Cultura

oky-aguirre Por Oky Aguirre

08 de noviembre de 2012

Bob Dylan & Van Morrison: los abuelos sacan disco

Bob Dylan & Van Morrison: los abuelos sacan disco

Uno en mitad de la tempestad y otro sin más plan que seguir cantando. "Tempest" Vs "Born to Sing: no plan B".

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Llevaba tiempo queriendo hacerlo. Algo por dentro me decía que me estaba traicionando. No sé si por comodidad o simple cuestión práctica: no tenía un pavo.

Con lo facilito que es descargarme mis cancioncitas, en casita, con la mantita. La historia viene de una costumbre que tenía antes, cuando los sueldos te permitían ir a “comprar música”. Cuando te enterabas de la salida del último disco de  alguien y “lo querías”. Quién no ha dedicado una tarde entera para “ir a comprar lo último de….”.

Pues esta vez lo he hecho. Y para recordar aquellos momentos aproveché para reencontrarme  con “lo último” de “los primeros”. Bob Dylan y Van Morrison.

Me fui a la FNAC y después de mirar todos y cada uno de los stands de cada uno de los géneros cogí lo mío (36 euros me costó la broma). Lo siguiente es lo que ya sabemos; ir a casa y tomarte la tarde libre para escuchar tus compras.

Decidí comenzar por Dylan puesto que ya había conseguido oír la preciosidad de canción “Soon after midnight” por la web, aunque consideré ponerme primero la que da título al disco “Tempest”. ¡¡¡Catorce minutos!!! de sonido envolvente Dylan; estrofas musicales y habladas que se compenetran dulcemente en ese mundo que sólo él puede crear. Supone el trigésimo quinto disco del músico de Minnessota y curiosamente fue publicado el 11 de septiembre de 2012 (qué cosas, el fantástico "Love and Theft" también salió a la luz un 11-S, en su caso en 2001). ¿Manías de abuelete?

Leo en todas las revistas y foros la similitud entre el título escogido con la última obra de Shakespeare La Tempestad, haciendo entender que sería su último trabajo. La respuesta de Dylan en Rolling Stone es… cojonuda: “la última obra de teatro de Shakespeare se llamó The Tempest. No se llamó solamente Tempest. El nombre de mi disco es simplemente Tempest. Son dos títulos diferentes”. Ahí queda claro el tipo de humor que se debe gastar nuestro querido Bob con sus 71 años.

A lo largo del disco no hacen más que aparecer pequeños trozos de todas sus canciones y estilos, mezclando todos los aspectos de la música de raíces americana. Se puede decir que toca todos los palos. "Long and Wasted Years", emotiva canción que sin traducir y por la forma de cantar suena a rupturas. "Roll On John" algunos dicen que es tributo a Lennon y otros a aquéllos artistas que siguen ahí, después de los años, como él y de los que cada vez quedan menos. “Narrow Way” demuestra que todavía le fluye el rock por las venas. El disco se abre con “Duquesne Whistle” en lo que parece una vuelta a las orígenes de la música americana, con su sonido antiguo, como si viniera de lejos; “Early Roman Kings” es uno de esos blues que hemos oído una y otra vez a cualquier grupo pero que en el tempo de Dylan se convierten en un género aparte. Me sorprendió escuchar el típico tres de la música cubana en “Scarlet town”, tema que le da cierta pausa al disco y que en mi opinión ya he escuchado más veces, al igual que “Tin Angel”, que por su repetición me parece el más flojito de los diez temas. A mediados de la tarde ya tenía claro que la primera compra había sido un éxito. Aunque no llegue a la altura de "Time Out of Mind” (mal considerado por la crítica aunque para mí el mejor de los últimos diez años dylanianos) este disco contiene momentos que disfrutaré a lo largo de los años, aún más cuando lo saque de una estantería con su caja y lo ponga en el equipo en vez de hacerlo por el método de  la descarga.

 

La segunda parte de la tarde sabía que iba a ser problemática. Era consciente de la “manía” que hace unos años le cogí a Van Morrison. Todavía hoy no sé el motivo. Quizá fue la vergüenza que sentí ante el desplante de su último concierto al que acudí, en el Palacio de Congresos de Madrid, previo pago de 90 euros, actuación que no llegó a los cincuenta minutos. Las radiofórmulas también han contribuido a disminuir mi gran afición por el “León de Belfast” (canciones redondas como “Bright side of the road” o “Moondance” se han convertido, para mí, en auténticos coñazos). El sentimiento que he ido acumulando estos últimos años es que el “león” ya no ruge; más bien maúlla. Desde el maravilloso “The Healing Game” (1997) ha sacado siete discos con excelentes canciones, pero el tono jazzístico ha ido quitando terreno a otros géneros que en Van Morrison, sinceramente, se echan de menos. Ahí es dónde sale a relucir lo que supongo me creará algunas críticas. Haciendo un símil musical, creo que Van Morrison es Mo-nó-to-no. De Bob Dylan se podría decir lo mismo, pero creo que el americano ha demostrado poseer una chispa o magia, musical o humana, que el irlandés ha ido perdiendo. Supongo que es verdad que la música es un estado de ánimo. Tuve una época Morrison en la que Dylan me traía sin cuidado (su época folky) y ahora me pasa lo contrario: Me fascina Bob Dylan.

Al escuchar "Born to Sing: No Plan B", su trigesimocuarto álbum de estudio, editado por el mítico sello Blue Note Records, no puedo hacer otra cosa que corroborar lo ya mencionado. A pesar de tener un sonido impecable y varios destellos de Morrison, el conjunto me parece insípido y soso; rutinario, regular e incluso latoso. El aspecto musical, sobre todo las secciones de vientos, se me hacen más interesantes que la voz de Van, que en un comunicado de EMI Music Spain comenta sobre sus canciones: "tratan sobre la crisis mundial, otras son más místicas. Cualquier idea que surja, no hay un ABC establecido como pauta. En realidad, no sería interesante si todo estuviese ya preestablecido, no habría sorpresas"; que precisamente es lo que brilla por su ausencia en su último disco.

Supongo que aquí comienza un largo camino para poder reconciliarme con este genio irlandés, al que todavía le concedo unos años. Todavía me quedan momentos por disfrutar como cuando me pongo “The healing has begun” (algo así como “la herida se va curando” , altamente recomendable).

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