Cultura

jaime-pacios-ramírez Por Jaime Pacios Ramírez

07 de diciembre de 2012

Ella, Drácula de Javier García Sánchez

Ella, Drácula de Javier García Sánchez

Jaime Pacios: En la Transilvania del siglo XVII, una culta, políglota y refinada aristócrata fue capaz de las mayores aberraciones jamás escritas en una obra literaria. En Ella, Drácula, Javier García Sánchez, recreando magistralmente una atmósfera gótica, da cuenta de esta extrema crueldad.

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 Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta

Confieso que he pasado miedo, que desde las primeras palabras que dan comienzo a este relato "Anochece en los Cárpatos" algo se removió en mi interior en prevención de que algo cruel me iban a contar. Y no me equivoqué porque Ella, Drácula es una espeluznante novela de terror, una obra gótica escrita en los albores del siglo XXI, pero que podría pasar por la crónica contemporánea de unos hechos que ocurrieron en la actual Eslovaquia en la primera mitad del siglo XVII.

 

Erzsébet Báthory (1560-1614) es una aristócrata de una de las familias más importantes y más encumbradas del antiguo Imperio Austro-Húngaro. Sus lazos familiares se extienden desde el rey Esteban I de Polonia, Gabor I de Transilvania y un sinfín de príncipes, cardenales, militares, etc; todos ellos entroncados desde la antigüedad con uno de los pueblos más mortíferos que conoció la Europa central en el siglo V a.d.C, los Hunos. Pero no sólo todos estos personajes cercanos a Erzsébet Báthory tenían este ancestro común, no, la característica que compartieron la mayoría de los miembros de esta familia es la extrema crueldad, la locura y una frialdad desconocida en el género humano. Era "pura en su genio, perfecta en su crueldad, impoluta en su perfidia."

 Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta

Ella, Drácula es la historia de Erzsébet Báthory, apodada para siempre como la Condesa Sangrienta, desde la perspectiva de uno de los testigos de la época: Janos Frantizek Pirgist. Janos es un viejo monje franciscano que siendo niño vivió en primera persona los más de 600 crímenes que cometió la condesa cuando éste era un niño de corta edad. Janos se convierte en el narrador de esta insólita historia deshumanizada en la que la obsesión por la eterna juventud y un desprecio brutal por el ser humano, trazan la urdimbre de la maldad y se cuestiona, precisamente, dónde está la génesis del mal, si en la herencia de la sangre o en lo adquirido por el ser humano a través de sus vivencias.

 

Erzsébet es un personaje que quizá portara en su sangre la toxicidad y el veneno de cientos de uniones endogámicas tan frecuentes en las familias nobles de su época. Es el resultado de una estirpe caracterizada por la ausencia de empatía con el género humano y por una brutalidad de costumbres quizá justificada en la casta guerrera de sus antecedentes medievales: los Hunos, encabezados por el mítico Atila, del que se decía que por donde pasaba no volvía a crecer la hierba. No lo sé. Lo que está claro es que entre las aberraciones de la condesa figuraba una desmedida pasión por la belleza, la obsesión por conservarla mucho más allá de lo que la naturaleza permitía... y para ello nunca dudó en recurrir, en primer lugar, a los ungüentos, hechizos y brevajes que le proporcionaban sus más fieles servidores; y finalmente empaparse, beber y disfrutar en cientos de orgías de sangre de las más bellas doncellas de la comarca. La crueldad de esta fiera había llegado a su zenit.

 

Castillo de Cachtice en Nové nad Váhom (Eslovaquia)Javier García Sánchez se muestra en Ella, Drácula como un maestro. Maestro en la investigación sobre una novela en la que lo histórico y lo legendario tejen una maraña de ambigüedades e imprecisiones tan presentes en este tipo de historias. Maestro en el acopio de un léxico arcaico adaptado a los usos y costumbres cotidianas de la Transilvania del siglo XVII. Maestro también en el uso de un lenguaje narrativo evocador de otras épocas literarias, consiguiendo un clima cálido y envolvente en el que se disfruta de lo leído. Es una novela en la que, a pesar de la crudeza del tema, te atrapa desde las primeras palabras (a pesar del elevado nivel narrativo y un pormenorizado afán descriptivo). Es una lectura que no se extravía en los recursos fáciles en los que este género suele abundar. Puede que me equivoque, pero creo que es una novela histórica porque lo relatado está en los libros, Erzsébet existió y fue así y el autor no necesita más artificios para hacer atractiva la historia, porque, desgraciadamente la realidad una vez más supera a la ficción.

 

Javier García Sánchez, autor de Ella, Drácula

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