Cultura

gonzalo-muñoz-barallobre Por Gonzalo Muñoz Barallobre

09 de enero de 2013

El cuerpo es una gran razón

El cuerpo es una gran razón

Con Fisiología de Georges Palante, Onfray da de nuevo una lección magistral –y eso que este libro lo escribió con 28 años- de cómo desplegar una filosofía evitando caer en una patética lista de conceptos.

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Fisiología de Georges PalanteFue Nietzsche el primer pensador que supo trazar la relación y genealogía entre salud y filosofía –inclúyase dentro de salud la falta de ésta. Y al hacerlo, hizo callar un estribillo que llevaba demasiado tiempo recorriendo la Historia de la Filosofía: el del dualismo mente-cuerpo, y lo sustituyó por aquel que rezaba «El cuerpo es una gran razón». Él bien lo sabía, porque la enfermedad fue su gran compañera, y de ella, de sus atenazamientos y sus treguas, brotaba su pensamiento. Basta ir al prólogo de la Gaya ciencia para escucharlo de sus propios labios.

 

Seguramente, la íntima relación que Nietzsche defendía entre organismo y pensamiento, fuera uno de los caminos por los que más le gustaba a Georges Palante entrar en las obras del pensador alemán. Y no nos extraña, porque para Palante pensar siempre era pensar desde un cuerpo determinado; un cuerpo, en su caso, marcado por una enfermedad endocrina que deformó cruelmente sus extremidades.

 

¿Pero quién es Georges Palante? Pues es el filósofo bretón que Michel Onfray rescató del olvido al escribir Fisiología de Georges Palante. Por un nietzscheanismo de izquierdas. Y, por lo que se puede leer en esta obra, razones no le faltaban para la recuperación, ya que estamos ante un personaje realmente curioso. ¿Retrato vital? Abonado al fracaso, alcohólico, casado con una prostituta analfabeta, misántropo, cazador miope y, por su enfermedad, de porte simiesco. ¿Retrato intelectual? Frente a la sociedad, el individuo; frente a los discursos de los benefactores de la Humanidad, el pesimismo; frente a las políticas de y para las masas, el hombre solitario; y frente a los más, el modelo aristocrático.

 

Con fisiología de Georges Palante, Onfray da de nuevo una lección magistral –y eso que este libro lo escribió con 28 años- de cómo desplegar una filosofía evitando caer en una patética lista de conceptos, y si lo consigue es porque no enumera, narra, esto es, hace una novela con las ideas. Pero después del piropo, viene la pega, y no baladí precisamente: la defensa de un nietzscheanismo de izquierdas no termina de cuajar. Demasiado manierismo hermenéutico. Pero eso es algo que le tocará a cada lector juzgarlo.

 

Fisiología de Georges Palante, Michel Onfray, Errata Naturae.

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