Cultura

josé-gómez-fernández Por José Gómez Fernández

06 de febrero de 2013

José Gómez Fernández

José Gómez Fernández

Colaborador en Travelarte desde Octubre de 2012

Ver todas las noticias de Cultura

Diplomado en Magisterio y Licenciado en Comunicación Audiovisual, pero sobre todo AMANTE en mayúsculas del séptimo arte. Mi relación profesional con los medios comenzó allá por finales del siglo pasado, concretamente en la bella ciudad de Salamanca, ciudad que por siempre llevaré ligada a mi historia. Corría el año 2000 y eran aún años de facultad. Allí fue donde comencé mi corta carrera como cortometrajista amateur. Fueron años de intensa creatividad, de horas frente a un ordenador creando multitud de historias. De aquella época son los cortos "Enigmático destino" y "La última vuelta a casa", así como los guiones "Una cena para el recuerdo" y "Su ángel protector" (mi primer intento de llevar al papel un largo.) Fueron también años de probar delante de una cámara y de ponerme al frente de un micrófono para hablar de cine en modestas televisiones y radios locales. Durante toda una temporada ocupé el cargo de director y presentador de "Lo que hay que ver", un programa de televisión local que fue transformándose poco a poco en pequeña serie de ficción, donde por primera vez comencé a trabajar como actor. Y cómo no, también hubo tiempo para ver muchas películas, centenares y centenares de títulos que devoraba una semana tras otras en los contados cines que atesoraba por entonces mi tan amada ciudad.

 

Pero los años universitarios terminaron y abandoné Salamanca para regresar de nuevo a Madrid. Dos contratos con dos series de televisión nacionales habrían entonces de llegar. La primera: "¡Ala... Dina!", sitcom protagonizada por Miriam Díaz Aroca para TVE, que me abrió las puertas de una gran productora y de su departamento de direccion; y "London Steet", serie coral juvenil emitida en Antena 3 y protagonizada entre otros por Fernando Ramallo, Paula Echevarría, Luis Merlo, Normal Duval, Carlos Larrañaga, Daniel Guzmán o Ana Álvarez. Los recuerdos que atesoro de aquella etapa resultan del todo inolvidables y es que en todos y cada uno de aquellos sets pude conocer a un sinfín de profesionales que me enseñaron sin duda a crecer. Y yo mientras tanto seguía viendo cine, mucho mucho cine...

 

Pero la vida me deparaba un cambio de rumbo. El cierre de la productora en la que había trabajado esos últimos años hizo que retomase mi otra pasíón: la enseñanza y dedicase los siguientes años a impartir decenas de cursos de empresa a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. Fueron tiempos de viajes constantes, de vivir en hoteles, de pasar horas interminables en salas de espera de un sinfín de aeropuertos, de cambios de residencia... Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Alicante... Era fácil despertar por la noche y no recordar en qué ciudad me encontraba durmiendo. Aún así no dejaba escapar una sola semana, estuviese en la ciudad que estuviese, para entrar en una de esas salas oscuras con olor a palomitas que tanto significado tenían en mi vida.

 

A mi vuelta a Madrid, y ya con una vida mucho más tranquila, comencé a trabajar como redactor en la guía de ocio y cultura lanetro. Por aquel entonces estaba dedicado de lleno al mundo de la restauración, de los hospedajes, de las tiendas... de todos aquellos establecimientos que componían una de las guías nacionales más completas que jamás había tenido la red; pero también fue el momento de reencontrarme con mi tan amado cine. Allí fue donde comencé a escribir reseñas, críticas y multitud de artículos tanto para los blogs de la página como para la propia guía en sí.

 

El día que entré por primera vez en Travelarte se abrió una nueva página en mi historia. Desde aquí comparto con vosotros todo lo que aquellas numerosas salas de cine me enseñaron con los años, algo que también me ha dado la oportunidad de conocer a algunos de los directores y actores que marcaron de un modo u otro una parte de mi vida y, cómo no, también charlar con ellos, pero sobre todo me he vuelto a empapar de ese aroma mágico que para mí siempre tendrán, y espero que por muchos años, todas las salas de cine.

Publicidad

Publicidad