Cultura

jaime-pacios-ramírez Por Jaime Pacios Ramírez

15 de febrero de 2013

También hubo amor en el gueto, de Marek Edelman

También hubo amor en el gueto, de Marek Edelman

Jaime Pacios: También hubo amor en el gueto era una de las últimas oportunidades para conocer el aspecto más íntimo de una Varsovia asediada por el ejército nazi; sin embargo Marek Edelman fracasa en su intento de mostrar al mundo unas historias personales que ya nunca conoceremos.

Ver todas las noticias de Cultura

 

Hay veces que la mera lectura del título de un libro te seduce no se sabe por qué resortes de nuestro entendimiento y a menudo nos sorprendemos encontrando algo que supera con creces nuestras expectativas. Desafortunadamente no es el caso de También hubo amor en el gueto porque en él, la relación entre el títular y el contenido, supone una clara decepción, más aún sabiendo que su autor, Marek Edelman (1922-2009), era la última oportunidad que teníamos de escuchar de primera voz, la intrahistoria de un hecho histórico que ha interesado a millones de lectores y tentado a numerosos directores y guionistas de cine: el holocausto judío.
También hubo amor en el gueto no es una novela, pretende ser el testimonio vivo de un aspecto humano de la existencia del gueto de Varsovia: la existencia del amor entre las personas atrapadas en ese espacio urbano delimitado por el ejército nazi en la capital de Polonia. Pero lo primero que encontramos en sus páginas, es la descripción casi topográfica de todo el entramado de calles y plazas, de escuelas y hospitales, de comercios, edificios públicos y otros lugares que, lamentablemente, desaparecieron tras los horrores de la invasión alemana. También es una emotiva evocación de su infancia y primeros años de la juventud de Marek Edelman en el seno de una sociedad que se fundía en la convivencia entre judíos y católicos en la Varsovia de los años 20 y 30.
Es un relato de jirones de memoria en donde se salta desordenadamente desde los avatares la forja de Marek Edelman como miembro, y más tarde líder de varios partidos y asociaciones judías; a la descripción de las personas que conformaban su círculo de  amistad o cooperación con las distintas formaciones de lucha contra la invasión alemana. Es también un libro de retratos y merecidos homenajes a algunos de los miembros ejemplares de esta lucha común; pero como la memoria es caprichosa y selectiva, Edelman describe, a salto de mata, algunas de las historias de amor nacidas en ese gueto que se resistía ante la presión del ejército nazi. 
A Marek Edelman le llamaba la atención que, en sus múltiples conferencias o comparecencias públicas en las que se hablaba de la épica del gueto de Varsovia, nadie le preguntara nunca acerca de alguna historia de amor entre sus miembros. ¿Por qué eso no le interesaba a nadie? Edelman Consideraba que era precisamente el amor lo que ayudaba, y de qué manera, a resistir. Se quedó con las ganas de ver alguna película en la que el amor fuera por fin el protagonista entre tanto odio cruel y descerebrado; pero tampoco él, por lo menos en este libro, ha revelado ninguna historia digna de ser llevada al celuloide.
En definitiva, la memoria es un tesoro que debemos de guardar siempre a buen recaudo, máxime cuando se trata de historias que nos reconcilian con el ser humano, como es el caso de la resistencia del gueto de Varsovia; pero no siempre se elige bien el formato óptimo para preservarlas, custodiarlas y difundirlas. El caso de este relato supone un buen ejemplo de ello porque Marek Edelman era ya el último testigo y tesorero de numerosos recuerdos que debería de haber transcrito en una narración más digna y aquilatada a la importancia  del tema. El amor siempre es un buen reclamo literario o cinematográfico, pero esta vez se tendrá que echar mano de la ficción para llevar al cine una de estas historias de amor que Marek Edelman no nos contó. Una verdadera pena.

También hubo amor en el gueto, de Marek EdelmanHay veces que la mera lectura del título de un libro te seduce no se sabe por qué resortes de nuestro entendimiento y a menudo nos sorprendemos encontrando algo que supera con creces nuestras expectativas. Desafortunadamente no es el caso de También hubo amor en el gueto porque en él, la relación entre el títular y el contenido, supone una clara decepción, más aún sabiendo que con su autor, Marek Edelman (1922-2009) perdíamos la última oportunidad que teníamos de escuchar de primera voz, la intrahistoria de un hecho trágico que ha interesado a millones de lectores y tentado a numerosos directores y guionistas de cine: el holocausto judío.

 

También hubo amor en el gueto no es una novela, pretende ser el testimonio vivo de un aspecto humano de la existencia del gueto de Varsovia: la existencia del amor entre las personas atrapadas en ese espacio urbano delimitado por el ejército nazi en la capital de Polonia. Pero lo primero que encontramos en sus páginas, es la descripción casi topográfica de todo el entramado de calles y plazas, de escuelas y hospitales, de comercios, edificios públicos y otros lugares que, lamentablemente, desaparecieron tras los horrores de la invasión alemana. También es una emotiva evocación de su infancia y primeros años de la juventud de Marek Edelman en el seno de una sociedad que se fundía en la convivencia entre judíos y católicos en la Varsovia de los años 20 y 30.

 

Es un relato de jirones de memoria en donde se salta desordenadamente desde los avatares la forja de Marek Edelman como miembro, y más tarde líder de varios partidos y asociaciones judías; a la descripción de las personas que conformaban su círculo de  amistad o cooperación con las distintas formaciones de lucha contra la invasión alemana. Es también un libro de retratos y merecidos homenajes a algunos de los miembros ejemplares de esta lucha común; pero como la memoria es caprichosa y selectiva, Edelman describe, a salto de mata, algunas de las historias de amor nacidas en ese gueto que se resistía ante la presión del ejército nazi.

 Gueto de Varsovia

A Marek Edelman le llamaba la atención que, en sus múltiples conferencias o comparecencias públicas en las que se hablaba de la épica del gueto de Varsovia, nadie le preguntara nunca acerca de alguna historia de amor entre sus miembros. ¿Por qué eso no le interesaba a nadie? Edelman Consideraba que era precisamente el amor lo que ayudaba, y de qué manera, a resistir. Se quedó con las ganas de ver alguna película en la que el amor fuera por fin el protagonista entre tanto odio cruel y descerebrado; pero tampoco él, por lo menos en este libro, ha revelado ninguna historia digna de ser llevada al celuloide.


En definitiva, la memoria es un tesoro que debemos de guardar siempre a buen recaudo, máxime cuando se trata de historias que nos reconcilian con el ser humano, como es el caso de la resistencia del gueto de Varsovia; pero no siempre se elige bien el formato óptimo para preservarlas, custodiarlas y difundirlas. El caso de este relato supone un buen ejemplo de ello porque Marek Edelman era ya el último testigo y tesorero de numerosos recuerdos que debería de haber transcrito en una narración más digna y aquilatada a la importancia del tema. El amor siempre es un buen reclamo literario o cinematográfico, pero esta vez se tendrá que echar mano de la ficción para llevar al cine una de estas historias de amor que Marek Edelman no nos contó. Una verdadera pena.

 

calle del gueto de Varsovia

 

También hubo amor en el gueto, Marek Edelman, Galaxia Gutenberg (2013)

Publicidad

Publicidad