Cultura

joseluismunoz Por Luis Muñoz Diez

02 de agosto de 2012

Las flores de Baudelaire, Gonzalo Garrido

Las flores de Baudelaire, Gonzalo Garrido

Luis Muñoz Díez: hoy contamos con la firma invitada del escritor Gonzalo Garrido, que nos habla de su novela Las flores de Baudelaire (Alrevés 2012).

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Gonzalo Garrido es escritor y asesor de comunicación. Desde 2010 mantiene un Blog muy personal bajo el nombre de Literatura Basura, lugar de experimentación como espacio narrativo. Es muy activo en el mundo de la web y promueve el Encuentro Blogs Literarios #EBLS, donde se analizan tendencias, por lo que considero tiene doble motivo para merecer estar en esta galería de firmas: por su entrega y compromiso cultural, y como autor de la apreciable novela Las Flores de Baudelaire (Alrevés 2012)

 

Las Flores de Baudelaire es un libro ágil, ambientado en la Primera Guerra Mundial, que entrelaza con maestría el suspense de la investigación con la descripción de una sociedad y la psicología de unos personajes, y del que Eduardo Mendoza dice: Una intriga bien contada que acaba envolviendo a la sociedad bilbaína y, lo que es más importante, al lector. ¡Un hurra por el autor! “.

 

Hoy contamos con el autor para que nos hable de su primera novela Las flores de Baudelaire (Alrevés 2012)

 

http://images.lainformacion.com/cms/las-flores-de-baudelaire-primera-novela-del-bilbaino-gonzalo-garrido-entre-las-mas-vendidas-de-autores-espanoles/2012_7_31_Qic9JrnArxy00crqsBtWB5.jpgGonzalo Garrido:

 

Las flores de Baudelaire es una novela de intriga con una alto componente psicológico y de denuncia social, aunque mucha gente la cataloga como negra porque hay un crimen y una investigación, pero yo diría que va más allá, que pretende provocar, hacernos pensar en nuestras propias vidas. En este sentido, tiene varios niveles de lectura, desde el sencillo al más sofisticado. Por eso gusta, tanto a gente joven como mayor; a hombres o a mujeres. Cada uno elige el camino más adecuado a su realidad.

 

Los lectores aprecian la originalidad de la historia, el estilo sencillo y depurado de la narración y la fuerza de los personajes que vertebran toda la trama. Una trama en la que Alfredo Maldonado, prestigioso fotógrafo en el Bilbao de la Primera Guerra Mundial, se ve inmerso en una investigación sobre el brutal asesinato de la hija de una de las familias más ricas de la ciudad. Maldonado, un hombre escéptico y con una afición oscura, disecciona con su humor ácido una sociedad indiferente a la tragedia de la guerra. El resultado de sus pesquisas le llevará a descubrir una trama de complejos intereses familiares y financieros cuyo denominador común será el mal.

 

Desde luego no es una novela costumbrista romántica, sino todo lo contrario. El libro demuestra que la ambición y la mezquindad no son sólo atributos de nuestro tiempo, sino que son inherentes a la condición humana. De hecho, cuando escribía la novela estábamos viviendo los años de boom inmobiliario, de la riqueza fácil, y yo presentía que eso no podía ser bueno, que no era sostenible, que estaba sacando lo peor de nosotros. Y quise buscar otra época cercana similar. Me fije en los años previos a la Primera Guerra Mundial y, sobre todo, durante la guerra. Entonces el mineral de hierro permitió crear grandes fortunas y la neutralidad española también facilitó ganancias exageradas a costa del dolor ajeno. Era el marco ideal para construir la novela.

 

Para ello me serví de muchas horas de documentación y de un detective aficionado que colabora con la policía. Quería un personaje que no fuera profesional porque así no me tenía que sujetar a parámetros estrictos en la investigación. Además, deseaba que tuviera una mirada diferente. Y, sobre todo, me pareció una potente voz narrativa.

 

A mí no me gustan los personajes planos. El protagonista está alejado del héroe perfecto, es un perdedor, un desarraigado, pero sigue luchando por descubrir los motivos del asesinato. Quiero personajes que tengan su parte oscura, sus miserias, como todos nosotros. Por eso la novela tiene claras referencias al mal, un mal en sus distintas manifestaciones –cobardía, mezquindad– que siempre está ahí, que es parte de nosotros, esperando que nos relajemos para saltar.

 

Y como dice la contraportada: todos hemos sido traidores en algún momento de nuestras vidas. 

 

La novela Las flores de Baudelaire, de Gonzalo Garrido está publicada en Editorial Alrevés (2012)

 

 

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