Cultura

joseluismunoz Por Luis Muñoz Diez

05 de febrero de 2013

Los 65 años de Pepa Flores, la mujer que fue Marisol

Los 65 años de Pepa Flores, la mujer que fue Marisol

Luis Muñoz Díez: Arrastraba una tristeza y una culpa ajena, por haber sido una niña estrella manipulada y explotada, como todas las niñas estrellas lo son o como todo ser débil lo es por el más poderoso.

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Hoy cumple 65 años Pepita Flores González, que fue actriz infantil-juvenil y una mujer guapísima y muy conocida por el nombre de Marisol. Debutó en el cine con Un rayo de luz (1960), dirigida por Luis Lucía, y en los sesenta no hubo una niña más famosa ni más envidiada. Marisol era una marca: hubo cromos, muñecas, ropa, discos, películas. Un verdadero merchandising sólo comparable al de la industria americana. La niña, ya mujer, acabó siendo la señora Goyanes al casarse con Carlos, el hijo de Manuel Goyanes, su productor,  pero ya no era una niña y su carrera se paró por un momento, hasta que su suegro decidiera qué nueva veta de oro abría con su estrella.

A Marisol niña no la vi en el cine, y tuve que esperar a ver sus míticas películas en T.V.  La primera que vi de ella en el cine fue Cabriola, dirigida por un flamante Mel Ferrer, entonces productor y marido de Audrey Hepburn. No conocí a la niña prodigio y para mí Marisol era una mujer joven muy guapa, ya casada, que aparecía en las revistas del corazón contando su desdicha por no poder ser madre.

 

Marisol

  

"Tengo el corazón contento..." cantaba desde las emisoras de radio y en TV, y  por su aspecto y belleza estaba seguro de que era así, pero no, pronto supimos que la niña-mujer sufría: se separó del hijo del productor. Dicen  que se enamoró de Serrat y que él no, de ahí una vuelta de calcetín y ahora posaba para Fotogramas en bikini, sobre una moto en poses sexis y provocativas; era una belleza. Volvió al cine con un bodrio infumable de la mano de Bardem que no funcionó, después rodó una película con canciones que mejor olvidar, en la que el productor José Frade soñando ser el nuevo Goyanes: le trajo al mismísimo Mel Ferrer para que le diera la réplica, aconsejado por vaya usted a saber quién… representó a España en el primer festival de la O.T.I., ella, que había ganado el premio a la mejor actriz infantil en Venecia, que había actuado en el show de Ed Sullivan y estrenado en Estados Unidos, del brazo de Ferrer, Cabriola, con el título Everyday Is A Holiday; ella, que en su tierra y en toda la América de habla hispana era la estrella juvenil  por excelencia; ella, sometida a votación por un jurado en un certamen primerizo. Y lo peor, no ganó.

De aquello debió salir un LP compuesto por Manuel Alejandro, autor de la canción “Niña que cantó en la OTI”, un LP con trajes a la medida del momento de la estrella, con canciones muy tristes, que pregonaban a los cuatro vientos que  había cumplido 28 años y estaba sola: "cómo dejan sola a quien nada tiene, a quien nada vale". El Álbum,  titulado “Háblame del mar marinero”, ayudó a fomentar la nueva imagen de Marisol, que cantaba con una voz joven pero rota unas canciones que sonaban sensuales y hermosas.  

Cuando todo parecía ir desencaminado, un principio de verano, Marisol apareció en todas las revistas del corazón de la mano del bailaor Antonio Gades, retratada sentada a una mesa del Florida Park. Y Aquí viene la otra Marisol: se queda embarazada y tiene una niña en Argentina, porque en una España sin divorcio aún está casada con Goyanes; rueda una película más con Bardem que sino es peor es igual de mala que la primera; y a partir de ahí, Marisol es ya la sombra de Gades, que triunfa por el mundo bailando a García Lorca en sus Bodas de Sangre; ruedan una película juntos, Los días del pasado (1978), donde Gades hará de comunista echado al monte después de la guerra y ella de maestra andaluza, por lo que puede por primera vez imprimir su acento malagueño a un personaje. No le da sólo esa hija a Gades, le da tres. Y por, o con él, deja Madrid y se instala en Altea, tierra alicantina de Gades, vive en un pueblo y apenas sale; Gades sí, que va y viene con su barco y se deja ver en los bares del pueblo.

 

Marisol

 

A partir de ahí, sólo se verá a una Pepa empeñada en olvidar a Marisol, sin saber que Marisol era una parte de sí misma y que si la rechazaba era no aceptar un periodo que la había aportado el suficiente conocimiento como para saber que no quería seguir siendo Marisol. Arrastra una tristeza y una culpa ajena, por haber sido una niña estrella manipulada y explotada, como todas las niñas estrellas lo son o como todo ser débil lo es por el más poderoso en un juego que no le permite la sana reacción de un “no”, de ese “se acabó y hasta aquí hemos llegado”, sino resintiendo, haciendo trinchera contra algo que ya no volverá. Si con Goyanes alternaba con la más rancia aristocracia franquista, con Gades se descubre comunista y castrista, y mientras ella intenta olvidar, su ex marido fresco y engominado se casaba en  la Marbella con la hija de unos aristócratas.

Las coreografías de Gades las rodó Saura con un acierto extraordinario, y en la primera Bodas de sangre, volvió a aparecer la cara de la actriz con su propio nombre: Pepa Flores, y con ese nombre rodó Caso Cerrado, su última película, y "Proceso a Mariana Pineda", con Moreno Alba, para la televisión. Ninguno de los trabajos pasaron más que por dignos, aunque el público y la crítica siempre fueron generosos con la estrella.

Maruja Díaz, primera mujer de Gades, preguntada por la relación de su ex marido y la ex niña prodigio, dijo: "Ya la dejará por una más joven..." A mí, las palabras de la polifacética artista me sonaron a venganza, a señora mayor resabiada, pero acabaron siendo realidad. Pepa Flores, ya comunista y castrista, fue abandonada por Gades para casarse con una suiza más joven y millonaria.

 

Marisol niña

El personaje de Marisol niña era pícaro y simpático 

 

Desde entonces, se cerró herméticamente en su Málaga natal. Ya es abuela y madre de María Esteve, actriz y fotógrafa, Tamara, es abogada y no quiere saber nada de la popularidad; y Celia Flores, la menor, es cantante y bailarina. Las películas de niña, cada vez que se reponen, reviven su popularidad  hasta cotas insospechadas, pero su carrera de adulta no brilló,  y eso que dejó dos trabajos musicales muy singulares, uno es Galería de perpetuas, y otro Pepa Flores canta a Aute. Aunque sin duda, y muy a pesar de Pepa, sus películas siguen manteniendo vivo el mito, porque el personaje de Marisol niña es pícaro, simpático, y resulta agradable cuando te tropiezas por Youtube con esa belleza de mujer que fue cantando el Corazón contento…con su melena, su minifalda, rebosando vida, belleza y uno se vuelve a enamorar de Marisol.

Felicidades Pepita, te deseo salud, larga vida, y acuérdate que Marisol para muchos fue un rayo de luz en su vida.

 

 

 

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