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Las tertulias de Justo Sotelo: Mercedes de Vega.

Las tertulias de Justo Sotelo: Mercedes de Vega.

Nuestra tertuliana Mercedes de Vega nos presenta en la tertulia uno de sus últimos relatos escritos.

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Nuestra tertuliana Mercedes de Vega nos presenta en la tertulia uno de sus últimos relatos escritos. Y lo hace después de hablar de las cosas que más admira, así como de su literatura. Nuestra tertulia ha ganado mucho gracias a ella.

 

Si tuviera que decir algo que me definiera, me situaría a medio camino entre el ser y la nada, siguiendo a mi buen amigo Sartre; entre lo que soy y lo que podría ser. Algo que busco en la escritura desde hace seis años. Mi vocación como escritora ha sido una vocación tardía y, desde luego, una revelación. Llegué a ella por casualidad. Así, sencillamente, como quien descubre un botín que le pertenece.

 

He sido una buena lectora desde los catorce años, en los que me inicié con los existencialistas franceses, Nietzsche, Rilke, el Psicoanálisis…; en fin, en la línea de aquellos años, y en un pensamiento que me ha acompañado y se ha transformado en otros pensamientos afines y divergentes.

 

El amor a las ideas continúa desde entonces.

 

Buscado, buscando, me licencié en Sociología y Ciencias Políticas por la UNED; mucho antes, en la Escuela de Ingenieros Superiores de Minas de Oviedo, me gradué en Gemología; en la Escuela de Negocios hice un Máster de Gestión de Calidad. Estudié Historia y Psicología… En fin, académicamente soy variopinta, como en casi todo. Hace poco he cursado en la Complutense el Máster de Estudios Literarios (donde conocí a Justo Sotelo). Y creo que no se ha acabado.

 

Viví en Barcelona. En los años ochenta me sumé a la movida madrileña, trabajé en Nueva York (en Merrill Lynch, etapa que me ha inspirado algunos relatos), y luego de vuelta a Madrid en la empresa privada. Hasta que un buen día la escritura me encontró.

 

Escribo novela, relato, microrrelato, algo de crítica literaria en varias revistas (Fundación Camilo José Cela y Resonancias) y en mi Blog:

http://mercedesdevega-blog.blogspot.com/

 

Soy redactora y colaboradora de la revista de literatura y arte: http://www.resonancias.org, en la que introduzco a autores y textos, y publico cuentos y artículos varios; y miembro del jurado del Certamen Anual de Relato Breve.

 

En este momento estoy acabando las correcciones de un nuevo libro de relatos.

 

Libros publicados:

- Madrid: golpe a la crisis

Antología de cuentos. Participa con Brotherhood.

Ediciones Atlantis, Madrid 2012.

- El hilo de Sofía. 18 escritores en clave de cuento

Antología de cuentos. Participa con El Observador.

Ediciones Atlantis, Madrid 2011.

- Cuentos del Sismógrafo

Volumen de 16 relatos.

Ediciones Atlantis. Madrid, 2010.

 

Novelas:

 

- El profesor de inglés

181 páginas. Narrativa. Inédita

El atractivo profesor Elías Vaiser nos narra en primera persona, desde su final, sus crímenes, su pasado y huida hacia una nueva vida en una realidad a la que no renuncia por dolorosa que sea, asumiendo su propia destrucción como una liberación que busca desde niño, desde esa tumba improvisada que vio cavar a su padre. Dice, en un momento de la historia: «Tendría que explicar, que desde aquel día, desde ese agujero que hizo mi padre en la trastienda, dejé de crecer. Ese hueco levantó una enorme trinchera entre la vida y yo».

 

Es una novela intimistas obre un profesor de inglés, que tras salir de la cárcel por el asesinato de su mujer emigra a Galicia, a un internado como profesor. Allí ocurrirán una serie de sucesos de los que huirá con una joven amante retornando a Madrid y a la escena de su crimen. La historia se trenza alrededor de Elías Vaiser y de tres personajes femeninos, en una red de relaciones conflictivas. Se localiza en Noia (Galicia), Madrid, Dublín y Londres.


- Cuando estábamos vivos

348 páginas. Novela histórica. Inédita

Dos familias: todo el amor y la muerte en el Madrid del 28 al 37, en la II República Española y principios de la Guerra Civil. El fatal destino de Jimena Anglada y de su hijo es contado por una privilegiada narradora testigo, única conocedora de la verdad y superviviente de los avatares de dos familias unidas por el amor y separadas por el desatino del tiempo.

 

Es una novela ciertamente autobiográfica, que inicié a través de una investigación genealógica que realicé de mi familia paterna. Luego, lo que pasa, adquirió vida propia según la escribía y tomó su propio camino.

 

 

El relato “Hombres como gatos”, por Mercedes de Vega.

 

Creoque me he vuelto loco. Me ha dichoel psiquiatra que la serotonina es la causante de éstas sensaciones mías de ver el mundo escapar tras la cristalera de mi despacho. En un piso treinta y dos.

 

No entiendo cómo es posible que mi cerebro juegueasí conmigo, al ratón y al gato.Pero lo trágico es que ahora me siento ratón, y al gato se le estiran los bigotes y me amenaza cada día con sus uñas afiladas y nerviosas, cuando a lo largo de toda mi carrera el felino he sido yo, y eran los ratones de mi empresa los que salíandespavoridos por los pasillos, escondiéndose en sus agujeros,al verme salirpor la puerta de mi despacho. Yolos olisqueaba con mis hocicos inquisidoresy ellos corríana sus cajitas y a sus monitores, sin pestañear y con el rabo entre las patas. Me acercaba a ellos estirándome la corbata y los puños de la camisa sin que ninguno se atreviese a levantar un ojo de los índices Dow Jones, Nikkei, Dax 30, o simplemente de nuestra bolsa ramplona del Ibex 35.¡Qué tiempos aquellos! Apenas ahora tengo beneficios para unas migajas de queso que no dan ni para pagar los sueldos de tres de losmejores roedores que he podido mantener, tras despedir a todos los demás.

 

Odio laserotonina.Neurotransmisora repulsiva de mi cerebro. La ha cogido manía, con lo bien que he estado siempre.Por qué tiene que mandar una información errónea a la siguiente neurona para que todas conspiren en mi contra y se revuelvan haciéndome la vida,la vida imposible.

 

Y por su culpa, cada vez que miro hacia el vacío de la ventana,llegan a mimente aquellos cuerpos cayendo desde las torres gemelas. No me puedo quitar de la cabeza la tragedia del once de septiembre. Once años ya. Hay que ver cómo pasa el tiempo. Será porquemi oficina está en una planta treinta y dos y la agorafobia coincide con el descenso de los niveles de serotonina. Será guarra. Desde que me he tropezado con ella, agazapaba en la crisis bursátil, me invaden ese tipo de pensamientos suicidas que acaban con uno. Lo sé. Y cómo no, ha de ser de género femenino; no serotonino, ni serontonio, ni serojuan, que suena a colega descolgado de todas las stock options que me ha quitado el consejo de administración por culpa, sin duda, de esos malditos roedores que me han llevado a la ruina con su mal ojo y su falta de previsión.

 

Menos mal que el extintor de detrás de la puerta de mi despachome puede hacerel favor,en cualquier momento,de romper la cristalera y demostrarle al presidente de la compañía de que los gatos sabemos perder como hombres.

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