Cultura

oky-aguirre Por Oky Aguirre

08 de agosto de 2012

Camarón y Bob Marley: dos leyendas siempre vivas

Camarón y Bob Marley: dos  leyendas siempre vivas

Triunfaron y murieron jóvenes convirtiéndose en mitos. Situaron en lo más alto al flamenco y el reggae. Algunas coincidencias a lo largo de sus vidas agrandan aún más un legado que nunca dejará de sorprendernos.

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“Mi verdadera riqueza es pasear descalzo por la Tierra” (Robert Nesta Marley)

Hace apenas un mes, el 2 de Julio, se cumplían 20 años de la muerte del gran Camarón de la Isla. Harto como estoy de ver homenajes y conmemoraciones de artistas ilustres, me extrañó la poca relevancia que se le dio a tan significativo momento. Curiosamente, por esas fechas, fui con mi hermano mayor (los Big Brothers, nuestros mentores musicales) a ver el documental dedicado a Bob Marley, dirigido por Kevin McDonald. Como soy bastante especialito salí del cine doblemente molesto. Con la familia de Marley y con el director. Qué desperdicio de talento. Pero eso es otra historia…

Siempre he tenido la sensación de que ciertos artistas, aunque sean antagónicos, guardan una relación especial. Me pasó con Miles Davis y Jimi Hendrix. Algo dentro de mí anhelaba que hubiera un nexo entre estos dos grandes. Mis dudas se disiparon cuando leí la Biografía del trompetista, en la que narra un encuentro en el 68 en Londres con Jimi. Los muy listos no registraron grabaciones (al menos eso decía Miles; supongo que el ego de cada uno no permitió que aquella maravilla saliera a la luz. ¿Quién sobresaldría más? Misterios musicales).

Pero si hay una pareja que siempre me ha tenido fascinado en la música es la que forman Camarón de La Isla y Bob Marley. Dos personas que en un principio parecen no tener nada en común salvo que eran artistas y hacían canciones. Ahondando un poco en sus vidas es cuando me empezaron a surgir preguntas. El Sur, pobres, infancia difícil, racismo, muerte prematura, leyendas…

Camarón nació en 1950 en San Fernando (Cádiz) y murió con 42 años y Marley en 1945 en Nine Miles, Rhoden Hall, Saint Ann Parish (Jamaica), dejándonos a los 36. El maldito cáncer se llevó al jamaicano y al de la Isla. El primero sufrió un melanoma en su pie y la metástasis le llegó al cerebro y pulmones (mucha gente, ignorantes ellos, piensan que fue por los porros. Mentiras musicales). Lo que sí es verdad es que a Camarón se le diagnosticó un cáncer de pulmón ocasionado por su adicción al tabaco y al maldito “caballo”. No deja de ser curioso que uno muriera en las circunstancias que hacían pensar en la muerte de Bob. La infancia de ambos fue igual de difícil. Marley sufrió desde muy joven su condición de “mestizo” al ser fruto de la relación entre un jamaicano blanco, el Capitán Norval Marley, de ascendencia inglesa y una mujer de raza negra caribeña: Cedella Booker. Por otra parte, no es un misterio la confrontación evidente que siempre se ha dado entre gitanos y payos. Vivieron su época conociendo las mismas cosas; fueron testigos de la eclosión musical de aquellos tiempos de los 70 y 80. La similitud de sus carreras, dándo a conocer mundialmente dos géneros tan dispares como son el reggae y el flamenco siempre nos dejará una grata satisfacción. El gran Enrique Morente alguna vez comentó la cierta semejanza entre el ritmo jamaicano y los tangos flamencos. Me imagino ir a la tienda de discos un buen día de 1979 y salir con “La Leyenda del Tiempo” de Camarón y el “Survival” de Marley, ambos publicados a la vez. ¿Sabrían algo el uno del otro? ¿Se escucharían? Nunca lo sabremos (quién sabe si el gaditano acudió al famoso concierto de Marley en Ibiza en el 78).

Seguro que alguien opina lo mismo que yo, porque en más de una ocasión he visto, ya sea en películas, televisión, bares, casas de amigos, etc… las fotos de Bob Marley y Camarón colgadas una al lado de otra (yo el primero). El gusto de las personas te puede dar una idea de cómo pueden ser en realidad. Las paredes de una casa hablan mucho. Supongo que cuando ponemos algo que nos transmite algún tipo de buenos sentimientos nos gusta regocijarnos en ello.

En homenaje a estos dos míticos, vuelvo a aconsejar al querido lector se escuche, por ejemplo, Como el Agua y “Redemption Song” y espero así que llegue a comprender lo que he querido expresar en este homenaje-reportaje.

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