Cultura

benito-garrido-gonzález Por Benito Garrido González

11 de mayo de 2012

Entrevista a Jesús Ruiz Mantilla por su nuevo libro "Ahogada en llamas"

Entrevista a Jesús Ruiz Mantilla por su nuevo libro "Ahogada en llamas"

Esta novela es una reivindicación de Santander, una carta de amor en todos los sentidos.

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Con motivo del lanzamiento de su última novela titulada Ahogada en llamas (Editorial Planeta, 2012), hemos entrevistado al escritor santanderino Jesús Ruiz Mantilla.

 

PortadaAhogada en llamas arranca con el incendio y explosión del vapor Cabo Machichaco en noviembre de 1893, una gran catástrofe para la ciudad de Santander en la que perdieron la vida gran número de personas, y finaliza con el incendio de esta  ciudad en febrero de 1941. El transcurrir de la vida durante estos cincuenta años en una ciudad marcada por estos nefastos acontecimientos, y por los bruscos cambios políticos de la época, están contados a través de las miradas y vivencias de la familia Martín San Emeterio. Se trata de una familia burguesa, cuyo patriarca es Diego Martín, y en la que los tres hijos quedan marcados por la tragedia que azotó a la ciudad. Los protagonistas se mueven entre la alta sociedad santanderina y los bajos fondos. Un fresco muy variado que mezcla los veraneos reales, con la emergencia mercantilista, el arte, la burguesía, la cultura y el puerto. Ahogada en llamas nos devuelve a los grandes clásicos de la literatura de finales del siglo XIX y principios del XX, como La Regenta o a las grandes novelas de Benito Pérez Galdós, uno de los personajes de esta obra.

Amor, ambición, sueños depuestos, anhelos, venganzas, esplendor y decadencia de una ciudad y sus hijos en una saga que navega por episodios cruciales de nuestra historia.

 

¿Cómo se te ocurrió contar esta historia?

Hay veces que se te ocurren historias que ves que no se han contado, y que te sientes en la obligación de hacerlas. Que en mi ciudad no se hubiese escrito una historia sobre el incendio del Machichaco y lo que supuso, era algo imperdonable. Existen relatos y novelas que aluden al incidente, pero no una historia que lo tomase como eje principal, que le diese la importancia adecuada a esa catástrofe épica que marcó la ciudad. Esta novela es una reivindicación de Santander, una carta de amor en todos los sentidos. La idea me atrapó, me enganchó y ya no pude parar de documentarme y de escribir hasta completar este libro. También me rondaba la idea de recuperar la imagen de Benito Pérez Galdós, el gran escritor del siglo XIX que pasaba largas temporadas en la ciudad.

 

¿Qué va a encontrar el lector en este libro?

Espero que no me encuentre a mí, sino a una buena historia que le guste, le atrape, le emocione, le seduzca, le haga llorar, reír, pensar, conocer a fondo la historia de mi ciudad, que en el fondo es una historia universal, una historia de personas que sienten, padecen, aman…

 

¿Podríamos catalogar tu libro como novela coral de profundos tintes históricos?

Sí, en el libro he hecho una revisión de un periodo histórico en el que se dan acontecimientos que a mí, especialmente, siempre me han atrapado: la república, la guerra, los inicios del siglo XX tan estimulantes, por las vanguardias, la creación, el arte. Todo cabía en ese periodo. En concreto, sobre la guerra civil en Santander se ha escrito muy poco, cuando fue algo realmente catártico y violento. Son sombras olvidadas que considero hay que destapar.

 

Una saga familiar con personajes diversos cuyos caracteres e intereses están contrapuestos. ¿Es ahí precisamente dónde puede estar el atractivo de los mismos?

Mis objetivos a la hora de escribir esta novela era, aparte de marcar la historia entre los dos acontecimientos épicos comentados (explosión del barco e incendio de la ciudad), reivindicar la figura de Galdós como si de una cruzada se tratara, y que todos los personajes empezaran de una manera y acabaran de otra. Es decir, que evolucionaran aunque no supiesen hacia donde. Los personajes vienen entonces determinados por las circunstancias y por su propio carácter, a veces impredecible, miserable, revirado o grandioso. Algunos de ellos están descritos dentro de órdenes morales y comportamientos que pueden ser más seductores para el lector, y otros más detestables. Pero no es cuestión de fiarse pues todo cambia.

 

¿Son precisamente los desastres y las guerras los acontecimientos que a nivel personal obligan a sacar lo mejor y lo peor de cada uno?

Yo creo que sí. En momentos extremos es cuando salta la heroicidad de las personas. Los caracteres así están atemperados en situaciones normales, y en momentos de conflicto se exasperan. Las situaciones críticas suelen sacar lo mejor y lo peor de nosotros mismos.

 

Personajes muy bien definidos y justificados dentro de la trama. ¿Buscaste referentes reales a nivel histórico para perfilar tus personajes?

Yo creo que los personajes inventados son gente que vas conociendo por el mundo, o que te gustaría llegar a conocer. Pero más que los rasgos se parezcan a alguien real o conocido, lo que buscas son precisamente esos personajes que a ti como lector te gustaría encontrar en una historia, porque con ellos puedes aprender o sentir. No busque referentes reales, los personajes están absolutamente creados para esta novela.

 

FotoResulta muy interesante el papel que das a los escritores o los políticos que sí fueron reales.

Me gusta mezclar a los personajes reales con los ficticios, que se saluden, se hablen, se insulten. La paleta de los personajes es curiosa, pues incluso los reales tienen sus lados oscuros. Y luego están los secundarios que parecen inventados, y justamente son los más reales, están tomados de la misma ciudad: vagabundos, locos y ciudadanos diversos, tipos populares santanderinos, que existieron de verdad. Representan el realismo mágico, el Macondo de Santander.

El armazón de la novela es totalmente decimonónico, y los personajes trabajados de tal manera, que la novela evoluciona como si de una actual serie se tratara, con otras referencias, pero entendible para el lector de hoy. Mi referencia literaria y cinematográfica para este libro (para la catástrofe del barco) que te puedo dar es Salvar al soldado Ryan. El protagonista va buscando entre tanta destrucción a esa mujer que no consigue localizar ni entre los quinientos muertos ni entre los miles de heridos.

 

Dos incendios en la ciudad marcan el principio y final de esta historia. Y entre medias muchas tramas políticas, familiares, amorosas, personajes reales. ¿Lo tiene todo para llegar a ser un buen best-seller?

Justo ahora que la gente no compra libros (entre risas).

Mi ambición es llegar al máximo número de lectores, que la gente lo sepa apreciar, guste y se propale como una especie de onda expansiva. Pero hay que ser cauto, y hoy en día hay demasiada oferta editorial como para que una novela destaque. Y eso es lo que habría que buscar, que la novela interese y destaque, pero no solo ahora sino también dentro de unos años.

 

Importante labor de documentación para poder escribir esta novela. ¿Ha sido quizás lo más difícil?

Sí, ha sido lo más difícil, y no por falta de curiosidad, sino porque no existe nada. Eso es una vergüenza. Tú vas a una librería en Santander y no hay nada sobre la explosión del Machichaco. Se ha escrito, pero ahora mismo esos libros están descatalogados y no se reeditan. Entonces he tenido hasta que pedir muchos volúmenes prestados. En la ficción, con este libro, la mayoría de la gente va a entender mucho mejor aquel suceso. Además uno se queda como muy vacío después de culminar un proyecto como este, tan trabajado y tan duro. Es como una liberación.

 

Lenguaje muy elaborado, a veces musicalmente poético. ¿Qué buscabas con este estilo quizás un poco alejado de anteriores novelas?

Cada novela tiene su tono y siempre se busca mejorar. Buscaba elaborar líricamente los estados de ánimo, el tiempo, el clima, las acciones de los personajes, su psicología, su introspección cargada de tensión. Para meter al lector en una atmósfera que se pudiera sentir, me parecía necesario ese tono.

 

¿Has seguido la estela de otros escritores a la hora de escribir este libro?

De muchos escritores que a mí me fascinan: Galdós, Clarín, García Márquez, Thomas Mann, Cela (en sus inicios tan elaborados). Escribir así es un reto (no perder el hilo, mantener la tensión) pues la lectura tiene que ser agradable al lector. Me ha influido mucho también el sentimiento lírico de John Banville, la cultura centroeuropea de Stefan Zweig, buscar esa literatura tan rica y psicoanalítica del periodo de entreguerras que se daba en el centro de Europa. Y también está Chaves Nogales, un periodista y escritor fantástico y deslumbrante que voy a tener muy en cuenta para mi próximo libro.

 

Muchas gracias Jesús por tu tiempo, tus respuestas y por este magnífico libro.

 

Ahogada en llamas. Jesús Ruiz Mantilla. Editorial Planeta, 2012.  432 páginas.  21,00 €

 

Jesús Ruiz Mantilla (Santander, 1965) ha publicado cuatro novelas y el ensayo Placer contra placer. Su primera obra, Los ojos no ven, se adentra en los enigmas del mundo daliniano mediante la obsesión de un tocador de cuadros. En Preludio cuenta la historia de Leon de Vega, un pianista obsesionado con la obra de Chopin, al tiempo que en Yo, Farinelli, el capón, cuenta la historia del cantante castratto más famoso de todos los tiempos. Con Gordo consiguió el premio Sent Soví de literatura gastronómica en 2005. Es redactor del diario El País, donde durante años ha ejercido el oficio en la sección de Cultura, en Babelia y en El País Semanal. También ha sido colaborador del programa La ventana, que dirige Gemma Nierga en la cadena Ser.

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