Cultura

alfonso-vigo Por Alfonso Vigo

11 de febrero de 2013

Clásicos en casa: La semilla del diablo (1968)

Clásicos en casa: La semilla del diablo (1968)

Estamos ante uno de los clásicos de terror más importantes de la historia del cine. Una película que, pese a ser destrozada desde el título dado en España a “Rosemary’s baby”, mantiene en vilo al espectador hasta el último momento. 

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Imagen inédita de Mia FarrowWilliam Castle compró los derechos de la novela original a Ira Levin y quiso dirigirla. Se había hecho popular con películas de género como La mansión de los horrores, protagonizada por Vincent Price con el que repetiría en varias ocasiones. El productor Robert Evans se negó a que la dirigiera lo que realmente acabó salvando la película. No sin cierto engaño, acabó convenciendo a Roman Polanski de que se encargara de la dirección.

 

Tras leer Polanski las primeras páginas creyó estar ante una novela romántica, de hecho su título estaba lejos del que acabó siendo en España, y esa idea decidió mantenerla en la película. El propio Robert Evans llegó a comparar ese arranque de la película con el de un film de Doris Day. De hecho Ira Levin es la autora de numerosas novelas y obras de teatro que acabaron mutando en películas de mayor o menor fortuna. En la gran mayoría parte de retratos de lo más convencionales para ir adentrándose en fenómenos paranormales o científicos, como es el caso de la infravalorada Las mujeres perfectas de Frank Oz con Nicole Kidman. Polanski reconoció la dificultad de adaptar un texto ajeno: “Fue la primera vez que utilicé el material de otra gente, como dicen en el argot de la Academia”.

 

Mia Farrow por aquel entonces era famosa por series de televisión, especialmente Peyton Place, aunque únicamente para el público norteamericano. Se encontraba en un momento vital complicado, al tener problemas en su matrimonio con Frank Sinatra del que se acabaría divorciando al poco tiempo. “Al principio me imaginé a una Rosemary diferente, más como era en el libro, la típica chica americana. Mia tenía una personalidad muy delicada. No es como yo me imaginé a Rosemary cuando estaba adaptando el libro. Al conocerla enseguida me di cuenta de que sería perfecta para el papel”.

 

Años antes Farrow llegó a hacer las pruebas para el papel de Liesl en Sonrisas y Lágrimas, aunque la rechazaron al creer que no tendría mucho futuro en el mundo del cine. Esa faceta como cantante que podríamos haber descubierto, la explota en La Semilla del Diablo al interpretar la nana con la que arranca la película y supone el tema central de la misma. Toda la música de la película está compuesta por Christopher Komeda, a excepción del Para Elisa de Beethoven.

 

John Casavetes y Mia Farrow

 

La idea de incorporar, al ya por entonces también director, John Cassavetes, fue del propio Polanski. De hecho, el mismo año de estreno de esta cinta presentaba Faces, uno de sus films más celebrados y por le que recibió tres nominaciones a los Oscar. Incorporación que llegó tras barajarse nombres como Robert Redford o Jack Nicholson.

La actriz Ruth Gordon, que entró al proyecto a proposición del diseñador de producción, Richard Sylbert, interpretó el papel de Minnie Castevet. Esa cotilla vecina, aparentemente aficionada a los remedios naturales frente a las medicinas modernas, le sirvió a la actriz para ser reconocida con el Óscar a mejor interpretación de reparto. Único que logró el film d elos dos nominados, quedándose Roman Polanski sin su respectivo por guión adaptado. La banda sonora y la fotografía, elementos cuidados hasta el último detalle, sin embargo no fueron merecedores ni de nominación.

 

John Cassavetes y Mia Farrow

 

Algo típico a la hora de hablar de muchas películas es contar que la ciudad, o los decorados, son un personaje más de la película. Pero toca decir, y quizás con más autoridad que en ninguna otra, que el edificio Bramford de la historia encontró en el célebre Dakota de Manhattan un reflejo del que jamás se desprendería. El edificio era famoso ya por entonces, aún no había sido asesinado Lennon a su entrada, por haber tenido a Boris Karloff entre sus inquilinos y por poseer ya una extensa mitología de extraños eventos y habitantes.

 

A estas alturas, flaco favor se hace a la película intentando resumir su argumento, es más, y tal como decía al comienzo, lo primero que habría que hacer es obviar su título en España. La traducción literal, El bebé de Rosemary, aunque menos comercial, haría infinitamente más satisfactorio su visionado. Aún así, y como clásico imperecedero que es, sobrevive sin problema tanto al paso del tiempo, más de cuarenta años, como a sucesivos reestrenos, pases televisivos y ediciones domésticas.

 

Mia Farrow, amor de madre

 

Salvo pequeños planos que hacen que el relato se entienda como ella lo ha vivido, la historia debería tener esa doble lectura, tal y como lo ha explicado el propio Polanski: “Yo quería que el film fuera ambiguo, especialmente en el final. Lo que de verdad me importa es que el público no esté seguro si ella está loca y se imagina todas esas cosas que le suceden debido a un complot, o si ese complot existe en realidad”.

 

Carátula del Blu-Ray de La Semilla del Diablo (Rosemary's baby)La película ha sido recuperada y restaurada para ponerla a la venta en formato Blu-Ray en alta definición. Aunque es más que recomendable tenerla en este formato, no nos queda otra a aquellos que ya la teníamos en DVD que conservarla.

En esa edición se incluía un Making Of original con materiales filmados en Super 8 y entrevistas con el guionista y director Roman Polanski (de las que están extraídas sus declaraciones apra esta reseña), el productor ejecutivo de Paramount Pictures, Robert Evans, junto con el diseñador de producción, Richard Sylbert.

 

FICHA

Director: Roman Polanski

Guión: Roman Polanski

Basado en la novela de Ira Levin

Música: Christopher Komeda

Fotografía: William Fraker

Reparto: Mia Farrow, John Cassavetes, Ruth Gordon, Sidney Blackmer, Maurice Evans y Ralph Bellamy 

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