Cultura

jaime-pacios-ramírez Por Jaime Pacios Ramírez

19 de enero de 2013

Lincoln (2012) de Steven Spielberg

Lincoln (2012) de Steven Spielberg

Jaime Pacios: Un hito de la historia de los Estados Unidos llevado al cine de una manera fallida; tres mitos de la historia en una sola película con doce candidaturas a los Oscars: Abraham Lincoln, Steven Spielberg y Daniel Day-Lewis.

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Daniel Day-Lewis en LincolnPocas veces en la historia de una nación surge un mandatario con un carisma tan especial como el de Abraham Lincoln. Un personaje histórico tan poliédrico como controvertido en el momento de construcción de la democracia más importante del planeta, justo cuando empezaban a cuestionarse derechos humanos tan elementales como la abolición de la esclavitud o el sufragio universal. Por ello Lincoln, la última apuesta del director Steven Spielberg, resulta frustrante. Y lo es porque, a pesar de la riqueza del personaje, del momento de gestación de una potencia y del marco cinematográfico de la guerra de secesión; el relato se centra en exceso en los entresijos de una política tan compleja para el espectador español que consigue alejarnos de lo que estamos viendo en la pantalla.

 

La cinta cuenta con un valor siempre seguro: Daniel Day-Lewis. Un actor tan consagrado que ya está considerado uno de los mejores de todos los tiempos. Cuenta también con la veterana Sally Field y el no menos reconocido Tommy Lee Jones. Con esta terna de intérpretes era difícil, por no decir imposible, obtener un mal resultado. Pero es la caracterización, tanto física como psicológica del presidente Abraham Lincoln, lo más sobresaliente de este título. Daniel Day-Lewis da vida al presidente más cinematografiado de 2012 (recordemos que éste ha sido también el año de Abraham Lincoln: Cazador de vampiros), y lo hará desapareciendo tras su caracterización como presidente norteamericano, algo que nos llevará a olvidar al actor de Mi pie izquierdo, Mi hermosa lavandería o En el nombre del padre. Sí, Steven Spielberg consigue lo que se propone: que Abraham Lincoln dejara de ser una escultura de piedra para mostrarnos al hombre que llegó a presidir los Estados Unidos de América. Su caracterización va más allá de lo físico porque a través de su imponente figura nos deja ver todo un personaje lleno de matices, inflexiones de voz, formas de caminar o de moverse. Es sin duda la interpretación de su vida, no en vano ya ha sido reconocido con el Globo de Oro al mejor actor dramático.

 

Sally Field logra también bordar el personaje de Mary Todd, la inestable y sufrida primera dama envuelta en la tristeza de haber perdido ya varios hijos, preocupada por no ofrecer un tercero a esa guerra de secesión que ocupó buena parte del primer mandato de su marido. La actriz californiana da un vuelco a su carrera interpretando a este personaje mitad tierno, mitad histriónico.

 

Sally Field en Lincoln

 

A pesar de estas dos apuestas, el título adolece de un ritmo estable. Durante las dos horas y media de metraje, Steven Spielberg alterna los momentos brillantes en los que conocemos la faceta más humana del presidente Lincoln, sus reflexiones, sus vivencias e incluso sus ocurrencias; con otros momentos bastante más farragosos en los que se busca reunir un número determinado de votos que abrirán la puerta de la libertad para los esclavos. Tejemanejes de la política de los que, según nos cuentan, ningún país es ajeno.

 

Sería injusto dejar de mencionar en este Lincoln de Spielberg su cuidada fotografía y la importante labor de reconstrucción histórica del momento. Un trabajo tan minucioso que se puede comprobar tanto en una ambientación de escenarios abiertos, como en la profusión de detalles del vestuario puestos al servicio del realismo que impregna la cinta, como no podía ser de otra manera.

 

Daniel Day-Lewis en Lincoln

 

En definitiva, Lincoln es un título interesante sólo para aquellos a los que les gusta el género histórico-político, además disfrutarán de un Abraham Lincoln de carne y hueso, un personaje naturalista con mucho brillo; aunque también con algunas sombras en su personalidad. Sin embargo a muchos les resultará una película gris, llena de diálogos propicios para perderse en el maremágnum de la política y echarán de menos algunas secuencias en las que prevalezca la acción sobre la palabra. Eso sí, Lincoln ofrece una advertencia o un homenaje, según cómo se mire, a la lucha por la consecución de los derechos humanos, de los logros sociales, porque en los momentos que atravesamos, están seriamente amenazados, por lo menos en nuestro país.

 

 

Lincoln (2012), de Steven Spielberg, se estrena en España el 18 de enero de 2012

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