Cultura

concepcion-muñoz-llorca Por Concepcion Muñoz Llorca

28 de enero de 2013

Una vacante imprevista, J. K. Rowling

Una vacante imprevista, J. K. Rowling

Un retrato espeluznante de la sociedad británica actual.

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“Things denied, things untold, things hidden and disguised”


 

Una vacante imprevistaEl año pasado me sorprendió saber que J.K. Rowling había dado por terminada la serie que tanto dinero y éxito le habían proporcionado y publicaba un nuevo libro con temática para “adultos”. Las críticas fueron contradictorias: “intencionadamente banal, deprimentemente estereotipada, no sólo decepcionante sino también aburrida” (New York Times); “ambiciosa en su tema, rutinaria en su estilo (The Guardian) “una gran novela de la Inglaterra contemporánea, ambiciosa, brillante, irreverente, divertida, profundamente triste y magníficamente expresiva” (Revista Time). Alguien me lo regaló estas navidades y quise leerlo para formarme una opinión propia.  

 

La trama: un relato minucioso, cruel y detallado de un conflicto vecinal, nimio en apariencia, que se desarrolla entre los habitantes de una pequeña localidad inglesa cuando muere inesperadamente un profesor de instituto que ocupaba una plaza en el Concejo Parroquial, el organismo más prestigioso del pueblo.

 

La época y el lugar: Inglaterra, finales de los 60. La acción trascurre en Pagford, un idílico pueblo bonito como una postal; la cercana ciudad de Yarvil, sede de la Junta Comarcal, y Los Prados, una barriada de viviendas de Protección Oficial, situada entre ambas localidades. Este arrabal ha provocado un conflicto entre las autoridades y los habitantes de los dos municipios que ya dura años. En Pagford se han formado dos bandos: uno, el conservador, quiere que Los Prados pasen a depender de Yarvil, pero su argumento principal, el económico (alegan que la ciudad tiene más presupuesto municipal) apenas oculta sus prejuicios: detestan las feísimas casas de hormigón y acero tanto como desprecian a sus habitantes, delincuentes y drogadictos dependientes casi todos de los servicios sociales. El otro bando, al que pertenece el concejal que fallece inesperadamente, es progresista y defiende los objetivos sociales de la barriada con su clínica para drogodependientes y la posibilidad de que los jóvenes estudien en un colegio decente para lograr insertarles en la supuestamente ordenada sociedad británica.

 

Los personajes: Se trata  de una novela coral en la que intervienen la mayoría de los habitantes de Pagford. En primer lugar: Barry Fairbrother, el concejal que fallece al principio de la historia pero que se convierte en una referencia constante a lo largo del relato; es profesor del Instituto Winterbottom y ardiente defensor de la integración de Krystal Weedon, conflictiva adolescente, hija de Terri, drogadicta vecina de Los Prados, que ha obtenido  la custodia de su hijo Robbie a cambio de recibir un tratamiento con Metadona en la Clínica para Drogodependientes De Bellchapel, que ocupa una antigua iglesia propiedad del Concejo parroquial sita en Los Prados.  Mary, la viuda del fallecido y sus cuatro hijos adolescentes.

 

Por el bando conservador, Julia y Aubrey Fawley, dueños de la mansión Sweetlove y consejero de la Junta Comarcal de Yarvil; Howard Mollison, presidente del Concejo Parroquial, su mujer Shirley y su socia Maureen, dueños de la tienda de delicatesen y de “la Tetera de Cobre”; que apoya como candidato a ocupar la plaza vacante a su hijo Miles, casado con Samantha, madre de las gemelas Libbie y Lexie, y es compañero de bufete de Gavin Hughes, antiguo amigo del fallecido Fairbrother.. 

 

Por el progresista: Colin Wall, subdirector del Instituto, casado con Tessa, orientadora escolar y el hijo de ambos Stuart (Fats); Ruth y Simon Price padres de Andrew (Arf);  la Doctora Parminder Jawanda, su marido, el cirujano Vikram y sus hijos, la atormentada adolescente Sukhwinder y sus tres hermanos; Kay Bawden, asistente social, compañera sentimental del abogado Gavin y su hija Gaia, alumna del instituto

 

Este recuento os puede parecer excesivamente prolijo pero es que hasta la página 450 yo no logré hacerme una idea de quién era quién, y solo he pretendido facilitar las cosas porque todo el relato consiste en mostrarnos las guerras ocultas que se desencadenan entre estos personajes: una batalla generalizada de ricos contra pobres, hijos adolescentes contra padres, esposas contra maridos, profesores contra alumnos, pacientes contra médicos, o drogatas contra asistentes sociales. Todo ello en un ambiente mezquino, cruel, egoísta y ruin. Un retrato espeluznante de la sociedad británica actual.

 

A quienes conozcan algo la biografía de la escritora, no les sorprenderá demasiado porque es pública su afinidad por el partido Laborista o su simpatía por Barak Obama. Rowling, la que fuera nombrada por Time magazine, “Person of the Year” y “Most Powerful Celebrity por Forbes  en 2007, en 2008 ocupaba el número 12 en las listas de Times Rich List, con una fortuna personal estimada en 798 millones de dólares, fue asidua usuaria de la Asistencia Social británica: madre soltera en difícil situación económica, tuvo que cuidar de su madre, enferma de arterioesclerosis que falleció en 1990.

 

Por otra parte, Rowling pone en boca de los adolescentes (Fats, Arf, Krystal, Gaia, Suhkinder) la visión más crítica y lúcida de la realidad. Presentados como testigos implacables de la hipocresía de sus mayores, reaccionan con agresividad y  una violencia física que les convierte a su vez en víctimas.

 

No sé cuál sería su reto personal pero creo que Rowling ha conseguido algo que sólo consiguen las grandes novelas, reflejar grandes verdades universales a partir de pequeños conflictos. Este libro quizás pueda parecer triste y aburrido a algunos pero sus 600 páginas deberían ser declaradas  “lectura obligatoria” para padres, profesores, orientadores y asistentes sociales de todo el mundo. . 

 

Yo había atribuido el éxito de la serie de Harry Potter, a un acierto de la editorial combinado con un buen trabajo de equipo entre publicistas y promotores pero también a una afortunada dosis de buena suerte de la señora Rowling, a la que consideré digna de ser envidiada por sus 450 millones de lectores pero no por todos los amantes de la literatura “auténtica” (categoría subjetiva donde las haya). Lo que este libro me ha demostrado es que su vocación literaria y su preocupación social sí son auténticas.

 

No quiero dejar de mencionar que “The casual Vacancy” ha sido laboriosa y rigurosamente traducido por Gemma Rovira Ortega y Patricia Antón de Vez.


Una vacante imprevista, J. K. Rowling, Salamandra, 2012.

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