Cultura

luis-delroto-laorga Por Luis DelRoto

07 de noviembre de 2012

Dados Rodando: 50 años con los Rolling Stones.

Dados Rodando: 50 años con los Rolling Stones.

El blues fue el causante, el rock&roll el detonante y los Rolling Stones el resultado perfecto.

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Hablamos de la historia, la pensamos, la escuchamos, de algún modo es ella quien nos guía. Para todos los que nos dedicamos a este oficio hay ciertas claves, en esa historia, que nos abren de par en par el alma en un momento dado de nuestra propia vida, de nuestro camino personal. Muchas canciones poseen una energía extraña, adictiva, y atemporal que actúa como llave y nos traslada a lugares de donde ya no podemos regresar. Los Rolling Stones son la banda referencial del Rock y llevan cincuenta años demostrando, a base de generar y transmitir esa energía a la que me refiero, su posición.

A la hora de grabar un disco hay que planificar unos ciertos mínimos, pero la magia, lo que luego se traslada al oyente y lo tumba, espiritualmente hablando, está en el terreno de lo imprevisto. Yo creo que este es el principal motivo por el que nos engancha _“es sólo rock&roll pero me sigue enganchando”  dice Bolo_ y lo sigue haciendo, la música de Sus Satánicas.

La que vivimos ayer en la sala Clamores fue una noche de fiesta, de celebración y recuerdo, desde la primera versión de  "Wild Horses", una auténtica declaración de intenciones, que abrió el concierto de manos de Jairo Martín y Nabor, hasta el sorprendente cierre con Carlos Tarque cantando “Befote they make me run” acompañado por Josu García en guitarra, Chem al bajo y Niño Bruno a las baquetas (que maravilla). Antes de las actuaciones, la presentación estuvo a cargo del gran Johnny Cifuentes de Burning y como no, del organizador de este espectáculo, Bolo García, visiblemente emocionado por la respuesta del público y los colaboradores.

Entre la presentación y el cierre, a modo de argumento, sonaron temas míticos como “Dead flowers”, por Jose Carlos Arias, “Jumping Jack Flash”, Levi Star, “Paint it Black”, Vicio, “Ruby Tuesday”, Jorge Naranjo o “Angie”, Naklin, y no tan míticos, como “Come On”, el primer single de la banda, interpretado por Luis Lobo Negro o una efervescente “Live with me” con Iñigo Coppel levantando temperaturas. Tras este set fundamentalmente  acústico, la batería del fondo del escenario se sumó al homenaje y se expandió la sonoridad con Medelia tocando la docente “You can´t alway get what you want” y Marcelo Champanier, muy expresivo y diabólicamente alegre con “Simpathy for the Devil”. Tras Marcelo regresó la “calma” por unos instantes con Rubén Pozo cantando “Love In Vain” y su acústica negra sonando a blues. La explosión final de “Heart of stone” cantada por Sara Rubia, con Rubén en guitarra, Josu Garcia en bajo y Tarque en batería sirvió de anticipo al citado colofón con el gran tema de Richards “Befote they make me run” acelerado para la ocasión.

Después de la despedida comenzó otra vez la noche en el increible Cambalache, a menos de un minuto de Clamores y con precios populares. Todos los participantes, y buena parte del público, en pequeñas pandillas, iban apareciendo (yo había llegado un poco antes). Tanto para mí como para Ramón, el dueño, acodados en la barra junto con algunos fieles, fue una gran sorpresa. La música duró en los altavoces a penas quince minutos, después las guitarras y alguna armónica fueron las protagonistas. Y canciones y canciones, corrillos, charlas, cerveza a punta pala y la sensación de hermandad que los Rolling Stones nos habían brindado. Yo me fui a las tres y pico de la mañana por pura precaución, pero con un pensamiento digno en la cabeza: Cuando la causa es común el corazón es uno. Y lo firmo.

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