Cultura

jaime-pacios-ramírez Por Jaime Pacios Ramírez

01 de marzo de 2013

Un asunto real (2012) de Nikolaj Arcel

Un asunto real (2012) de Nikolaj Arcel

Jaime Pacios: Un asunto real es una bellísima y necesaria película de época de Nikolaj Arcel en la que además se homenajean, reivindican y replantean los principios teóricos del Siglo de las Luces.

Ver todas las noticias de Cultura

 

Un Asunto Real, de Nikolaj Arcel, 2012
La historia sigue siendo fuente recurrente para numerosos directores de cine. En muchas ocasiones hallan verdaderos filones con los que hacer peliculas que, además de entretener, son capaces de ilustrar y deleitar al espectador. En el caso de "Un Asunto Real" se rescata un capítulo apasionante de la historia de Dinamarca y se nos entrega como un regalo visual, pero también en forma de cine comprometido y fácilmente extrapolable al momento actual.
Un asunto real es la verdadera historia de un hombre común que conquistó el corazón de la reina y empezó una revolución. La historia se centra en el triángulo formado por el cada vez más loco Cristián VII de Dinamarca, el idealista e ilustrado Johann Friedrisch Struensee y la joven, aunque decidida, reina Carolina Matilde de Hannover. Relata la apasionante vida de unos valientes idealistas que lo arriesgan su vida, tanto por la liberación del pueblo como por su romance prohibido, que cambiarían la nación para siempre.
Nikolaj Arcel se atreve con esta historia que, según sus palabras, es el proyecto soñado por cualquier director. Demuestra que no sólo el cine norteamericano y sobre todo británico son capaces de crear este tipo de películas: Un buen drama de época narrado de una forma clásica, pulcra y elegante con una  delicadísima banda sonora que envuelve, de una manera mágica, todos los momentos del metraje.
Lo primero que llama la atención es la elegancia, el exquisito trato dado a todos los detalles de la ambientación: su vestuario, el maquillaje, las pelucas empolvadas; la elección de las bellísimas localizaciones, tanto las idílicas imagenes de la campiña como las de las calles, palacios y castillos de Copenaghue, que en ningún momento actúan de protagonistas, sino de meros, aunque necesarios, recursos estéticos que acompañan a la historia. Porque la historia es en sí es el principal activo de esta película que se balancea entre el amor romántico, el de un hombre y una mujer; y el amor por la causa de la libertad de un pueblo.
Nikolaj Arcel cuenta, en este título, con un trío de actores minuciosmente elegidos para representar a tres personajes que llevan el peso de la interpretación de toda la cinta. Hablamos de Mads Mikkelsen, Alicia Vikander y de Mikkel Boe Bolsgaard. Tres actores que aprueban con brillantez el resultado de la historia que nos cuentan.  Es especialmente destacable el papel de Boe Bolsgaard, que al interpretar a un rey loco con ciertas similitudes expresivas con el Mozart de la clásica Amadeus, no se deja llevar por el fácil recurso del histrionismo, impregnando al personaje matices de cordura y demencia, ternura y violencia que hacen de él un personaje verdaderamente creible.
También son dignos de mención los trabajos de Alicia Vikander, actriz sueca que tuvo que hacer el esfuerzo de aprender el danés en un tiempo record para dar credibilidad al drama; y que en breve veremos en Anna Karenina; o la de Mads Mikkelsen, más veterano que los anteriores, y que encarna al alter ego del rey, el intelectual con vocación enciclopédica que quiere poner en práctica el ideario de Voltaire.
Un asunto real es una hazaña narrada de una manera muy clásica, incluso se recurre a la técnica epistolar para ser contada; con un magnífico quión que, no en vano, ha sido premiado en el Festival de Cine de Berlín. Una historia tan conocida por el pueblo danés que fue llevada en multitud de ocasiones a la literatura, la ópera y al ballet. Un capítulo del pasado de Dinamarca completamente desconocido para el resto de Europa y que se nos muestra con una puesta en escena brillante, emotiva y acompañada por un ritmo equilibrado; aunque lo previsible del desenlace convierta sus diez últimos minutos en una prolongación innecesaria.
Este título supone la revelación de un director como Nicolaj Arcel narrando una historia digna de ser conocida para el gran público. Una historia nórdica que emocionará, tanto por su historia romántica (más esbozada que plenamente desarrollada) como por el intento de revolución que liberará al pueblo de los absolutismos del poder. Un asunto real tampoco ha pasado desepercibida para la crítica, que la ha galardonado ya con dos Osos de Plata en el Festival de Berlín de 2012: mejor guión y mejor actor a Mikkel Boe Folsgaard. Fue asimismo nominada como mejor película de habla no inglesa en los Oscars de este año, premio que, finalmente, le fue otorgado a la francesa Amor de Michael Haneke. En resumen, una bellísima y necesaria película de época que además homenajea, reivindica y replantea los principios de los teóricos del Siglo de las Luces.

La historia sigue siendo fuente recurrente para numerosos directores de cine. En muchas ocasiones hallan verdaderos filones con los que hacer peliculas que, además de entretener, son capaces de ilustrar y deleitar al espectador. En el caso de Un Asunto Real se rescata un capítulo apasionante de la historia de Dinamarca y se nos entrega como un regalo visual, pero también en forma de cine comprometido y fácilmente extrapolable al momento actual.

 

Un asunto real es la verdadera historia de un hombre común que conquistó el corazón de la reina y empezó una revolución. La historia se centra en el triángulo formado por el cada vez más loco Cristián VII de Dinamarca, el idealista e ilustrado Johann Friedrisch Struensee y la joven, aunque decidida, reina Carolina Matilde de Hannover. Relata la apasionante vida de unos valientes idealistas que lo arriesgan su vida, tanto por la liberación del pueblo como por su romance prohibido, que cambiarían la nación para siempre.

 

Alicia Vikander en Un asunto real

 

Nikolaj Arcel se atreve con esta historia que, según sus palabras, es el proyecto soñado por cualquier director. Demuestra que no sólo el cine norteamericano y sobre todo británico son capaces de crear este tipo de películas: Un buen drama de época narrado de una forma clásica, pulcra y elegante con una  delicadísima banda sonora que envuelve, de una manera mágica, todos los momentos del metraje.

 

Lo primero que llama la atención es la elegancia, el exquisito trato dado a todos los detalles de la ambientación: su vestuario, el maquillaje, las pelucas empolvadas; la elección de las bellísimas localizaciones, tanto las idílicas imagenes de la campiña como las de las calles, palacios y castillos de Copenhague, que en ningún momento actúan de protagonistas, sino de meros, aunque necesarios, recursos estéticos que acompañan a la historia. Porque la historia es en sí es el principal activo de esta película que se balancea entre el amor romántico, el de un hombre y una mujer; y el amor por la causa de la libertad de un pueblo.

 

Mikkel Boe Bolsgaard en Un asunto real

 

Nikolaj Arcel cuenta, en este título, con un trío de actores minuciosmente elegidos para representar a tres personajes que llevan el peso de la interpretación de toda la cinta. Hablamos de Mads Mikkelsen, Alicia Vikander y de Mikkel Boe Bolsgaard. Tres actores que aprueban con brillantez el resultado de la historia que nos cuentan.  Es especialmente destacable el papel de Boe Bolsgaard, que al interpretar a un rey loco con ciertas similitudes expresivas con el Mozart de la clásica Amadeus, no se deja llevar por el fácil recurso del histrionismo, impregnando al personaje matices de cordura y demencia, ternura y violencia que hacen de él un personaje verdaderamente creible.

 

También son dignos de mención los trabajos de Alicia Vikander, actriz sueca que tuvo que hacer el esfuerzo de aprender el danés en un tiempo record para dar credibilidad al drama; y que en breve veremos en Anna Karenina; o la de Mads Mikkelsen, más veterano que los anteriores, y que encarna al alter ego del rey, el intelectual con vocación enciclopédica que quiere poner en práctica el ideario de Voltaire.

 

Alicia Vikander y Mads Mikkelsen en Un asunto real

 

Un asunto real es una hazaña narrada de una manera muy clásica, incluso se recurre a la técnica epistolar para ser contada; con un magnífico quión que, no en vano, ha sido premiado en el Festival de Cine de Berlín. Una historia tan conocida por el pueblo danés que fue llevada en multitud de ocasiones a la literatura, la ópera y al ballet. Un capítulo del pasado de Dinamarca completamente desconocido para el resto de Europa y que se nos muestra con una puesta en escena brillante, emotiva y acompañada por un ritmo equilibrado; aunque lo previsible del desenlace convierta sus diez últimos minutos en una prolongación innecesaria.

 

Este título, Un asunto real, supone la revelación de un director como Nicolaj Arcel narrando una historia digna de ser conocida para el gran público. Una historia nórdica que emocionará, tanto por su historia romántica (más esbozada que plenamente desarrollada) como por el intento de revolución que liberará al pueblo de los absolutismos del poder. Un asunto real tampoco ha pasado desepercibida para la crítica, que la ha galardonado ya con dos Osos de Plata en el Festival de Berlín de 2012: mejor guión y mejor actor a Mikkel Boe Folsgaard. Fue asimismo nominada como mejor película de habla no inglesa en los Oscars de este año, premio que, finalmente, le fue otorgado a la francesa Amor de Michael Haneke. En resumen, una bellísima y necesaria película de época que además homenajea, reivindica y replantea los principios de los teóricos del Siglo de las Luces.

 

 

Un asunto real (2012) de Nikolaj Arcel, se estrena en España el 1 de marzo de 2013

Publicidad

Publicidad