Cultura

josé-gómez-fernández Por José Gómez Fernández

23 de enero de 2013

El lado bueno de las cosas (2012) de David O. Russell

El lado bueno de las cosas (2012) de David O. Russell

José Gómez Fernández: La indecisión con la que David O. Rusell parece moverse entre el drama y la comedia no empaña un ápice la calidad y el buen hacer de una cinta destinada a hacerse un hueco en la próxima ceremonia de los premios Oscar.

Ver todas las noticias de Cultura

 

El especialista en comedias románticas Bradley Cooper y la también popular Jennifer Lawrence (protagonista de la taquillera "Los juegos del hambre") se ponen a las órdenes de David O. Russell y nos presentan una película multinominada en los Globos de Oro y en los Premios del Sindicato de actores que promete ser una de las grandes apuestas en la próxima ceremonia de los premios Oscar. Es por esta razón que cuando uno se dispone a visionar esta película, encumbrada mucho antes de su estreno en España, las expectativas hacia la misma sean cuanto menos elevadas.
Y el resultado final confirma en cierto modo las previsiones iniciales. "El lado bueno de las cosas" se convierte en el enésimo capítulo de un cine de género que comienza a hacerse adulto. Todo ello pese a que por momentos la cinta confunde en cuanto a su propio posicionamiento. Y es que si de algo puede pecar "El lado bueno de las cosas" es de moverse con cierta indecisión entre diferentes géneros cinematográficos. El drama inicial con el que se nos presenta a los principales personajes va derivando en tono de comedia romántica hasta que, ya al final de la misma, se vuelve innecesariamente pastel. Una derivación que podría hacer perder algunas décimas a la valoración final de toda la cinta. Sin embargo, y pese a todo ello, nos encontramos ante una deliciosa película que dignifica y engrandece un género en constante detrimento. Y es que son contadas las ocasiones en las que podemos hablar en estos términos de una comedia romántica, cintas tan plagadas de tópicos que terminan despertando el rechazo de un buen número de espectadores. Sin embargo, cuando la historia va más allá, cuando el "chico conoce a chica" se convierte en la excusa, en el fondo sobre el cual se cuentan muchas otras cosas, cuando la historia tiene fuerza, cuando algunos de sus dialogos resultan brillantes, entonces la respuesta del espectador cambia radicalmente de flanco. Ya sucedía esto en la aún por estrenar "Amor y letras" y de nuevo vuelve a ocurrir en "El lado bueno de las cosas". Unos personajes bien tratados, tanto actoral como argumentalmente, una historia que convence, que desnuda a los personajes y nos los muestra tal y como son, sin ese halo mágico e irreal tan característico del séptimo arte o unos divertidísimos y memorables momentos (inolvidable el monólogo de Cooper tras su lectura de "Adiós a las armas") son motivos más que suficientes para que "El lado bueno de las cosas" se convierta en una apuesta totalmente recomendable.
Absolutamente soberbio Bradley Cooper en el papel de enfermo bipolar superado por su propia enfermedad, un personaje con el que no resultará complicado crear un cierto vínculo afectivo. Y es que cada vez nos gustan más los personajes imperfectos, conflictivos, alejados de esa perfección irreal característica de tantos títulos americanos. Interesante la química existente con una ciertamente creíble Jennifer Lawrence, que defiende uno de los personajes más complejos de toda esta historia, como siempre genial Robert de Niro en un papel que, aunque bordado, quizá termine recordando a tantos otros del actor americano.
Quizá la presibilidad de esta película en sus compases finales le reste algo de frescura, pero cierto también es que ni el público ni la historia hubiesen perdonado un final diferente. Es posible que también le sobren algunos minutos a todo el metraje, que se fuerce en exceso algunas de las situaciones o que la trama divague en algunos aspectos a los que se les termina dando demasiado protagonismo. Sin embargo nada de todo esto empaña el hecho de que estamos ante una de las mejores comedias del año, ante una de esas cintas que consiguen dejarnos un excelente sabor de boca y despertarnos ese lado optimista tan necesario en años como estos, una película que apuesta por ese lado bueno de todas las cosas y que nos invita a descubrir el brillo incluso en los objetos y situaciones más opacas.
El lado bueno de las cosas (2012), de David O. Russell, se estrena en España el 18 de enero de 2013
*José Gómez Fernández es licenciado en Comunicación Audiovisual. Ha sido guionista y director de diversos cortometrajes amateur y presentador de diferentes programas para radio y televisión local. Trabajó en el departamento de dirección en series de TVE y Antena 3, así como escribió varios años para la guía de ocio y cultura lanetro, donde dedicaba un espacio a hablar de cine.

El especialista en comedias románticas Bradley Cooper y la también popular Jennifer Lawrence (protagonista de la taquillera Los juegos del hambre) se ponen a las órdenes de David O. Russell y nos presentan una película multinominada en los Globos de Oro y en los Premios del Sindicato de actores que promete ser una de las grandes apuestas en la próxima ceremonia de los Oscar. Es por esta razón que cuando uno se dispone a visionar esta película, encumbrada mucho antes de su estreno en España, las expectativas hacia la misma sean cuanto menos elevadas.

 

Bradley Cooper, Jacki Weaver y Robert de Niro en El lado bueno de las cosas

 

El resultado final confirma en cierto modo las previsiones iniciales. El lado bueno de las cosas se convierte en el enésimo capítulo de un cine de género que comienza a hacerse adulto, y ello pese a que por momentos la cinta confunde ya en su propio posicionamiento. Y es que si de algo peca El lado bueno de las cosas es de moverse con cierta indecisión entre diferentes estilos cinematográficos. El drama inicial con el que se nos presenta a los principales personajes va derivando en tono de comedia romántica para terminar adquiriendo, ya al final de la misma, un descarado tono pastel tan conocido como innecesario. Una derivación que podría hacer perder algunas décimas a la valoración final de toda la cinta. Sin embargo, y pese a todo ello, nos encontramos ante una deliciosa película que dignifica y engrandece un género en constante detrimento. Y es que son contadas las ocasiones en las que podemos hablar en estos términos de una comedia romántica, cintas tan plagadas de tópicos y planteamientos huecos que terminan despertando el rechazo de un buen número de espectadores. Sin embargo, cuando la historia va más allá, cuando el "chico conoce a chica" se convierte en la excusa, en el fondo sobre el cual se cuentan muchas otras cosas, cuando la historia tiene fuerza, cuando algunos de sus dialogos resultan brillantes, entonces la respuesta del espectador cambia radicalmente de flanco. Ya sucedía esto en la aún por estrenar Amor y letras y de nuevo vuelve a suceder en El lado bueno de las cosas. Unos personajes bien tratados, tanto actoral como argumentalmente, una historia que convence, que desnuda a los personajes y nos los muestra tal y como son, sin ese halo mágico e irreal tan característico del séptimo arte o unos divertidísimos y memorables momentos (inolvidable el monólogo de Cooper tras su lectura de Adiós a las armas) son motivos más que suficientes para que El lado bueno de las cosas se convierta en una apuesta totalmente recomendable.

 

Bradley Cooper y Jennifer Lawrence en El lado bueno de las cosas

 

Absolutamente soberbio Bradley Cooper en el papel de enfermo bipolar superado por su propia enfermedad, un personaje con el que no resultará complicado crear un cierto vínculo afectivo. Y es que cada vez nos gustan más los personajes imperfectos, conflictivos, alejados de esa perfección irreal característica de tantos títulos americanos. Interesante la química existente con una ciertamente creíble Jennifer Lawrence, que defiende uno de los personajes más complejos de toda esta historia, como siempre genial Robert de Niro en un papel que, aunque bordado, quizá termine recordando a tantos otros del actor americano.

 

Quizá la presibilidad de El lado bueno de las cosas en sus compases finales le reste algo de frescura a la película, pero cierto también es que ni el público ni la historia hubiesen perdonado un final diferente. Es posible que también le sobren algunos minutos a todo el metraje, que se fuerce en exceso algunas de las situaciones o que la trama divague en algunos aspectos a los que se les termina dando demasiado protagonismo. Sin embargo nada de todo esto empaña el hecho de que estamos ante una de las mejores comedias del año, ante una de esas cintas que consiguen dejarnos un excelente sabor de boca y despertarnos ese lado optimista tan necesario en tiempos como estos, una película que apuesta por ese "lado bueno de las cosas" y que nos invita a descubrir el brillo incluso en los objetos y situaciones más opacas.

 

Bradley Cooper en El lado bueno de las cosas

 

 

El lado bueno de las cosas (2012), de David O. Russell, se estrena en España el 25 de enero de 2013

 

 

*José Gómez Fernández es licenciado en Comunicación Audiovisual. Ha sido guionista y director de diversos cortometrajes amateur y presentador de diferentes programas para radio y televisión local. Trabajó en el departamento de dirección en series de TVE y Antena 3, así como escribió varios años para la guía de ocio y cultura lanetro, donde dedicaba un espacio a hablar de cine.

Publicidad

Publicidad