Cultura

maría-matos Por María Matos

19 de julio de 2012

Jill Scott arrasa en el Circo Price

Jill Scott arrasa en el Circo Price

Jill Scott llenó con su voz el recinto del Teatro Circo Price la noche del domingo. 

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Pasaban algo más de 15 minutos de las 9.30 de la noche y el público estaba ya impaciente.  De repente, las luces se apagaron y salió al escenario Jill Scott. Vestida de naranja y con altos tacones, como si su voz no tuviera suficiente poder para hacerla destacar, comenzó a entonar It’s love.

La cantante demostró su versatilidad recitando uno de sus poemas recogidos en el libro “The moments, the minutes, the hours” para dar pie a los temas siguientes: The way, So in love e Imagination.

“¿Deseais un verdadero amor?” Esa es la frase con la que introduce The real thing, un tema en el que cobra gran importancia el trío de hombres que sirven de coro a la cantante, a la vez que de bailarines. El ambiente se va caldeando. Jill se pone una peluca negra sobre la cabeza y comienza a rapear, a la vez que anima a su guitarrista en el impresionante punteo.

Jill Scott no es una cantante habitual. Tiene una voz increíble, capaz de registrar todo tipo de tonalidades, pero además, es una mujer extrovertida, divertida y risueña. Sus conciertos se ven impregnados de todas estas características y la música se convierte en espectáculo. Para amenizar una actuación en absoluto monótona, la joven americana decidió anunciar Ball Fresh: “un producto para que tus pelotas huelan como melocotones”. Entre las risas de los asistentes comienza a escucharse Quick, seguida de Gotta get up.

La artista demostró que se había aprendido la lección y que aprecia a los fans del país adonde se dirige. Durante todo el concierto alternó expresiones en castellano, llegando incluso a entonarlas, y probó que lo que primero se aprende de un idioma son las palabrotas. “Mira, puta”, así le dedica el tema Getting in the way a la ex de su novio, tras el cual asemeja que está en un combate de boxeo con ella. Hay que destacar el impresionante trabajo del técnico de luces durante todo el evento. Atenuando la iluminación en los momentos más íntimos, alumbrando al músico a destacar o combinando distintas tonalidades de color,  proporcionó más magia aún a la actuación.

Tras Hate on me, Jill Scott se quita la peluca, se pone unas gafas redondas e interpreta el papel de un doctor que va a enseñar al público la diferencia entre hacer el amor y echar un polvo. Suena la sensual So Gone, interrumpida por el coro para demostrar cómo interpretaría ese mismo tema un hombre. Rodean a la artista y la piropean mientras continúan cantando.

Durante la noche de ayer, el Circo Price parecía un encuentro de culturas. A primera vista parecía que había de todo menos madrileños. Y lo más sorprendente de todo es la facilidad con la que los asistentes parecían comprender lo que decía la cantante. Sonaron entonces Cross my mind, Slowly Surely y Long walk. Ya llevaba más de una hora de concierto y todo el mundo estaba tan animado o más que ella. Con Golden ya son pocos los que se mantienen sentados en sus asientos. Todos bailan, cantan y sonríen extasiados por el hechizo de Jill.  Esto es un público entregado y agradecido de verdad.

Tras una interpretación, acompañada por los presentes, del Cumpleaños feliz, en castellano e inglés, Gimme. Los fans conocen hasta las coreografías de los coristas y escuchamos en primer plano al saxofonista y al trompetista

Presenta a los músicos en el último tema, Blessed, y todos reciben grandes aplausos. Pero la joven no iba a dejar a sus fans sin un bis y casi sin que ellos se lo pidan, les ofrece la balada He loves me. Un tema romántico y precioso en el que, junto con su voz, el protagonista es el piano. Para concluir la canción, y no dejar duda de lo que sabe hacer, Jill hace virar su voz de los tonos más graves a los más agudos, como si de una profesional de la ópera se tratase. Pero conociéndola no puede culminar su actuación de una forma tan seria, por lo que convierte su solo en una melodía aflamencada con letra en castellano que hace sacar las sonrisas a todo el mundo. Un final apoteósico que provoca un aluvión de aplausos.

Esta ha sido la primera actuación de Jill Scott en un escenario español y esperemos que no la última. La cantante, representante del new soul, publicó “The light of the sun”, su último álbum, el año pasado, y está siendo todo un éxito. Sin embargo, la joven demuestra que la fama no se le ha subido a la cabeza y mantiene su humildad. Terminada la actuación, desciende al foso y recibe el cariño de sus fans mientras les firma los discos que ellos traen.

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