Cultura

josé-gómez-fernández Por José Gómez Fernández

18 de enero de 2013

Django desencadenado (2012) de Quentin Tarantino

Django desencadenado (2012) de Quentin Tarantino

José Gómez Fernández: Tras anunciar su intención de no rodar más de diez películas en toda su carrera y a falta sólo de tres para alcanzar la decena, Quentin Tarantino nos presenta Django desencadenado, una particular revisión del género del western que respira aire tarantinesco por cada uno de sus poros.

No hace mucho tiempo Quentin Tarantino confesaba que su intención como director era retirarse siendo aún joven, que no quería que en su filmografía figurasen más de una decena de títulos. A falta sólo de tres para llegar a ese icónico número nos presenta Django desencadenado, una particular revisión del género del western que respira aire tarantinesco por cada uno de sus poros. No hace mucho tiempo Quentin Tarantino confesaba que su intención como director era retirarse siendo aún joven, que no quería que en su filmografía figurasen más de una decena de títulos. A falta sólo de tres para llegar a ese icónico número nos presenta Django desencadenado, una particular revisión del género del western que respira aire tarantinesco por cada uno de sus poros. 

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Antes de visionar cualquier título de Quentin Tarantino resulta casi obligado que el espectador en cuestión conozca esta figura. No supone ninguna proeza afirmar que Quentin Tarantino no sabe llegar a todos los espectadores (tampoco es que lo haya pretendido nunca), que el número de seguidores del que puede presumir (entre los que se encuentra sin duda el que escribe) es igual de voluminoso que el de sus más aférrimos detractores. La extrema violencia de sus películas o ese humor negro tan característico han conseguido la proeza de no dejar a nadie indiferente. A Tarantino se le odia o se le ama. Sin embargo, cuando hablamos de cine, cuando tenemos que evaluar una produccion desde un prisma totalmente objetivo resulta ciertamente difícil no rendirse ante el talento, la brillantez y el buen hacer de un director que está destinado a pasar con letras doradas a la historia del séptimo arte. Django desencadenado es una muestra más de que detrás de ese personaje de aspecto ácido y socarrón se esconde uno de los mayores talentos que ha dado la industria del cine a lo largo de los últimos años.
Django desencadenado es brillante de principio a fin. Pese a su larga duración (165 minutos), la cinta no pierde ni un sólo ápice de frescura a lo largo de todo su desarrollo. El buen pulso, el excelente ritmo, su interesante posicionamiento convierten el visionado de esta película en un excelente viaje a través de ese western tan abandonado al que Tarantino consigue desprender la fea capa de polvo que ha ido acumulando con el paso de los años. Y eso que el riesgo en esta ocasión parece ser doble. En su séptima película Tarantino se adentra en un tema realmente delicado y espinoso, un tema que aún levanta ampollas dentro de la comunidad afroamericana: la esclavitud en las tierras sureñas previa a la guerra civil. Django desencadenado se aleja de cualquier otra producción vista hasta el momento que haya tratado este tema. Tarantino no pretrende impartirnos ninguna lección de historia, tampoco se recrea en aspectos sentimentales llevados hasta el artificio. Django es pura ficción, puro entretenimiento. Ya nos lo deja claro esa estética de cómic tan característica de las producciones del director de Reservoir Dogs. Tarantino busca que el espectador descargue adrenalina, que ria en un buen puñado de ocasiones, pero no por ello pierde el respeto a esos hombres y mujeres negros que para su desgracia hubieron de protagonizar el capítulo más doloroso de la historia de los Estados Unidos. 
Es posible que en aspectos puramente formales Tarantino haya tomado menos riesgos que en producciones anteriores. En Django desencadenado no tendremos ese valiente montaje del que hacía gala "Pulp Fiction", ni terminará sorprendiéndonos con varios minutos de imágenes de animación como ya hiciese en Kill Bill. Aquí su estructura es mucho más clásica, porque aquí los riesgos parecen ser otros.
Como era de esperar Django desencadenado es violenta, extremadamente violenta. Su última media hora no decepcionará a ningún seguidor. Ya nos da muestras de ello a lo largo de todo el metraje, ya incluso desde su excelente primera secuencia, pero es en sus últimos treinta minutos donde Tarantino termina moviéndose a sus anchas. Y esto encanta a sus fans, porque nadie como él consigue que descarguemos esa cantidad de adrenalina tan sólo visionando una película.
La brillantez de Django desencadenado se muestra en otros muchos aspectos. Lo hace en su excelente fotografía, en su poderosa banda sonora y, cómo no, en su acertado reparto: Un Jamie Foxx absolutamente convincente (ello pese a ser Will Smith la primera opción de Tarantino); un Christoph Waltz brillantemente enfundado en la piel del cazarrecompensas King Schultz, un personaje repleto de astucia, inteligencia y cinismo, que ya le ha valido una nominación al Oscar; así como un sorprendente Leonardo di Caprio que afronta con su magnate Calvin Candie el peor villano de toda su carrera, todo un reto para el protagonista de Titanic aprobado sin duda con nota. Destacable también Samuel L. Jackson, como curioso cuanto menos el reencuentro con Don Johnson, actor al que teníamos totalmente perdido de vista.
Repasando su filmografía, resultaría difícil determinar si Django desencadenado es o no la mejor película hasta la fecha de Quentin Tarantino (yo personalmente me sigo quedando con Kill Bill), pero lo que es casi indiscutible es que estamos ante una de sus mejores propuestas, una brillantísima producción digna merecedora de los cinco Oscar de la academia a los que ha sido nominada. 

No supone ninguna proeza afirmar que Quentin Tarantino no sabe llegar a todos los espectadores (tampoco es que lo haya pretendido nunca), que el número de seguidores del que puede presumir (entre los que se encuentra sin duda el que escribe) es igual de voluminoso que el de sus más aférrimos detractores. La extrema violencia de sus películas o ese humor negro tan característico han conseguido la proeza de no dejar a nadie indiferente. A Tarantino se le odia o se le ama. Sin embargo, cuando hablamos de cine, cuando tenemos que evaluar una produccion desde un prisma totalmente objetivo, resulta ciertamente difícil no rendirse ante el talento, la brillantez y el buen hacer de un director destinado a escribir con letras doradas la historia del séptimo arte. Django desencadenado es una muestra más de que detrás de ese personaje de aspecto ácido y socarrón se esconde uno de los mayores talentos que ha dado la industria del cine a lo largo de los últimos años.

 

Jamie Foxx y Leonardo di Caprio en Django desencadenado

 

Django desencadenado es brillante de principio a fin. Pese a su larga duración (165 minutos), la cinta no pierde ni un sólo ápice de frescura a lo largo de todo su desarrollo. El buen pulso, el excelente ritmo, su interesante posicionamiento convierten el visionado de esta película en un excelente viaje a través de ese western tan olvidado al que Quentin Tarantino consigue desprender de la fea capa de polvo que ha ido acumulando con el paso de los años. Y eso que el riesgo en esta ocasión parece ser doble. En su séptima película Tarantino se adentra en un tema realmente delicado y espinoso, que aún levanta ampollas dentro de la comunidad afroamericana: la esclavitud en las tierras sureñas previa a la guerra civil. Django desencadenado se aleja de cualquier otra producción vista hasta el momento que haya tratado este tema. Tarantino no pretrende impartirnos ninguna lección de historia, tampoco se recrea en aspectos sentimentales llevados hasta el artificio. Django desencadenado es pura ficción, puro entretenimiento. Ya nos lo deja claro esa estética de cómic tan característica de las producciones del director de Reservoir Dogs. Quentin Tarantino busca que el espectador descargue adrenalina, que ría en un buen puñado de ocasiones, pero no por ello pierde el respeto a esos hombres y mujeres negros que para su desgracia hubieron de protagonizar el capítulo más doloroso de la historia de los Estados Unidos. 

 

Es posible que en aspectos puramente formales haya tomado menos riesgos que en producciones anteriores. En Django desencadenado no tendremos ese valiente montaje del que hacía gala Pulp Fiction, ni terminará sorprendiéndonos con varios minutos de metraje de animación como ya hiciese en Kill Bill. Aquí su estructura es mucho más clásica, porque aquí los riesgos parecen ser otros.

 

Samuel L. Jackson y Kerry Washington en Django desencadenado

 

Como era de esperar Django desencadenado es violenta, extremadamente violenta. Su última media hora no decepcionará a ningún seguidor. Ya nos da muestras de ello a lo largo de todo el metraje, ya incluso desde su excelente primera secuencia, pero es en sus últimos treinta minutos donde Tarantino termina moviéndose a sus anchas. Y esto encanta a sus fans, porque nadie como él consigue que descarguemos tal cantidad de adrenalina tan sólo visionando una película.

 

La brillantez de Django desencadenado se muestra en otros muchos aspectos. Lo hace en su excelente fotografía, en su poderosa banda sonora y, cómo no, en su acertado reparto: Un Jamie Foxx absolutamente convincente (ello pese a ser Will Smith la primera opción para el papel); un Christoph Waltz brillantemente enfundado en la piel del cazarrecompensas King Schultz, un personaje repleto de astucia, inteligencia y cinismo, que ya le ha valido una nominación al Oscar; así como un sorprendente Leonardo di Caprio que afronta con su magnate Calvin Candie el peor villano de toda su carrera, todo un reto para el protagonista de Titanic aprobado sin duda con nota. Destacable también Samuel L. Jackson, como curioso cuanto menos el reencuentro con Don Johnson, actor al que ya teníamos perdida la pista.

 

Jamie Foxx y Christoph Waltz en Django desencadenado

 

Repasando su filmografía, resultaría difícil determinar si Django desencadenado es o no la mejor película hasta la fecha de Quentin Tarantino (yo personalmente me sigo quedando con Kill Bill), pero lo que es casi indiscutible es que estamos ante una de sus mejores propuestas, una brillantísima producción digna merecedora de los cinco Oscars de la Academia a los que ha sido nominada. 

 

 

Django desencadenado (2012), de Quentin Tarantino, se estrena en España el 18 de enero de 2013

 

 

*José Gómez Fernández es licenciado en Comunicación Audiovisual. Ha sido guionista y director de diversos cortometrajes amateur y presentador de diferentes programas para radio y televisión local. Trabajó en el departamento de dirección en series de TVE y Antena 3, así como escribió varios años para la guía de ocio y cultura lanetro, donde dedicaba un espacio a hablar de cine.

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