Cultura

josé-gómez-fernández Por José Gómez Fernández

04 de enero de 2013

El hombre de las sombras (2012) de Pascal Laugier

El hombre de las sombras (2012) de Pascal Laugier

José Gómez Fernández: Podría ser otra de tantas, y en cierto modo lo es, pero el tratamiento narrativo de la última película de Pascal Laugier convierten a El hombre de las sombras en una interesante propuesta que peca, eso sí, de muy altas pretensiones.

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Lo mejor que puede suceder con una película de suspense es que nada sea lo que parezca, que el espectador se sorprenda a cada instante con diferentes giros argumentales, que, si están bien dosificados, pueden hacer de una película mediocre una interesante propuesta digna de ciertas alabanzas. El hombre de las sombras, la última película de género de Jessica Biel, puede presumir justo de esto. Su estructura narrativa, el cómo Pascal Laugier va descubriéndonos las diferentes piezas de este puzle resulta tan original como sin duda llamativo. Cuando creemos saberlo todo, cuando pensamos que las principales cartas de esta partida están ya descubiertas, no tardamos en comprender que tan sólo nos están dando las primeras pinceladas de un cuadro que va a resultar quizá algo más complejo. Y esto no sólo es un gran acierto, es el motivo que salva toda la cinta de caer en esa mediocridad propia del noventa por ciento de las producciones de este género. Y es que son demasiadas las películas que guardan la artillería pesada para las últimas secuencias de la trama. El hombre de los sombras no sólo nos sorprenderá en sus últimos minutos de metraje. Lo hará a lo largo de todo su desarrollo y eso es digno de todo reconocimiento. Si a ello sumamos que la cinta posee un cierto mensaje, que se trata de uno de esos títulos que nos harán reflexionar algunos minutos finalizada su proyección, entonces podemos decir que estemos ante una cinta en cierto modo recomendable.

 

Jodelle Ferland y Jakob Davies en El hombre de las sombras

 

Fuera de estos aciertos pocas cosas más resultan reseñables. Su planteamiento (y hay que recordar que esto es sólo eso, un planteamiento) carece de cualquier brillo y originalidad: Un pueblo misterioso donde los niños inexplicablemente desaparecen, una madre coraje dispuesta a descubrir la verdad que se oculta tras dichas desapariciones, la leyenda de un oscuro personaje que a modo de hombre del saco se lleva a los infantes... Nada reseñable y nada que no hayamos visto ya en unas cuantas ocasiones. Puede que incluso peque de altas pretensiones, de buscar una profundidad en su reflexión que, aunque existente, difícilmente alcanzará las cotas buscadas. Unas aspiraciones que se reflejan más que nunca en el diálogo mantenido vía telefónica en el interior de la prisión. Un buen ejemplo de esa búsqueda filosófica que por momentos, salvando todas las distancias, incluso nos transportaría a aquella brillante conversación que Kevin Spacey mantenía con Brad Pitt y Morgan Freeman en el interior de un coche de policía en la la sobrecogedora Seven.

 

Su ritmo resulta regular, carece de momentos de verdadera tensión pero tampoco aburre en ningún momento. El clima conseguido resulta correcto pero en nada inquietante. Y es que analizada de un modo más exahustivo El hombre de las sombras no deja de ser una película con un cierto halo de mediocridad, tan sólo salvada por un buen tratamiento narrativo. 

 

Jessica Biel en El hombre de las sombras

 

Puede que otro punto a su favor sea la propia Jessica Biel. He de reconocer que nunca he sido fan de dicha intérprete, que nunca terminé de ver en ella (a excepción de en La matanza de Texas) nada que me hiciese creer sus personajes, ni consiguió transmitirme otra cosa que fuese más lejos de la desidia y el aburrimiento. En El hombre de las sombras la actriz no sólo resulta creíble, es sin duda la piedra angular sobre la que se sujeta todo el peso de esta historia. Y eso, teniendo en cuenta sus numerosos cambios de registro, es de justicia reconocérselo.

 

 

El hombre de las sombras (2012), de Pascal Laugier, se estrena en España el 4 de enero de 2013

 

 

*José Gómez Fernández es licenciado en Comunicación Audiovisual. Ha sido guionista y director de diversos cortometrajes amateur y presentador de diferentes programas para radio y televisión local. Trabajó en el departamento de dirección en series de TVE y Antena 3, así como escribió varios años para la guía de ocio y cultura lanetro, donde dedicaba un espacio a hablar de cine.

 

Lo mejor que puede suceder con una película de suspense es que nada sea lo que parezca, que el espectador se sorprenda a cada instante con diferentes giros argumentales, que, si están bien dosificados, pueden hacer de una película mediocre una interesante propuesta digna de ciertas alabanzas. El hombre de las sombras puede presumir justo de esto. Su estructura narrativa, el cómo el director de la cinta va descubriendonos las diferentes piezas de este puzle resulta tan original como sin duda llamativa. Cuando creemos saberlo todo, cuando pensamos que las principales cartas de esta partida están desubiertas sobre la mesa, no tardamos en comprender que tan sólo nos están dando las primeras pinceladas de un cuadro que va a resultar quizá algo más complejo. Y esto no sólo es un gran acierto, es el motivo que salva toda la cinta de caer en esa mediocridad propia del noventa por ciento de las producciones de este género. Y es que son demasiadas las películas que guardan la artillería pesada para las últimas secuencias de la trama. El hombre de los sombras no sólo nos sorprenderá en sus últimos minutos de metraje. Lo hará a lo largo de todo su desarrollo y eso es digno de todo reconocimiento. Si a ello sumamos que la cinta posee un cierto mensaje, que se trata de uno de esos títulos que nos harán reflexionar algunos minutos finalizada su proyección, entonces podemos decir que estemos ante una cinta en cierto modo recomendable.
Fuera de estos aciertos pocas cosas más resultan reseñables. Su planteamiento (y hay que recordar que esto es sólo eso, un planteamiento) carece de cualquier brillo y originalidad: Un pueblo misterioso donde los niños inexplicablemente desaparecen, una madre coraje dispuesta a descubrir la verdad que se oculta tras dichas desapariciones, la leyenda de un oscuro personaje que a modo de hombre del saco se lleva a los infantes... Nada reseñable y nada que no hayamos visto ya en unas cuantas ocasiones. Puede que incluso peque de altas pretensiones, de buscar una profundidad en su reflexión que, aunque existente, difícilmente alcanzará las cotas buscadas. Unas aspiraciones que se reflejan más que nunca en el diálogo mantenido vía telefónica en el interior de la prisión. Un buen ejemplo de esa búsqueda filosófica que por momentos, salvando todas las distancias, incluso nos rememoraría a aquella brillante conversación que Kevin Spacey mantenía con Brad Pitt y Morgan Freeman en el interior de un coche de policía en la la sobrecogedora Seven.
Su ritmo resulta regular, carece de momentos de verdadera tensión pero tampoco aburre en ningún momento. El clima conseguido resulta correcto pero en nada inquietante. Y es que analizada de un modo más exahustivo El hombre de las sombras no deja de ser una película con un cierto halo de mediocridad, tan sólo salvada por un buen tratamiento narrativo. 
Puede que otro punto a su favor sea la propia Jessica Biel. He de reconocer que nunca he sido fan de dicha actriz, que nunca terminé de ver en ella nada que me hiciese creer sus personajes ni me transmitió algo que fuese más lejos de la desidia y el aburrimiento. En el hombre de las sombras la actriz no sólo resulta creíble, es sin duda la piedra angular sobre la que se sujeta todo el peso de esta historia. Y eso, teniendo en cuenta sus numerosos cambios de registro, es de justicia reconocérseloLo mejor que puede suceder con una película de suspense es que nada sea lo que parezca, que el espectador se sorprenda a cada instante con diferentes giros argumentales, que, si están bien dosificados, pueden hacer de una película mediocre una interesante propuesta digna de ciertas alabanzas. El hombre de las sombras puede presumir justo de esto. Su estructura narrativa, el cómo el director de la cinta va descubriendonos las diferentes piezas de este puzle resulta tan original como sin duda llamativa. Cuando creemos saberlo todo, cuando pensamos que las principales cartas de esta partida están desubiertas sobre la mesa, no tardamos en comprender que tan sólo nos están dando las primeras pinceladas de un cuadro que va a resultar quizá algo más complejo. Y esto no sólo es un gran acierto, es el motivo que salva toda la cinta de caer en esa mediocridad propia del noventa por ciento de las producciones de este género. Y es que son demasiadas las películas que guardan la artillería pesada para las últimas secuencias de la trama. El hombre de los sombras no sólo nos sorprenderá en sus últimos minutos de metraje. Lo hará a lo largo de todo su desarrollo y eso es digno de todo reconocimiento. Si a ello sumamos que la cinta posee un cierto mensaje, que se trata de uno de esos títulos que nos harán reflexionar algunos minutos finalizada su proyección, entonces podemos decir que estemos ante una cinta en cierto modo recomendable

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