Cultura

nacho-cabana Por Nacho Cabana

24 de enero de 2013

LA BANDA PICASSO (2012), de Fernando Colomo

LA BANDA PICASSO  (2012),  de Fernando Colomo

Fernando Colomo, vuelve con una historia desarrollada en la Francia de 1911 rodada en francés y que tiene como protagonistas nada menos que a Picasso, Max Jacob y Guillaume Apollinaire.

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Fernando Colomo, a lo largo de sus cincuenta años de carrera, siempre ha sabido extraer comicidad de las historias que cuenta. Algunas pertenecían claramente al género (La vida alegre -1987-) pero otras (Los años bárbaros -1998-  Al sur de Granada -2003-) se desarrollaban en entornos dramáticos de los que él sabía (con la ayuda de sus guionistas, claro) extraer comedia de la buena, esto es, la que nace de juntar verdad más dolor. Incluso en sus proyectos más disparatados (El caballero del dragón -1985) encontrábamos un tono simpático que hacía olvidar todas sus carencias. Por no hablar de títulos decididamente mayores en su trayectoria como Alegre ma non troppo (1994) o La línea del cielo (1984)

 

Había, pues, bastantes ganas de saber qué es lo que había hecho Colomo, uno de los padres de lo que se llamó “comedia madrileña”, con una historia desarrollada en la Francia de 1911 rodada en francés y que tiene como protagonistas nada menos que a Picasso,  Max Jacob y Guillaume Apollinaire.

 

LA BANDA PICASSO  (2012),  de Fernando Colomo.

 

La buena noticia es que Colomo ha contado con el presupuesto suficiente como para recrear ambientes y entornos. No aparece, por fortuna, el tan temido “quiero y no puedo” que a menudo acecha a las superproducciones nacionales. No sólo no escatiman sus productores extras ni vestuario ni localizaciones sino que, además, se permiten el lujo de recrear una de esas hermosas estaciones de tren de primero de siglo en las que los enamorados podían correr tras las ventanillas de los vagones para despedirse de su amada. Con Alcaine, además, en la dirección de fotografía sacándole el máximo rendimiento a todo. En  mitad de esos “production values” uno entrevé lo que ha querido hacer Colomo en La banda Picasso. Un canto a la vida bohemia, libre e intelectual de personajes llamados a reescribir la historia del arte antes de convertirse en lo que fueron después.

 

Pero comete Colomo dos errores que se dan al traste con sus intenciones. El primero es haber prescindido de un coguionista que pusiera orden en el libreto. A partir de un punto en su carrera, el autor de El efecto mariposa (1995) siempre ha contado con plumas solventes a su lado. Joaquín Oristrell, Carlos López o Inés París ejercían de “fontaneros” poniendo orden en escaleta y diálogos. Algo que no ha hecho en La banda Picasso. Se ha internado solo en una historia con muchos personajes y desarrollada en un entorno espacio temporal que le es ajeno y eso provoca la dispersión completa de tramas y caracteres. Lo que es aún más grave cuando al historia se ordena (es un decir) como si de un “whodoit” se tratara. No se puede comenzar una película (y venderla al público) con unos gendarmes llamando a la casa de un joven Picasso para detenerle por el robo de la Gioconda… ¡y olvidarse del tema hasta mediada la proyección!

 

LA BANDA PICASSO  (2012),  de Fernando Colomo.

 

Esto no sólo provoca que en la primera mitad de la cinta no ocurra nada de lo que hemos ido a ver sino que cuando por fin se produce el robo (que no vemos) la confusa maraña de personajes históricos malamente definidos hasta entonces comience a alborotarse sin que sepamos muy bien para qué provocando la incómoda sensación de que la historia está ocurriendo siempre en un lugar diferente a aquel en el que Colomo ha colocado sus cámaras.  Cuando la película está acabando, al público y a Colomo ya le importan muy poco quién robó la Mona Lisa.

 

El otro error que lastra La banda Picasso es su casting. Joseph Fiennes era creíble como Shakespeare enamorado al igual que Alberto Amman ejerciendo de joven Lope. Pero, desde su primera aparición, Ignacio Mateos es totalmente increíble como Picasso. No sólo porque no se le parezca en nada (y para solventar eso hace falta ser Cate Blanchett y que te dirija Scorsese) sino porque no tiene la presencia ni el carisma suficiente para encarnar al genio malagueño ni para convertirse en el protagonista de un largometraje. Da igual los esfuerzos que el actor pueda hacer, nunca serán suficientes como para que nos creamos que es Picasso. Algo muy grave en un relato que gira en buena medida a su alrededor.

 

LA BANDA PICASSO  (2012),  de Fernando Colomo.

 

Al lado de este error de casting, las demás meteduras de pata de Laura Cepeda y sus ayudantes resultan menores. Pero ni Lionel Abelanski compone un Max Jacob creíble ni Pierre Bénézit es Apollinaire. Sólo Loise Monot le ofrece a Alcaine lo que su cámara anhela retratar. Jordi Vilchez, como Manolo Hugué, está definitivamente en otra película y deseando volverse a Zahara de los Atunes.  

 

Una oportunidad perdida, pues, de hacer una comedia histórica con un despliegue de producción importante que habría podido llegar a un público amplio pero a la que, me temo, no va a ayudar nada el boca a boca.

 

Esperemos que Colomo firme pronto otro largometraje acorde con su más que demostrado talento, sería una pena que se despidiera del cine con La banda Picasso.

 

 

La banda Picasso 2012, de Fernando Colomo, se esrtrenó en España el 25 de enero de 2013

 

*Nacho Cabana es guionista de cine y televisión y ha participado en las series “Colegio Mayor”, “Médico de Familia”, “Compañeros”, “Policías en el corazón de la calle” al tiempo que gano el Premio Ciudad de Irún dos veces en diez años en 1993 por el cuento “Los que comen sopa” y en 2003 por la novela “Momentos Robados” y escribo los guiones de los largometrajes No debes estar aquí (2002), dirigido por Jacobo Rispa y Proyecto dos (2008), dirigido por Guillermo Groizard.

 

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