Cultura

juan-carlos-ortega Por Juan Carlos Ortega

14 de septiembre de 2012

Instantáneas de un rostro infinito, José Elgarresta.

Instantáneas de un rostro infinito, José Elgarresta.

Juan Carlos Ortega: Hoy contamos con la firma del poeta José Elgarresta y su último libro, Instantáneas de un rostro infinito, publicado en Alacena Roja (edición eBook) en agosto de 2012.

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José Elgarresta (Madrid, 1945) es autor de una extensa obra, que abarca casi una veintena de libros poéticos. El último, Instantáneas de un rostro infinito , publicado en versión digital en agosto de 2012, continúa en esa línea de poesía profunda que nos invita a la reflexión sobre el tiempo, el sentido de la vida, la conciencia de estar vivo u otros temas existenciales, pero siempre desde el tono asequible y cercano, que no requiere esfuerzo para ser comprendido. 

 

“El amor es un momento eterno en que todo sucede sin dejar rastro” nos dice  el poeta, porque el tiempo es uno de los ejes centrales de este libro. El tiempo que fluye, inmisericorde, el tiempo que nos lleva camino hacia el infinito, fugaz y abrumador al mismo tiempo. El simple abrazo de la persona amada puede hacer vivir la sensación de eternidad. El instante fugaz no se pierde, pues una imagen hermosa puede permanecer en el poema y convertirse así  en algo eterno. De esta forma, la imagen de una muchacha que abre los brazos “buscando acoger en ellos las nubes” consigue vencer el tiempo y la fugacidad de las cosas a través de la mirada del poeta que atrapa su esencia gracias a la palabra. 

 

José Elgarresta es uno de esos poetas que nos hacen reflexionar  a través de sus propias vivencias personales. Sus recuerdos son “una playa agitada por el viento”, recuerdos que llevan a escribir precipitadamente para plasmar ese mundo personal. Pero también nos invita a que “el curso inquieto del río” se lleve los recuerdos “a su destino incierto”. La vida y sus misterios… Y el deseo de atrapar el tiempo. Decid a los amigos el día de mi muerte, nos dice el poeta, que la vida fue “un batir de alas entre dos incógnitas: el cielo que amé y la tierra que me mantuvo”. 

 

Y mientras tanto, el compromiso con la vida y con la poesía. Y la toma de conciencia de la propia existencia.


                                                                                                 

  José Elgarresta. Instantáneas de un rostro infinito.

 José Elgarresta:

 

Según John D. Barrow, catedrático de física teórica de la Universidad de Cambridge, “ningún relato no poético de la realidad puede ser completo” y esto es así porque la poesía pone de relieve la rebelión del hombre contra sus limitaciones con respecto al conocimiento absoluto, contradicción que constituye su más absurda y sublime característica y lo que lo diferencia de cualquier otro ser vivo sobre la tierra.

 

El hombre es el único ser consciente de su propia existencia. pero ignorante de la causa y finalidad de la misma. Todo ello lo precipita en una angustia que constituye el rasgo más característico de la filosofía contemporánea.

 

Como dijo Nietzsche: “Dios ha muerto y el hombre está solo”.

 

La poesía es un grito en la oscuridad.

 

Cuando el poeta describe el temblor de una hoja no piensa en la hoja que ve, sino en la verdadera hoja que, como diría Platón, lo acompaña en el reino de las cosas eternas, máxima aspiración del hombre y lo que, en definitiva, otorga permanencia a cualquiera de sus obras.

 

Una de tales obras es Instantáneas de un rostro infinito, cuyo título alude a esa capacidad de extraer del tiempo una escena, que tienen ciertas fotografías, las cuales nos presentan planos de algo, cuya naturaleza tiene vocación de ir más allá del tiempo y del espacio. En este sentido puede decirse que, al menos para el hombre, sólo lo fugaz es eterno.

 

El prisma descompone un rayo de luz en infinitas líneas, pero cada una de ellas es indicio del sol completo. No obstante, la precariedad de este conocimiento fuerza al hombre a rebelarse contra si mismo.

 

Así, el poeta dice:

 

Si fuera águila

querría ser aire,

si fuera aire

querría ser alma.

¡Alma mía!

¿Por qué no eres feliz

de ser yo?

“Sediento frente al mar”. Poema XIII.

 

 

 

 
 
Intantáneas de un rostro infinito  José Elgarresta  (Editorial Alacenaroja 2012)

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