Cultura

nacho-cabana Por Nacho Cabana

28 de febrero de 2013

AQUÍ Y ALLÁ de Antonio Méndez Esparza.

AQUÍ Y ALLÁ de Antonio Méndez Esparza.

Aquí y allá de Antonio Méndez Esparza, no hay nada de exotismo turístico ni de “pornomiseria” en lo que cuenta Méndez Esparza ni en la forma de hacerlo.

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ATENCIÓN: CONTIENE SPOILERS.

En Los que se quedan (2008), el documentalista Juan Carlos Rulfo, hizo un sincero, emotivo, realista y para nada melodramático retrato de las familias mexicanas que tienen algún familiar emigrado a los EE.UU. Aquí y allá es algo así como la versión ficcionalizada de aquel trabajo rodado a la manera de Carlos Sorín, autor de las inolvidables Historias mínimas (2002) y Bombón, el perro (2004).

La primera sorpresa es que, detrás de las cámaras, no está un latinoamericano sino un madrileño que estudió cine en la Universidad de Columbia, que ha reescrito su guión en el marco del “Sundance Film Institute” y que ha conseguido financiación en España, México y EE.UU.

La segunda es que no estamos ante un producto multicultural ni ante la mirada de un extranjero a un universo que le es extraño. No hay nada de exotismo turístico ni de “pornomiseria” en lo que cuenta Méndez Esparza ni en la forma de hacerlo. Al igual que en el citado documental de Rulfo, al igual que en los largos de Sorín; los personajes de Aquí y allá son retratados con extrema humildad y humanidad por el director, con una cámara atenta a cada gesto, a cada sentimiento pero que se mantiene siempre a su misma altura, nunca por encima de ellos, con el distanciamiento justo para ser emotivo a la vez que se aleja de toda tentación melodramática.

 

AQUÍ Y ALLÁ de Antonio Méndez Esparza.

 

La tercera es que el tratamiento documental, el casting y la dirección de los actores no profesionales no hacen sino enriquecer un guión muy trabajado, muy bien estructurado que distribuye con suma eficacia los núcleos dramáticos sin multiplicarlos, no para intentar meter dentro de una estructura clásica un material documental sino para darle a éste el significado final propio de una narración.

Y es en ese significado, esa conclusión que se crea en el cerebro del espectador inquieto al acabar la proyección en donde demuestra Méndez Esparza lo bien que ha entendido la mentalidad de los seres humanos que retrata. Porque la familia del emigrante que regresa a su pueblo en el estado de Guerrero tras una estancia en EE.UU no ve este retorno como algo definitivo, como el punto final de una aventura, ni siquiera como un capítulo más dentro de  ésta. Las hijas y la esposa de Pedro de los Santos reciben al cabeza de familia sin plantearse si va a quedarse o no, sabiendo que eso dependerá del vivir de cada día y por tanto, cuando finalmente tenga que emigrar de nuevo, lo aceptan con la misma naturalidad que su llegada, sólo que ahora cuentan con una canción que les servirá para recordarlo hasta que su siguiente visita o hasta que ellas también tengan que marcharse.

Es igualmente admirable la manera de retratar la comunidad en la que se desarrolla la historia, los pequeños detalles que recoge en sus planos (el cámara en las fiestas del pueblo grabando a las parejas bailando para luego vender en el “tianguis” local los DVDs a los vecinos que echarán la tarde buscándose entre los danzantes; el idéntico nombre que comparten todos los comercios…) sin enfatizarlos en absoluto. Méndez Esparza se enfrenta al material grabado con coherencia y humildad lo que trae consigo que nada de lo que hay en la película sea gratuito o azaroso.

 

AQUÍ Y ALLÁ de Antonio Méndez Esparza.

 

Aquí y allá es una película a la vez libre y férreamente controlada.

Mención aparte merece el trabajo de Pedro de los Santos, algo más que un protagonista. Pedro, músico de corazón, trabajaba en un supermercado de Nueva York cuando Méndez Esparza le conoció y empezaron una amistad y colaboración de cinco años que les llevó a rodar Una y otra vez (2009), el corto del que nació la película que nos ocupa. Aunque las hijas de Pedro en la ficción no lo son en la realidad, su esposa sí se interpreta a sí misma  y él compone e interpreta la canción “Cantinero”, a la postre el alma de la película.

Aquí y allá es una película que, sobre todo en su tramo final, ralentiza en exceso su tempo narrativo. Méndez Esparza podría haberla abreviado un poco más de lo que ya lo hizo para poder presentarla en Cannes y habría evitado caer en cierta morosidad que le puede hacer perder a un espectador no estrictamente cinéfilo.

Aquí y allá ha ganado, entre otros, la “Semana de la crítica” del último festival de Cannes, el “Louve d´or” en el festival de “Nouveau cinema” de Montreal, los premios a mejor director en los festivales de Mumbai y Tesalónica y una mención especial del “American Film Institute”. Pero, paradójicamente, no logró ni siquiera la nominación al mejor director novel en la última entrega de los premios Goya, lo que prueba dos de los grandes males de estos premios: que muchos de los académicos votan de oídas a las películas que les suenan sin ver una muestra lo suficientemente representativa de las presentadas a las candidaturas. Y que la troika del cine español puede ser infinitamente generosa con bodrios como Carmina o revienta (2012) de Paco León siempre y cuando estén realizados por gente de dentro de su ecosistema pero ignora sin problemas aquello que viene de fuera. Y más, si como ocurre en Aquí y allá, los personajes hablan en un castellano que necesita (y tiene) subtítulos para poder ser entendido en su totalidad

Provincianismo, se llama a eso.

 

 

*Nacho Cabana es guionista de cine y televisión y ha participado en las series “Colegio Mayor”, “Médico de Familia”, “Compañeros”, “Policías en el corazón de la calle” al tiempo que gano el Premio Ciudad de Irún dos veces en diez años en 1993 por el cuento “Los que comen sopa” y en 2003 por la novela “Momentos Robados” y escribo los guiones de los largometrajes No debes estar aquí (2002), dirigido por Jacobo Rispa y Proyecto dos (2008), dirigido por Guillermo Groizard.

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