Cultura

josé-gómez-fernández Por José Gómez Fernández

02 de marzo de 2013

Hermosas criaturas (2013) de Richard LaGravenese

Hermosas criaturas (2013) de Richard LaGravenese

José Gómez Fernández: Una saga literaria totalmente innecesaria tenía que dar lugar a una adaptación como ésta: Una película sin sustancia que infravalora la capacidad selectiva del público adolescente.

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En al año 2010 y muy posiblemente empujadas por el exito que la Sagra Crepúsculo había tenido en todo el planeta (con aún más exitosas adaptaciones cinematográficas), las escritoras Kami García y Margaret Stohl publicaban el primero de los cuatro libros que compondrían una nueva tetralogía de cara a la década que acababa de comenzar, cuatro entregas que bebían (y no poco) de esa historia de humanos, vampiros y hombres lobo que tanto éxito y dinero había dado pocos años atrás a la escritora Stephenie Meyer. El referente Crepusculiano estaba más que claro, sin embargo, en las líneas de aquel primer libro de más de 400 páginas se vislumbraba la influencia de otra autora (de aún mayor éxito) que gracias a otra saga similar había batido todos los records de ventas. Como no podía ser de otro modo esa referencia era J.k. Rowling, que sólo con el personaje de Harry Potter había conseguido convertirse en la mujer más rica de todo el Reino Unido.
De este modo, con Crepúsculo y Harry Potter como claras referencias, o casi más exactamente como auténticos espejos, veía la luz por primera vez Pequeñas criaturas, un cóctel de ambos títulos, carente de cualquier atisbo de originalidad que sin embargo, y como por otra parte era en cierto modo de esperar, cosechaba un éxito de ventas en todo el planeta cuanto menos destacable. Tal fiebre por la magia, por los amores entre humanos y seres "especiales" pero sobre todo por el derroche de feromonas adolescentes, no pasó desapercibida para los productores de la Warner, que contando con Richard LaGravenese como director de la misma, decidieron llevar al cine el arranque de esta nueva historia, intentando igualar con ello o cuanto menos acercarse al espectacular resultado obtenido por toda la saga Crepúsculo.
Lo conseguido con dicha primera adaptación tenía que estar en consonancia con un libro que ya desde sus comienzos se escribió con el único fin de hacer caja, exprimiendo para ello sin ningún tipo de pudor una fórmula por todos ya sobradamente conocida. La adaptación homónima de Hermosas criaturas da como resultado una película plana, llena de clichés (chica rara es humillada en el instituto por chicas "populares", chico "popular" se enamora de chica rara...), que para colmo comete la torpeza de echar a un lado los escasos momentos de interés del libro original, que invierte demasiado tiempo en presentarnos a algunos personajes al tiempo que con otros ni tan siquiera se toma la molestia de hacerlo, protagonizada por una pareja en nada creíble y de química inexistente, así como de aires estéticos burtonianos que terminaránn convirtiéndose en un despropósito propio del "quiero y no puedo". Y eso que la cinta cuenta a su favor con el valor que por sí le aportan dos pesos pesados de la escena cinematográfica, dos nombres tales como Emma Thompson y Jeremy Irons (Esta primera lo más salvable sin duda de toda la cinta).
El ritmo sorprende por su lentitud, más teniendo en cuenta el tipo de producción de la que estamos hablando. Y es que tan sólo en sus compases finales la historia parece entrar por fin en materia. Richard LaGravenese invierte demasiado tiempo en presentarnos el contexto de la historia (el pueblo, sus personajes...) entendiendo que al ser una primera entrega podrá echar el resto ya en las siguientes. Una decisión un tanto ingénua porque por un momento parece olvidar que es precisamente en esta primera entrega donde se está jugando la continuidad de toda la saga.
En definitiva, Hermosas criaturas nació con el fin de llegar a un público adolescente al que posiblemente se termina subestimando, al que se le obvia cualquier capacidad de discriminación. Y es que ésta es otra de esas sagas que, como ya ocurriese con algunas similares (La brújula dorada, Corazón de tinta) debería quedarse tan sólo en eso: en el primer y fallido intento de llevar al cine una saga literaria que ya de por sí tenía poco sentido.

En al año 2010 y muy posiblemente empujadas por el exito que la saga Crepúsculo había tenido en todo el planeta (con aún más exitosas adaptaciones cinematográficas), las escritoras Kami García y Margaret Stohl publicaban el primero de los cuatro libros que compondrían una nueva tetralogía de cara a la década que acababa de comenzar, cuatro entregas que bebían (y no poco) de esa historia de humanos, vampiros y hombres lobo que tanto éxito y dinero había dado pocos años atrás a la escritora Stephenie Meyer. El referente "Crepusculiano" estaba más que claro, sin embargo, en las líneas de aquel primer libro de más de cuatrocientas páginas se vislumbraba la influencia de otra autora (de aún mayor éxito) que gracias a otra saga similar había batido todos los records de ventas. Como no podía ser de otro modo esa referencia era J.K. Rowling, que sólo con el personaje de Harry Potter había conseguido convertirse en la mujer más rica de todo el Reino Unido.

 

Viola Davis, Alden Ehrenreich y Alice Englert en Hermosas Criaturas

 

De este modo, con Crepúsculo y Harry Potter como claras referencias, o casi más exactamente como auténticos espejos, veía la luz por primera vez Hermosas criaturas, un cóctel de ambos títulos, carente de cualquier atisbo de originalidad que sin embargo, y como era en cierto modo de esperar, cosechaba un éxito de ventas cuanto menos destacable. Tal fiebre por la magia, por los amores entre humanos y seres "especiales" pero sobre todo por el derroche de feromonas adolescentes, no pasó desapercibida para los productores de la Warner, que contando con Richard LaGravenese como director de la misma, decidieron llevar al cine el arranque de esta nueva historia, intentando igualar con ello o cuanto menos acercarse al espectacular resultado obtenido por toda la saga Crepúsculo.

 

Lo conseguido con dicha primera adaptación tenía que estar en consonancia con un libro que ya desde sus comienzos se escribió con el único fin de hacer caja, exprimiendo para ello sin ningún tipo de pudor una fórmula por todos ya sobradamente conocida. La adaptación homónima de Hermosas criaturas da como resultado una película plana, llena de clichés (chica rara es humillada en el instituto por chicas "populares", chico "popular" se enamora de chica rara...), que para colmo comete la torpeza de echar a un lado los escasos momentos de interés del libro original, que invierte demasiado tiempo en presentarnos a algunos personajes al tiempo que con otros ni tan siquiera se toma la molestia de hacerlo, protagonizada por una pareja (Alden Ehrenreich y Alice Englert) en nada creíble y de química inexistente, así como de aires estéticos burtonianos que terminarán convirtiéndose en un despropósito propio del "quiero y no puedo". Y eso que la cinta cuenta a su favor con el valor que por sí le aportan dos pesos pesados de la escena cinematográfica, dos nombres tales como Emma Thompson y Jeremy Irons (Esta primera lo más salvable sin duda de toda la cinta).

 

Alice Englert en Hermosas Criaturas

 

El ritmo sorprende por su lentitud, más teniendo en cuenta el tipo de producción de la que estamos hablando. Y es que tan sólo en sus compases finales la historia parece entrar por fin en materia. Richard LaGravenese invierte demasiado tiempo en presentarnos el contexto de la historia (el pueblo, sus personajes...) entendiendo que al ser una primera entrega podrá echar el resto ya en las siguientes. Una decisión un tanto ingenua porque por un momento parece olvidar que es precisamente en esta primera entrega donde se está jugando la continuidad de toda la saga.

 

En definitiva, Hermosas criaturas nació con el fin de llegar a un público adolescente al que posiblemente se termina subestimando, al que se le obvia cualquier capacidad de discriminación. Y es que ésta es otra de esas sagas que, como ya ocurriese con algunas similares (La brújula dorada, Corazón de tinta) debería quedarse tan sólo en eso: en el primer y fallido intento de llevar al cine una saga literaria que ya de por sí tenía poco sentido.

 

 

Hermosas criaturas (2013), de Richard LaGravanese, se estrena en España el 1 de marzo de 2013.

 

 

*José Gómez Fernández es licenciado en Comunicación Audiovisual. Ha sido guionista y director de diversos cortometrajes amateur y presentador de diferentes programas para radio y televisión local. Trabajó en el departamento de dirección en series de TVE y Antena 3, así como escribió varios años para la guía de ocio y cultura lanetro, donde dedicaba un espacio a hablar de cine. 

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