Cultura

nacho-cabana Por Nacho Cabana

01 de febrero de 2013

EL ÚLTIMO DESAFÍO de Jee-woon Kim

EL ÚLTIMO DESAFÍO de Jee-woon Kim

Nacho Cabana: El último desafío, está lleno de escenas adrenalíticas en las que Schwarzenegger saca lo mejor de sí mismo, calzando los chistes con la misma soltura que dos décadas atrás pero sin obviar que tiene 65 años.

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La gran diferencia entre las películas con las que Stallone y Schwarzenegger rivalizaban en los cines durante los años 80 y 90 era que el primero siempre se lo tomaba todo demasiado en serio (especialmente a él mismo) y el segundo, no. Con la excepción de Demolition Man (1993) de Marco Brambilla, Stallone siempre encarnó a un héroe de una pieza, en cuyos avatares no cabía la ironía ni el chiste (aunque, vistas ahora, algunas de sus películas como Cobra (1986) de George P. Cosmatos resultan francamente divertidas) mientras que Schwarzenegger, por el contrario, se preocupaba de que en su filmografía (y no me refiero a comedias como Los gemelos golpean dos veces -1986- o Junior -1994- ambas dirigidas por Ivan Reitman) tuviera cabida un sano sentido del humor que redimiera, en cierta forma, al subgénero de “action hero” republicano que ellos elevaron a lo más alto del box-office y que alcanzó su cotas más altas en Mentiras arriesgadas (1994) de James Cameron.

 

EL ÚLTIMO DESAFÍO (2013), de Jee-woon Kim

 

Resulta curioso y hasta cierto punto entrañable que en la reaparición de ambos actores como adalides de la acción geriátrica (de la me declaro fan absoluto desde la fundacional Otra ciudad, otra ley -1986- de Jeff Kanew) se haya mantenido las mismas constantes. Basta ver Los mercenarios 2 (2012) de Simon West para darse cuenta de que toda la peripecia de Stallone y su banda es de una anabolizada gravedad… excepto cuando Arnold hace su aparición. El protagonista de Commando (1985) de Mark L. Lester nos ofrece en El último desafío su visión del héroe crepuscular en un cruce sorprendente y altamente gratificante entre Solo ante el peligro (1952) de Fred Zinnemann y The fast and the furious (2001) de Rob Cohen.

 

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Digámoslo ya… El último desafío es una gozada desde su prólogo a su epílogo. Está lleno de escenas adrenalíticas en las que Schwarzenegger saca lo mejor de sí mismo, calzando los chistes con la misma soltura que dos décadas atrás pero sin obviar que tiene 65 años con lo que logra convertir a su sheriff una versión lúdica de los personajes encarnados por Eastwood de Sin perdón (1992) o El jinete pálido (1985). En una escena, tras una aparatosa caída, uno de los secundarios le pregunta “¿Cómo estás?” y Schwarzenegger contesta “Viejo”… lo que no es óbice para que, por supuesto, se enfrente y venza prácticamente solo a todos los narcotraficantes que amenazan la paz de su pequeño pueblo fronterizo en el que nunca pasa nada… hasta que pasa.

 

La cinta, además, supone en debut en Hollywood de Jee-woon Kim autor coreano de culto en títulos como Dos hermanas (2003) y El bueno, el feo y el raro (2008) que aquí  pone toda su sabiduría a la hora de coreografiar y rodar secuencias de acción al servicio de la estrella. Secuencias como la de Eduardo Noriega conduciendo marcha atrás frente a los vehículos de FBI o la pelea final en el puente no serían iguales sin que su director hubiera optado  por efectos digitales y explosiones en lugar de por economizar el número de planos y retratar el sudor en el cuerpo a cuerpo. Una nueva reivindicación de lo analógico que sumar a las recién vistas en Argo (2012) de Ben Affleck o Jack Reacher (2012) de Christopher McQuarrie.

 

 Eduardo Noriega EL ÚLTIMO DESAFÍO (2013), de Jee-woon Kim

 

Schwarzenegger se rodea además de un estupendo elenco de secundarios entre los que destaca el gran Forrest Whitaker como agente del FBI al que se le escapa (en una sorprendente secuencia) el supernarco al que Noriega encarna con la ilusión de estar cumpliendo el sueño de su adolescencia. Fantástico está también Luis Guzmán un actor puertoriqueño irremediablemente encasillado en papeles de policía o narco latino y un Jimmy Knoxville que acerca peligrosamente a la parodia en su papel de loco por las armas.

 

Porque, efectivamente, para disfrutar de El último desafío hay que prescindir de la apología del derecho a la posesión y utilización de armas de fuego que supone su metraje y reírse con la viejita encarnada por Lois Geary  (que parece la dueña de Piolín/Tweety) en vez de indignarse con una ideología neofascista a la que, en el mundo real, Obama parece por fin en disposición de poner límites.

 

Schwarzenegger EL ÚLTIMO DESAFÍO (2013), de Jee-woon Kim

 

Los pases de prensa suelen ser muy parcos en reacciones del público. Son pocas las risas que se escuchan en las comedias y el silencio suele presidir las proyecciones. Sin embargo, a la mitad de El último desafío  (viernes, diez de la mañana) muchos de los asistentes no podíamos más y jaleamos a Schwarzenegger con bravos y aplausos como si estuviéramos en un cine de barrio de hace veinticinco años y después fueran a proyectar un título de Stallone. Por ejemplo Una bala en la cabeza que se estrenará el próximo Marzo y donde le dirige… ¡¡¡¡¡Walter Hill!!!!

 

El último desafío (2013), de Jee-woon Kim se estrena en España el 1 de febrero de 2013

 

*Nacho Cabana es guionista de cine y televisión y ha participado en las series “Colegio Mayor”, “Médico de Familia”, “Compañeros”, “Policías en el corazón de la calle” al tiempo que gano el Premio Ciudad de Irún dos veces en diez años en 1993 por el cuento “Los que comen sopa” y en 2003 por la novela “Momentos Robados” y escribo los guiones de los largometrajes No debes estar aquí (2002), dirigido por Jacobo Rispa y Proyecto dos (2008), dirigido por Guillermo Groizard.

 

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