Cultura

luis-delroto-laorga Por Luis DelRoto

07 de diciembre de 2012

JAM: la respuesta al caos.

JAM: la respuesta al caos.

La Junta de Autores de Música expone sus credenciales en busca de un futuro justo.

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El colectivo de autores de música está desamparado, no hay apoyo de ningún tipo, todo lo contrario. Existe un desasosiego globalizado en este sector cultural que crece con el tiempo y parece implacable. Pero la realidad es otra. Existe una alternativa.

El pensamiento crítico respecto a este panorama, el actual _con su penosa herencia detrás_ es lo que ha llevado al nacimiento de esta asociación, la Junta de Autores de Música (JAM), formada con el objetivo de aunar la fuerza necesaria que pueda generar los cambios oportunos. Parece un planteamiento sencillo después de escuchar las primeras palabras de Patacho Recio, uno de sus fundadores: “Ninguna asociación nos gusta y por eso hemos creado la nuestra”, pero esta afirmación va más allá. Hay quien se queda en la palabra y luego quien inventa posibilidades y alternativas a través de la acción, y esto es lo que esta haciendo este grupo impulsor.

Creo que es muy importante remarcar, antes de meternos al lío, la labor de las personas con sangre y convicciones comprometidas con su tiempo, a la altura de lo que pasa. Sin ellas estaríamos totalmente perdidos. Hay puntos calientes muy conflictivos que tratar y que modificar. Aquí se sabe en todo momento quien es la que manda: aquí manda la música. Su compromiso por ella y para ella. Para todas las personas dedicadas a ella, que la producen y hacen posible. Y así debe ser.

Asistimos a la presentación oficial de la Junta. Las tres cabezas visibles del proyecto, Patacho Recio, Luis Auserón y Mónica Sevil, ya están preparadas para la exposición en el interior de El Penta. El cuarto participante, Pablo Galiano, secretario de la JAM, aguarda sentado su turno. Patacho es el primero. Su discurso está centrado en la crítica y en la construcción. La crítica es severa y va en contra de la labor y la posición de la SGAE y de la actual Ley de Propiedad Intelectual. “Ambas son irrisorias y en ningún caso dignifican nuestra vida y nuestro trabajo”. Desde que en 1996 la SGAE pasara a incluir en su organigrama a los editores, lo que hace es “meter al enemigo en casa”, por lo tanto “hay que recuperarla a favor de los creadores que son la verdadera fuerza productiva”. Y es que los editores tienen un papel en esta película, pero ni mucho menos el principal, ¿y por qué el porcentaje, los derechos y los privilegios son para ellos mucho mayores? Entra al debate Moncho Alpuente recalcando entre otras cosas que “La SGAE es eminentemente capitalista, y así nos va…”. En este punto Patacho decide virar el rumbo para explicar los servicios reales que ofrece la JAM, dejando el protagonismo de la crítica para las siguientes intervenciones de los citados Luis Auserón y Mónica Sevil, músico en la brecha constante y experimentada abogada reputada en la materia.

Así nos enteramos que la JAM ofrece principalmente tres servicios de base, cuyo fin es proporcionar tranquilidad y  bien estar al autor.

        Por un lado ofrecen su capacidad de gestionar todo lo que se requiera en el proceso de creación, registro y difusión de una obra, ya sea a través del contacto con la SGAE o mediante otras vías independientes. Son los gestores que se ocuparan de “esa parte fea e incómoda” aunque necesaria para sacar un trabajo adelante.

       El segundo servicio consiste en un apoyo jurídico y legal, tanto de asesoramiento como de oficio, ante cualquier contratiempo, reclamo o intento de tomadura de pelo que pueda surgir por parte de unos u otros.

        Y el tercer objetivo fundamental es el de crear una bolsa de trabajo adecuada y vinculada a todo tipo de profesional de la música. Es conseguir un trabajo continuo para los autores, desde los que se dedican a crear sintonías para publicidad o radio, hasta los que escriben composiciones a la carta. Se ofrece también un apoyo en la planificación de giras facilitando el contacto con las salas y eliminando intermediarios innecesarios. Esta bolsa de trabajo abarca además la docencia y todo tipo de clases extraescolares así como talleres y actividades nuevas que puedan surgir. Un objetivo añadido a este aspecto es lograr un sistema específico de afiliación a la Seguridad Social para los autores que termine con la dificil situación que sufren algunos de ellos.

En resumen, la JAM ofrece a sus socios servicios gestores, jurídico-legales y laborales. No está nada mal.  

Mónica entra a escena. Comienza manifestando su repulsa hacia la estrategia que los editores de este país han llevado a cabo para hacerse con el poder exclusivo de las obras, ya no solo musicales, sino audiovisuales y literarias también. El lobby existente se mueve por los beneficios directos y se alimenta de lo que otros producen, siendo ellos, los grupos editoriales, quienes marcan las pautas y las reglas. Todo está escrito en la ley, lo que pasa es que nadie se para a leerla y la rueda de estafa sigue y sigue.

Auserón directamente empieza sentenciando así: “la SGAE es un nido de víboras”, a lo que algún asistente que otro sale en apoyo del actual presidente Antón Reixa que, dentro de lo menos malo, le reconocen que con tiempo puede llegar a lograr resultados satisfactorios para los autores y crear una nueva identidad y un proyecto consecuente y respetable. Eso solo se sabrá con el tiempo, aunque mejor que con el famoso Bautista seguro. Todos tenemos o hemos tenido vicios, el problema es no saber gestionarlos… ¿Y la Ley de Propiedad Intelectual? Para el ex-Radio Futura, la peor del mundo, sin duda, y por lo que hemos podido comprobar no le falta razón. Por poner sobre la mesa un dato, España es el único país en Europa donde no están reguladas las descargas gratuitas en Internet, por mucho que se empeñen en contarnos lo contrario. Hay que encontar un modelo dentro del campo digital que no perjudique  ni a los autores ni a los usuarios.

En su turno, Pablo Galiano, visiblemente hasta los cojones, arremete contra los empresarios que controlan las salas de conciertos. Él sabe bien lo que dice porque lo ha sufrido en su carne y está harto de que “nos sangren”. Su recorrido en los últimos años por diferentes salas y garitos, fundamentalmente de Madrid (aunque la situación es extensible), ha sido constante. Ha llegado el momento de levantar la voz contra una contradicción evidente: el músico, en vez de cobrar por su actuación, la mayoría de las veces tiene que pagar, y en el mejor de los casos, el dinero que sobra de esta absurda fórmula da para cubrir las tres o cuatro copas merecidas de esa misma noche. “Somos la puta y ponemos la cama y ya basta. Hay que reventar nuestras debilidades, dejarnos de individualidades y envidias y hacer equipo. Ya no se trata de ganar dinero, sino de que no nos lo quiten”.

Para terminar lo que solamente acaba de empezar, Patacho coge la lista de los hasta ahora cien socios de la JAM y lee sus nombres uno a uno, entre los que se encuentran: Artemio (Enemigos), Carlos Rodríguez (Mamá), Eric Jiménez (Largartija Nick y Planetas), Eva Amaral, Luis Martín (Ronaldos), Rubén Pozo, Lou Grax, Manolo Uvi, Toni Marmota y Javier Andreu (La Frontera), Iñigo Coppel, Ana Curra, etc…. Muy importante señalar la unión de diferentes generaciones entre los, por ahora cien socios de la JAM, algo que también es una seña de identidad única.

A continuación, y haciendo especial mención a la importancia que va a tener la difusión de este proyecto para lograr sus objetivos, invita a todos los autores interesados en esta iniciativa a apuntarse en el colectivo. Lógicamente los ingresos de la Junta de Autores de Música, además de las donaciones trimestrales de los socios, dependen de las subvenciones, y éstas a la vez del número de autores que formen parte de ella. Ante todas estas barbaridades se reclama la acción colectiva. Individualmente nadie tiene la fuerza suficiente como para ser escuchado. Organización y colectivo, esa es la propuesta.

La JAM se hará fuerte a partir de este nuevo año 2013, con una sede física y un soporte web potente. Hasta entonces es necesario que la voz corra y no se pare. Todo tipo de información respecto al proyecto se puede consultar a través del correo jam.autores@gmail.com, así como el registro de nuevos socios y el contacto directo. También en las publicaciones periódicas en su página de facebook: http://www.facebook.com/pages/JAM-Junta-de-Autores-de-M%C3%BAsica/214711368634255

¡Queda dicho!

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