este regalo para el cine de una película que nos habla de la épica de los perdedores en un país que, a pesar de haber protagonizado la Revolución Francesa, seguía luchando por los valores omnipresentes de Liberté, Egalité, Fraternité.

 

Anne Hathaway en Los Miserables

 

 

Los Miserables (2012), de Tom Hooper, se estrena en España el 25 de diciembre de 2012

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