Cultura

josé-luis-muñoz Por José Luis Muñoz

05 de enero de 2013

THE MASTER (2012), de Paul Thomas Anderson

THE MASTER (2012), de Paul Thomas Anderson

José Luis Muñoz: Paul Thomas Anderson se supera a sí mismo en esta radiografía del dolor y la locura y mete el dedo en la llaga de una de las muchas lacras que laceran la sociedad de su país: las sectas y su poder destructor, tan americanas como la NRA, la Coca-Cola o el Playboy.

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Es Paul Thomas Anderson un realizador en imparable progresión ascendente y, sin duda, uno de los más brillantes de su generación. Si impactó en Boogey nights, esa crónica ácida del estallido del porno en EE.UU; fascinó en Magnolia, un Vidas cruzadas emotivo, doloroso y vital; y conturbó en Pozos de ambición con  ese retrato del modelo americano (solitario, luchador, insolidario, obsesionado por el triunfo) que tan bien encarnaba el personaje petrolero interpretado por Daniel Day-Lewis, en The master, premiada en Venecia en el apartado de dirección e interpretación, roza la maestría absoluta.

 

En 1960 Richard Brooks filmaba El fuego y la palabra, protagonizada por Burt Lancaster, sobre uno de esos embaucadores profesionales que se sirven de la religiosidad del pueblo norteamericano para conseguir sus fines, casi siempre crematísticos. Cincuenta y dos años después poco ha cambiado el país en ese aspecto y Paul Thomas Anderson da un nuevo salto hacia adelante y consigue que The master, una película sobre los inicios de una de las sectas más poderosas de EE.UU, la Cienciología (aunque en ningún momento se explicita en el film para esquivar posibles demandas), sea su film más redondo e inspirado hasta el momento.

 

Phillip Seymour Hoffman THE MASTER (2012), de Paul Thomas Anderson

  Phillip Seymour Hoffman

  

The master pivota sobre la relación adictiva entre dos personajes contrapuestos que se complementan y necesitan: El maestro de la secta La Causa, el embaucador y seductor Lancaster Dodd (Phillip Seymour Hoffman), y Freddie Quell (Joaquim Phoenix), un perdedor nato, un tipo con un oscuro pasado que trata de ocultar (un acto de violencia durante su servicio militar; un trauma infantil por la relación sexual con un familiar cercano: ¿tía o madre?) y vida retorcida (sexoadicto y alcohólico compulsivo de los que beben elixires bucales), que encuentra en La Causa una familia y ve en su pastor al padre que necesita para que le marque la vida futura y le redima de su pasado.

 

Dibuja Paul Thomas Anderson esta particular relación entre esos dos seres con secuencias de una intensidad apabullante y belleza turbadora. Describe de forma certera el mecanismo sectario basado en  la infalibilidad de su maestro, su poder de la manipulación y la fe ciega de sus acólitos. Logra el director de Magnolia trasladar al espectador la locura de esos dos personajes centrales, que copan los fotogramas de la película, con la intensidad de sus interpretaciones magistrales. Porque The master, siendo una narración cinematográfica muy potente, acaba siendo  un festival de actuaciones memorables. Que Phillip Seymour Hoffman deslumbre en su papel empieza a ser algo habitual en la carrera de este actor obeso y rubicundo que cada vez se parece más a Orson Welles y copia algunos de sus tics. Pero la sorpresa se la lleva el espectador con Joaquin Phoenix y la rigurosa composición, tan obsesiva como el propio personaje que interpreta, que hace de  Freddie Quell desde el minuto uno de The master, en esa escena filmada en alguna playa del Pacífico, al final de la segunda guerra mundial (la radio del barco la anuncia) y esa mirada bajo el casco con el cigarrillo encendido, o follándose a esa figura femenina de arena ante las risotadas de sus compañeros de armas. Phoenix, sencillamente extraordinario y camaleónico, no se limita a interpretar con el rostro sino que lo hace con todo el cuerpo con su característica forma de andar (ese hombro desnivelado que provoca que todos los trajes que se ponga le caigan mal y parezcan impostados), o esa mirada enloquecida que denota una violencia contenida que puede estallar en cualquier momento. Freddie Quell es la quintaesencia del dolor, la soledad y el desarraigo, tan típicamente americanos y que Joaquin Phoenix consigue somatizar en cada gesto de su atormentado rostro y cada paso de un cuerpo que deforma para la función.

 

 Joaquim Phoenix THE MASTER (2012), de Paul Thomas Anderson

Joaquim Phoenix

  

Paul Thomas Anderson nos regala, de nuevo, intensidad emocional a raudales frente a tanta frivolidad imperante en la cinematografía de su país, traslada en imágenes un guion que él mismo ha escrito con rigor y dirige a un elenco de buenos actores (además de la pareja protagonista encontramos a una estupenda Amy Adams como Peggy Dott, o Laura Dern como Helen). Dos secuencias, Lancaster Dodd y Freddie Quell enfrentados en un largo diálogo psicoanalítico a base de planos y contraplanos, o la tremenda violencia que irradia este último cuando es encerrado en un calabozo y lo destroza todo a patadas, incluido su propio pantalón, a pesar de ir esposado, son de lo más intenso que uno recuerda haber visto en una pantalla en los últimos años.

 

Paul Thomas Anderson se supera a sí mismo en esta radiografía del dolor y la locura y mete el dedo en la llaga de una de las muchas lacras que laceran la sociedad de su país: las sectas y su poder destructor, tan americanas como la NRA, la Coca-Cola o el Playboy.   

 

THE MASTER (2012), de Paul Thomas Anderson, se estrenó en España el 4 de enero de 2013. 

 

*José Luis Muñoz es escritor. Sus últimos libros publicados son Marea de sangre (Erein 2011) de La Frontera Sur (Almuzara, 2010), Llueve sobre La Habana (La Página Ediciones, 2011), Muerte por muerte (Bicho Ediciones 2011) Patpong Road (La Página Ediciones, 2012) y Bellabestia (Sigueleyendo.com 2012) 

 

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