Cultura

daniel-claudin Por Daniel Claudin

12 de febrero de 2013

KORPIKLAANI, mucha fiesta y mucho metal.

KORPIKLAANI, mucha fiesta y mucho metal.

Los finlandeses nos visitan en la gira de presentación de su nuevo disco, MANALA, con la que, de la mano de los igual de juerguistas Metsatöll, han recorrido y seguirán recorriendo casi toda europa. El pasado sábado los pudimos acompañar en la Sala Caracol.

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No había pasado ni un año desde que los finlandeses pisaran por última vez España, incluso repitiendo sala en Madrid, donde el sábado tuvimos el gusto de escucharles. Y no sólo de escucharles, también de vivir la fiesta que se vive en cuanto Korpiklaani salta al escenario.

Y es que en cuanto aparecen en acción, liderados por el ya madurito Jonne Järvelä, con esa batería de doble filo, el enérgico violín, el vibrante bajo, el tremendo acordeón y la potente guitarra, todo el mundo se vuelve loco, la gente empieza a saltar, empiezan a bailar.

La verdad es que desde que arrancan, su folk se te mete por las venas y te obliga a moverte sin control, ­su metal te obiga a darte contra todos los que tengas a tu alrededor. Y la mezcla resulta explosiva, un folk metal apabullante, fuerte, salvaje y sobre todo, muy divertido.

Todo esto se demostró cuando le llegó el momento a su famosa "Vaarinpolka", que hizo moverse hasta a la última de las personas de la sala, incluso el camarero, que había permanecido pegado a la pantalla de su móvil desde que empezó el concierto, alzó la vista hacia las tablas sorprendido.

A mi gusto el momento álgido de la noche llegó cuando todo el público coreaba en sintonía su famosísima "Vodka", una oda a la bebida rusa. Se veía que la gente estaba feliz y que con gusto se había gastado el dinero que costaba la entrada.

Otro gran momento pudo ser cuando Tuomas Rounakari se quedó solo con su violín sobre el escenario y nos asombró a todos con su maestría sobre el instrumento, es de agradecer que en Manala se le dé mucha más importancia al violín de la que se le ha dado en otros discos, este chico tiene mucho talento que enseñar.

La sala estaba a medio llenar, probablemente porque coincidían en día y horario con los Dropkick Murphys que tronaban en la Riviera. Mala organización por parte de los promotores de ambos eventos.

Lo único que pudimos echar en falta durante la noche fue la cornamenta de Jonne sobre el micrófono, quizá no la dejaron facturarla o se la olvidó puesta sobre su finlandesa chimenea, quién sabe, el caso es que ayer no estaba donde todos esperábamos que estuviera.  Aun así, el espectáculo fue impecable.

Los finlandeses acabaron, botella de vodka en mano, con la ultrabailable "Happy Little Boozer" que dice algo como:

“Poco feliz, poco feliz, feliz poco borracho...

Cree que él es el hombre más famoso

Sonríe y se ríe y tiene una gran voz

Él puede ser muy agradable o estar lleno de ira

Se comportará muy bien, justo después de portarse mal”

 

Más fotos del concierto aquí: http://www.flickr.com/photos/xapu94/sets/72157632733825675/

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